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Posts Tagged ‘Landsbanki’


Una vez tuve un profesor de historia que no se cansó de repetir clase tras clase, aunque no tuviese nada que ver con el periodo de la historia que estuviésemos estudiando, que el gran problema de España fue no dejar que los franceses nos invadiesen en 1808. Con eso era capaz de explicarlo todo. Creo que a partir de hoy también idolatrará a los islandeses (y en sus pensamientos querrá que nos invadan).

Islandia, un pequeño país que en octubre de 2008 se convirtió en el primer país Europeo en declararse en bancarrota (primer país “subprime” llegaron a llamarlo), sigue dando ejemplo. Me detengo aquí un momento para aclarar el término en cursiva: un país no quiebra, quiebra el sistema financiero y arrastra con él las cuentas del Estado, con lo que, técnicamente, el país también quiebra. Pero no es exactamente lo mismo. Un país podría quebrar y su banca seguir inmune. Continuo.

El modelo de crecimiento y prosperidad islandés se había convertido en uno de los más alabados en el marco europeo con unas tasas de crecimiento en 2004-2005 de más del 7% y en 2006-2007 superiores al 4%. De dicha situación de apogeo capitalista, se pasó a la nacionalización del principal banco del país, el Kaupthing, y a la intervención estatal de otras dos entidades financieras importantes como el Landsbanki y el Glitnir. La debilidad del sistema islandés se hizo patente con los primeros signos de desconfianza del sector financiero hace ahora 3 años. De nada sirvieron entonces las cada vez más descabelladas pero atrayentes políticas de tipos de interés del país. Los inversores ya no confiaban en el sistema islandés. La moneda -la corona- se devaluó (impidiendo que se siguiese engrasando la economía a través del comercio exterior), la inflación llego a cuotas del 14% y su sistema financiero quedó en evidencia: no había suficiente dinero (por simplificar) para hacer frente a la situación. Reino Unido, Alemania y Holanda (principalmente) clamaron al cielo por las inversiones que sus ciudadanos tenían en sucursales/filiales islandesas y, casi al borde de una crisis diplomática y tras negociar un préstamo con Rusia -pudiendo poner en peligro los intentos de Islandia de entrar en la UE-, el gobierno aseguró que no había porqué preocuparse, se harían cargo de sus obligaciones.

Por aquel entonces, la situación se calmó y nunca más se supo de Islandia a nivel de bombazo informativo (muy de tanto en tanto aparecía alguna noticia al respecto, pero mínima). Del aspecto social no se sabía demasiado: algunas protestas frente al parlamento cacerola en mano y poco más. Algunos publicaron en sus blogs o en portales de contrainformación como se vivió la situación, como Islandia supo cohesionarse ante la incertidumbre y la crisis. Del aspecto financiero, hasta principios del año pasado, Reino Unido no durmió tranquilo (es un decir), pues fue entonces cuando se anunció que será a partir de 2016 cuando el gobierno islandés devolverá el dinero a los inversores ingleses con un tipo de interés del 3%. Ahora, Reino Unido y el resto de países afectados por “daños colaterales” a la situación financiera islandesa han vuelto a agitarse. Lo de dormir tranquilos se acabó. Una cosa es lo que el gobierno quería (mantener buenas relaciones con los países europeos a pesar de la crisis interna para seguir adelante con el proceso de acceso a la UE) y otra muy diferente lo que los islandeses quieren (nada de dar dinero a diestro y siniestro).

En marzo de 2010 se votó por primera vez que los islandeses dijeron no al rescate (un 93,1% de los votantes así lo manifestó en referéndum). La “Ley Icesave” que había sido aprobada por el parlamento islandés en febrero del mismo año, no pasó la consulta popular. Ayer, los islandeses volvieron a decir no a ayudar a los bancos. Por supuesto, raudos y veloces han estados los ingleses y holandeses para reclamar ante los tribunales el pago de la deuda. Tal y como comenta la periodista Rosa María Artal en su blog:

[Los islandeses] Tienen la inmensa fortuna de no pertenecer a esta UE que aprisiona a la Europa real, -y cuya apuesta es defender a los bancos y “mercados” por encima de los ciudadanos- y aún pueden rebelarse.

Actualmente, Islandia ha salido de la recesión y sus cifras de crecimiento rondan el 1,2% (ya las quisiéramos por aquí) y sus ciudadanos pueden alzar su voz de forma democrática y tumbar las propuestas del gobierno de turno. El sistema de representación político islandés es transversalista -no se basa en la dicotomía izquierda/dercha- y unos mecanismos de participación directa real está dejando en evidencia a la vieja Europa. El pueblo ha hablado y ya era hora de que se le hiciese caso. La pequeña isla del Atlántico Norte con apenas 300.000 habitantes vuelve a erigirse en ejemplo a seguir.

Islandia, ese país en el que igual un volcán de nombre impronunciable (Eyjafjallajökull) colapsa el tráfico aéreo de medio planeta demostrando que no son sólo una islita más en el atlántico norte, que sus habitantes se niegan a ayudar a la banca. ¡Ojala que se nos pegue algo del espíritu islandés!

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