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Posts Tagged ‘Rajoy’


Columna radiófonica emitida el 2 de abril de 2014 en el programa “Pa’ que veas” de Radio Monóvar (sección ‘En el punto de mira’).

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Hubo un tiempo en el que cualquier inversión económica suponía un riesgo para el inversor. Ahora las cosas han cambiado y el riesgo sólo lo afrontan los pequeños inversores. Los mismos que son testigos de cómo en España crece la pobreza infantil y se privatizan servicios esenciales como la sanidad, mientras se utiliza dinero público para rescatar a bancos y autopistas.

Una vez “solucionado” el problema de las cajas de ahorro, cuyo rescate se negó una y mil veces, al gobierno le toca hacer frente a la nacionalización de las autopistas: un agujero sin fondo que las constructoras se quieren quitar de encima lo antes posible.

El problema viene de lejos. De cuando Álvarez Casos estaba al frente del Ministerio de Fomento. El primer error fue pensar que los usuarios iban a pagar por algo que podían tener gratis, ya que la mayoría de autopistas discurren en paralelo a las autovías gratuitas. Otro error fue el proceso de expropiación, cuyo sobrecoste puede acabar pagando la Administración Central. Y, como no hay dos sin tres, el tercer problema es que los contratos incluían una clausula por la que el Estado, es decir, todos los ciudadanos, nos haríamos cargo de la diferencia entre la recaudación real y la prevista. En conclusión: un negocio redondo.

peajeEn total, el gobierno se haría cargo de una deuda cercana a los 4.500 millones de euros. Sin ser ningún consuelo, entre la solución mala o la peor, hemos elegido la mejor porque liquidar las autopistas costaría todavía más. De ahí que, por mucho que el Ejecutivo de Rajoy se empeñe en decir que no nos va a costar un céntimo el rescate, cueste mucho creerlo.

Si en el caso de las cajas de ahorro, se ha salvado a las entidades y se ha desamparado a los particulares, con las autopistas ocurre algo similar. ¿Por qué el Gobierno ha de hacerse cargo de las pifias de las constructoras y no ha movido ni un dedo para evitar que más de 250.000 pequeñas y medianas empresas hayan cerrado desde que comenzó la crisis?

En esto de la economía, sobrevive el más fuerte, con la salvedad de que si eres una gran empresa y estas en apuros o quieres deshacerte de proyectos que lastran tus beneficios, siempre puedes recurrir al Estado para que te saque las castañas del fuego. El resto, como premio de consolación, nos quedamos con unas autopistas deficitarias, pero nacionales.

 

 

 

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Columna de opinión radiófonica emitida el 17 de julio de 2013 en el programa “Pa’ que veas” de Radio Monóvar (sección ‘En el punto de mira’).

De negar la contabilidad B del Partido Popular, a tirar de la manta. Luís Bárcenas ha cambiado de estrategia. La publicación de parte de los originales de la supuesta contabilidad paralela del PP y de algunos los mensajes que se intercambiaron el ex tesorero y el presidente del gobierno, sentaron como un jarro de agua fría entre los populares.

Y eso que Bárcenas todavía no había dado su último golpe de efecto. El lunes, ante el juez Ruz, el ex tesorero del PP aseguró que Mariano Rajoy y Mª Dolores de Cospedal habrían recibido cada uno 25.000 euros en billetes de quinientos en 2009 y 2010.

Fuente: Alejandro Santos

La respuesta a tales acusaciones volvió a ser la misma: negar la mayor. “Esto es una democracia seria y las instituciones no se someten al chantaje (…) Un presidente del Gobierno no puede estar saliendo cada día al paso de todas las insinuaciones o rumores que se vayan produciendo” declaró Rajoy en la rueda de prensa que mantuvo junto al primer ministro polaco.

Lo chocante es que Mariano Rajoy contestase a una de las preguntas de los periodistas españoles, leyéndola. El presidente del gobierno pudo llevar la respuesta escrita porque, según aseguran algunos medios, se trataba de una pregunta pactada con el diario ABC.

Más allá de lo vergonzoso que resulta que un presidente del gobierno no comparezca ante la prensa o que trate de amañar las preguntas, más vergonzoso resulta que el presidente del Gobierno no haya comparecido en el Congreso para dar explicaciones. Porque no sólo está en entredicho la honorabilidad de un partido político, sino que se pone en peligro la credibilidad del Gobierno y, por extensión de España. ¿Con qué cara vamos ahora a pedir ayudar a Europa, que, al fin y al cabo, es el muro con el que vamos a acabar chocando? No lo digo sólo por el caso Bárcenas, también por el caso de los ERES de Andalucía, cuyo dinero procedía precisamente de fondos europeos y que, supuestamente, ha acabado en el bolsillo de políticos socialistas y sindicalistas andaluces, en lugar de en formación para parados.

Cuando se habla del caso Bárcenas, se responde con el caso de los ERES. La pescadilla se muerde la cola mientras la corrupción, suma y sigue.  PP y PSOE, se han puesto de acuerdo para llegar a la conclusión más absurda: hay  de una “causa general” en su contra, una especia de caza de brujas en la que ellos son las víctimas.

Lo que hay es un gran problema. Un problema que se llama corrupción. La solución que se baraja es la denominada Ley de Transparencia. Pero, ¿qué legitimidad moral tienen los partidos políticos, los mismos que están implicados en casos de corrupción, para redactar esta ley?

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Columna de opinión radiófonica emitida el 29 de mayo de 2013 en el programa “Pa’ que veas” de Radio Monóvar (sección ‘En el punto de mira’).

La sombra de José María Aznar lleva persiguiendo a Mariano Rajoy desde que fue nombrado secretario general del PP. Desde que el propio ex presidente lo eligió a dedo, después de que Rodrigo Rato rechazase el cargo. Durante ocho largos años, Rajoy no consiguió quitarse el sambenito de segundón y, ahora, una vez que ha conseguido emular a su predecesor, que se ha fortalecido dentro del partido a pesar de las adversidades, ahora, reaparece Aznar y amaga con volver a la política activa.

Rajoy guarda silencio ante el derechazo, el golpe directo, el “yo lo hice mejor y tú te estás equivocando” que Aznar le ha propinado y que llega en el momento más inoportuno. Un acto de egolatría, el del ex presidente popular que no sólo ha vivido el PP, también el PSOE, y por partida doble.

Primero con José Luis Rodríguez Zapatero. El entrevistador, el también reaparecido Luis del Olmo, se paso media entrevista pidiendo brevedad y concisión a un Zapatero aburrido, tedioso, pesado. Pero ahí estaba Alfonso Guerra, el último reaparecido, para poner la nota de incorrección política que tanto Zapatero como Rajoy evitaron. Guerra se lanzó al ring llamando “dormilón” a Rajoy, “tío de la capa” a Aznar y “Groucho Marx” a Cospedal.

Si algo comparten todos estos ex presidentes, ex dirigentes, en definitiva, ex políticos, es el don de la inoportunidad. Reaparecen en calidad de expertos, de hombres y mujeres curtidos en la primera línea de la política que conocen cómo funciona su partido y cómo se mueven los que ahora ocupan sus cargos. Tal vez por eso, buscando quitarles el protagonismo, suelen reaparecer en el momento menos indicado. Aznar cuando sobre el PP planea la sombra de la corrupción, y Zapatero y Guerra, cuando el PSOE parece un partido fantasma.

Ese llegar en el peor momento, ese goteo disperso de apariciones mediáticas, y esas ganas por escribir libros que les entra a los políticos cuando dejan el cargo, sólo pueden significar una cosa. Los que han saboreados el poder, no están dispuestos a abandonarlo nunca. Puede que se hayan ido, que ya no muevan los hilos, pero seguirán teniendo poder, incluso estando en la sombra.

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Columna de opinión radiófonica emitida el 31 de octubre de 2012 en el programa “Pa’ que veas” de Radio Monóvar (sección ‘En el punto de mira’).

El viernes conocíamos los datos de la última Encuesta de Población Activa: uno de cada cuatro españoles está desempleado. España supera así la tasa de desempleo de Grecia, uno de los países intervenidos por la Unión Europea.

A pesar de este signo de empeoramiento económico, la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Bañez, ve “señales esperanzadoras” en la economía española. Días antes, durante el debate de los Presupuestos Generales de Estado, el ministro de Economía, Luis de Guindos, aseguraba que 2013 será el último año de recesión en España. En la misma línea, incluso el Rey Don Juan Carlos durante su viaje oficial a India, afirmaba que las medidas económicas del Gobierno “han comenzado a dar sus frutos”.

Tales muestras de optimismo recuerdan a las esgrimidas por el Gobierno socialista en la pasada legislatura. Así, hemos pasado de los “brotes verdes” de la ex ministra Elena Salgado, a las “señales esperanzadores” de Fátima Bañez y los “signos incipientes” de mayor confianza en nuestra economía de De Guindos.

Todos estos eufemismos, sinónimos y rodeos lingüísticos en pos de calmar a los mercados, encierran palabras tabús. Así, el rescate y los recortes son para gobierno de Mariano Rajoy, lo que la crisis fue para el gobierno de Rodríguez Zapatero: palabras prohibidas.

Sin embargo, ambos gobierno comparten un mismo eufemismo: el de llamar a los nuevos empresarios, emprendedores. Aunque con ello le estén dando una patada al diccionario. Todo emprendedor es empresario, pero no todo empresario es emprendedor.

El objetivo de este juego lingüístico es borrar el sambenito de explotador de la clase trabajadora que sobrevuela la cabeza de muchos empresarios. Lo que se pretende es convertirlos en benefactores de la sociedad, del progreso y del crecimiento económico.

¿Es eso posible en nuestro país? Si nos quedamos en la superficie, se podría decir que sí. Se ha conseguido que los emprendedores estén mejor vistos que los empresarios. Pero si rascamos un poco veremos que el problema no es la denominación, sino la burocracia. ¿Cómo vamos a conseguir que broten por doquier nuevos empresarios si en España es más difícil abrir un negocio que en Afganistán, Irán, Kenia o Zambia?

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Columna de opinión radiófonica emitida el 24 de octubre de 2012 en el programa “Pa’ que veas” de Radio Monóvar (sección ‘En el punto de mira’).

Desde mediados de los 90, ningún gobierno se ha resistido a reformar el sistema educativo. Con la alternancia en el poder de PP y PSOE, las leyes educativas se han sucedido una tras otra, aunque sólo las socialistas han prosperado, pero ninguna ha estado vigente más de dos legislaturas.

Así, las leyes educativas franquistas fueron sustituidas por la LOGSE de González, a la que siguió el intento de Aznar de poner en marcha la LOCE, que Zapatero impidió con la LOE.

El resultado: la EGB, la ESO, BUP, COU, Bachillerato, FP… y un sinfín de siglas que han convertido al sistema educativo español en una inmensa sopa de letras en la que se repite, una y otra vez, el fracaso escolar. Un problema que en la Comunidad Valenciana alcanza los niveles más elevados de España.

Mientras que a un médico no se le ocurriría operar a un paciente sin haberlo diagnosticado antes, los políticos abren en canal la educación, sin anestesia, cada legislatura. ¿Por qué ningún gobierno se ha sentado a debatir sobre educación con profesores, alumnos y padres?

No es de extrañar que el malestar de la familia educativa haya culminando con las jornadas de huelga de estudiantes, profesores y, por primera vez en la historia, padres. La reducción de ayudas y becas, el aumento de las tasas, la rebaja y congelación de sueldos, la tardanza en la cobertura de bajas, el aumento del número de alumnos por aula, la pérdida de autoridad de los profesores, los barracones y las aulas prefabricadas…, en definitiva, los recortes pasados, presentes y futuros han puesto en pié de guerra a la comunidad educativa.

Las jornadas de huelga de los estudiantes también tuvieron su reflejo en Monóvar. En el Instituto, cincuenta jóvenes se reunieron, pancarta en mano, para mostrar su rechazo a los recortes y defender la educación pública.

Tanto los jóvenes que se manifestaron, como muchos que acudieron a clase y otros que se quedaron dormidos, están hartos de escuchar cómo la “generación mejor preparada de España”, aquella a la que se le prometió el oro y el moro mientras duró la época de bonanza, es la misma a la que ahora llaman “la generación perdida” y ellos se ven abocados a un futuro incierto en el que la única esperanza es emigrar.

El sistema educativo español, parcheado hasta la extenuación, sólo podrá mejorar si consigue hacer realidad un gran pacto educativo, consensuado además de por políticos, por la comunidad educativa. Si la educación no se convierte en el pilar básico y fundamental sobre el que construir el mañana, ¿qué futuro le espera a nuestro país?

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Columna de opinión radiófonica emitida el 20 de febrero de 2013 en el programa “Pa’ que veas” de Radio Monóvar (sección ‘En el punto de mira’).

Con ellos llegó el escándalo. Los nuevos presupuestos generales del estado, los más austeros de la historia, no agradan a nadie. Ni a los que manifiestan su malestar en la calle y son aporreados por la policía, ni a los que se quedan en casa y son alabados por el gobierno. Ni tampoco a los mercados. La máxima de austeridad con la que se han elaborado convierte a las cuentas estatales en un mamotreto cargado de recortes y más recortes. Recortes que el propio gobierno, cual Judas, se encargó de negar tres veces: por activa, por pasiva y en campaña electoral.

Tampoco agrandan los presupuestos en el ámbito regional. Así se lo hicieron saber ayer al presidente del gobierno los líderes autonómicos. Rajoy zanjó el tema con rapidez: la Conferencia de Presidente no era el lugar adecuado para tratar el tema.

El estado nos roba” y esta vez la queja no proviene del gobierno catalán, sino del valenciano. Las diferencias son obvias. La Generalitat, la nuestra, no sale a la calle a pedir la independencia, ni convoca un referéndum. De hacerlo, sonaría ridículo y más si las verdaderas razones no están ligadas ni a la historia ni a la cultura, sino al vil metal. En nuestro caso, en lugar de secesión, lo que ha conseguido el recorte en inversión pública es aunar a todas las fuerzas políticas de la Generalitat: a ningún partido le gusta que el estado nos dé menos que al resto de autonomías. Y ahí tenemos al Govern Valencià quejándose con la boca pequeña, exigiendo más dinero, cuanto más dinero mejor, para que se vea nuestro potencial. Si por potencial se refieren a despilfarro e inversión en obras faraónicas, conmigo que no cuenten. Y por faraónicas no me refiero sólo a grandes construcciones, sino también a pabellones polideportivos, auditorios municipales o piscinas cubiertas cuya construcción era viable, sí, pero su mantenimiento no.

Cataluña, Madrid y la Comunidad Valenciana se suben al carro. La senda abierta por Mª Dolores de Cospedal en Castilla la Mancha, se extiende. Ahora ya no se habla sólo de adelgazar las cuentas públicas, sino también de recortar los miembros que componen el parlamento regional o en su defecto, de quitarles el sueldo. No hay democracia sin políticos, deberían recordarles a todos aquellos que pugnan por dificultar el pluralismo político en los parlamentos autonómicos.

Dejando a un lado los recortes y politiqueos diversos y ya en el ámbito local, nuestro ayuntamiento ha encontrado la manera de que regrese, con periodicidad mensual y espero que sin faltas de ortografía, El Veïnat y también las emisiones de televisión Monóvar. Eso sí, que nadie se vuelva loco intentando sintonizar un nuevo canal de televisión. Ahora lo que se lleva es Internet y ahí es donde vamos a poder saciar nuestra curiosidad. Nuestra curiosidad cotilla y criticona, claro está.

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