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snowpiercer-repartoQue el hombre es un lobo para el hombre ya lo dijo Plauto hace más de dos mil años. Está claro que si la humanidad ha de desaparecer, nosotros haremos todo el trabajo sucio. Este es el punto de arranque de Rompenieves (Snowpiercer). Basada en la novela gráfica The Transperceineige (Jacques Lob, Benjamin Legrand y Jean-Marc Rochette), es la película más cara del cine surcoreano y la primera rodada en inglés por el realizador Bong Joon-Ho, quien nos sorprendió en 2006 con The Host.

Rompenieves (Snowpiercer) nos sitúa en un futuro post-apocalíptico cercano, en el que la nieve y el hielo cubren la tierra. Tras la glaciación provocada por el hombre, los supervivientes son condenados a vivir en un tren que da vueltas alrededor de la Tierra. Diecisiete años después, el status quo entre las dos clases sociales que conviven en el tren (los privilegiados que disfrutan de todo tipo de lujos y los oprimidos que malviven pasando penurias) está a punto de saltar por los aires. Un grupo de oprimidos se alzará contra el poder preestablecido con Curtir (Chris Evans) a la cabeza. Vagón a vagón, la revolución avanzarán hasta el mismo corazón del demiurgo, y descubrirán los entresijos del tenso y frágil equilibrio que les mantiene con vida.

“Rompenieves (Snowpiercer) es una superproducción al más puro estilo hollywoodiense con toques de cine de autor y un impactante despliegue visual

Rompenieves (Snowpiercer) podría ser una película más de ciencia ficción, con grandes dosis de acción y toques de existencialismo, pero Bong Joon-Ho consigue llevarla a otro nivel. En lugar de quedarse en una cinta cercana a Matrix (Hermanos Wachowski), por aquello de que el elegido guía a la humanidad hacia la salvación, la lucha por la supervivencia en situaciones extremas acerca Rompenieves (Snowpiercer) a las propuestas de escritor Cormac McCarthy en The Road.

Snowpiercer_Rompenieves_Tilda Swinton

La linealidad narrativa de Rompenieves (Snowpiercer) dota a la cinta de agilidad. Es todo un acierto que Bong Jooh-Ho huya del flashback y sean los propios personajes los que, pincelada a pincelada, nos cuenten los acontecimientos que se han sucedido desde la llega al tren. La estructura del propio convoy y el avance vagón a vagón permiten que la historia fluya sin problemas.

En el apartado interpretativo, destaca la portentosa actuación de Tilda Swinton en el papel de la cruel supervisora del tren. Chris Evans aparca al Capitán América para realizar una más que correcta actuación que consigue lo más importante, que el espectador esté de su lado desde el minuto uno. En otro nivel se encuentran las apariciones de John Hurt y Ed Harris. Menos aprovechados están los actores asiáticos, sobre todo uno de los actores fetiches del director, Song Kang-Ho.

Snowpiercer_Rompenieves

Rompenieves (Snowpiercer) peca de quedarse en la superficie, de no ahondar en los temas que expone, como si Bong Joon-Ho tuviese miedo de realizar una verdadera y valiente crítica de la sociedad de clases, la lucha de poderes y el status quo. Con más de dos horas de metraja, la falta de tiempo no es una excusa válida.

La intensidad de la película recorre un camino ascendente, de menos a más, aunque al final Bong Joon-Ho se pone paternalista y la cinta pierde fuelle. No obstante, visualmente es una película impresionante que consigue cautivar y enganchar a los espectadores desde el principio. Estamos ante una superproducción al más puro estilo hollywoodiense con toques de cine de autor. Rompenieves (Snowpiercer) cautiva y entretiene a partes iguales. El problema viene después, cuando nos damos cuenta que demasiadas preguntas quedan sin respuesta.

 

Publicada en CineCrítico.es (09/05/2014).

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Tim Harford acuñó el término de “economista camuflado” a través de la columna que escribe en The Financial Times, más tarde pasó a convertirse en el título de su libro más famoso: El economista camuflado, la economía de las pequeñas cosas. Según reza en la portada del ejemplar que tengo en casa, se han vendido más de 100.000 ejemplares en español. A mi parecer, el economista británico bien podría haber titulado su libro como “el economista descafeinado” (por la pregunta que, supuestamente, sirve de excusa para la existencia del libro: ¿quién paga tu café? o ¿por qué pagas en Starbucks –no le hace propaganda, ¡qué va!– por una taza de café el triple de lo que pagarías en un simple bar?) e, incluso, podría haberlo titulado como “el economista neoliberal declarado” que viene a ser el punto de vista económico que presenta el texto.

Lo bueno es que Harford, al menos, no se esconde detrás de sus palabras. Es claro en cuanto a su ideología económica y la mantiene intacta hasta la última palabra del libro (para los curiosos, la última palabra es Li –no me he vuelto loca, viene de Yang Li). Pero eso no quita que se ciegue en ella y no vea ciertos aspectos económicos que no son como el los pinta. No seré yo quien niegue que el sistema capitalista es fuerte: no por la situación de crisis actual, sino por las diferentes luchas que ha ganado a lo largo de la historia y que han dejado en la estacada a otros sistemas económicos. Pero, a parte de eso, el capitalismo tiene fallos que el señor Harford no ve o que cuando los ve los solucionan con dos bonitas palabras: crecimiento económico. Con eso y un bizcocho, todo arreglado. Bueno, con eso y con impuestos. Porque, tal y como deja caer en el libro, el dilema es: “márgenes más grandes por taza, pero menos tazas, o márgenes más pequeños en más tazas”. Ésta analogía de las tazas la podemos trasladar a cualquier tipo de industria/empresa e incluso al Gobierno: ¿impuestos altos pero sobre pocos productos, o impuestos  bajos sobre más productos? El centro de todo para Harford son los márgenes, los beneficios.

No voy a negar que algunas de las teorías que expone en el libro son acertadas. Haberlas haylas y, además, están bien fundamentadas. Pero hay frases que duele los ojos leerlas. También hay capítulos en los que puedo poner pocas pegas, como el dedicado a la bolsa porque lo que explica es correcto, aunque no explique demasiado (Capítulo 6); cuando pone el ejemplo de la “Subasta Vickrey” y habla de la teoría de los juegos (Capítulo 7); cuando habla de la sanidad y compara diferentes sistemas (Capítulo 5), o cuando habla del crecimiento de China (Capítulo 10), en el que sí le discuto que diga: “La política china de ‘un solo hijo por familia’ ha creado una sociedad en la cual las mujeres tienen tiempo para trabajar”. ¿No conoce la existencia de centros de adopción de, sobre todo, niñas chinas? ¿Desconoce que una gran parte de la población china no ha sido registrada en ninguna parte? También se hace el sueco cuando dice: “la sociedad occidental se basa totalmente en los mercados libres”, se puede basar en ellos, pero ¿dónde están? Yo lo que veo son mercados intervenidos, pero libres… Lo dicho, a veces se hace el sueco.

Veamos algunas de las lindeces que suelta Harford durante las más de 300 páginas que componen El economista camuflado.

Cuando hace referencia a diversas teorías sobre el comercio relacionadas con la ventaja comparativa (David Ricardo, Heckscher-Ohlin…) se olvida de que otras teorías, como la referente a las economías de escala o las políticas proteccionistas (vía aranceles, cuotas a la importación…), no siempre justifican que el comercio entre países sea positivo para todos. Ni el proteccionismo es tan malo, ni el liberalismo tan bueno.

Dejando el tema teórico de lado, Harford habla del medio ambiente en estos términos:

Los economistas también se preocupan por el medio ambiente (?), pero sueñan con un mundo en el que éste ya no sea un tema que invite a adoptar posturas morales, sino que se encuentre integrado adecuadamente dentro de la esfera de los mercados y del mundo de la verdad.

¿Y que nos cobren por respirar o que se vendan los bosques como se le ocurrió al gobierno británico para frenar la deuda pública? Pero la cosa no se queda ahí:

La ecologista Vandana Shiva habla en nombre de muchos cuando declara que “la contaminación se traslada de los ricos a los pobres. El resultado es un apartheid ambiental mundial.

Harford lo nieta alegando que:

Los peores problemas medioambientales, al menos hasta hoy en día, son consecuencia de la pobreza y no de la riqueza.

Tras leer esto se me quedaron los ojos como platos. ¿La culpa de todos los males la tiene los países pobres? ¡Qué tontos somos que no nos habíamos dado cuenta! (léase esto último con mucho sarcasmo). Ahora resulta que la contaminación no es problema de las fábricas de los países ricos, no, es problema de las chabolas africanas que emiten gases malignos. Es que telita…

Pero ya que estamos hablando de países pobres y ricos, más llamativo todavía es la justificación que el autor da a la existencia de países pobres: los países pobres son pobres (y ello “exige cierto esfuerzo”) porque los gobernantes se sienten amenazados y optar por robar todo lo que puedan antes de que los echen del poder. Y aquí una pensó, seriamente, en cerrar el libro y no volverlo a abrir. Pensamiento que reiteró cuando leyó el mayor eufemismo del libro:

El régimen de Sadam Husein parecía más fuerte que nunca tras una década de sanciones: fue una fuerza exterior y no un cambio interno la que lo expulsó del poder.

Señor Harford, con “fuerza exterior” ¿se refiere a una guerra por el petróleo que llevó a cabo el mismo país que apoyó el ascenso al poder del dictador? Buff…

Podría hacer algún apunte más, tanto positivo como negativo, pero creo que para finalizar, después de las incoherencias citadas, voy a hacerlo con una sentencia que se recoge en el libro y con la que estoy de acuerdo:

Pagarles a las personas porque están desempleadas fomenta el desempleo.

Resume lo que está pasando en España. Sí, la crisis y lo que quieras, pero ¿cuándo se pone la gente a buscar trabajo? En la mayoría de los casos, cuando se les acaban las ayudas. No me desvió del libro que si me voy por la crisis y los parados puedo no saber regresar.

En resumen, demasiado simplista. Está bien para acercarse a la economía, pero es sesgado aunque no más que cualquier otro libro sobre economía. Lo bueno es que explica todos los conceptos que introduce, está escrito de forma clara y amena. Pero también deforma, en parte, la realidad. Además, se lía. Harford promete un libro sobre las implicaciones de la economía en el día a día y es verdad que lo cumple hasta que, a mitad de libro, se pasa a la macroeconomía y a hablar del comercio entre países y de grandes economías mundiales.

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Si en estos momentos tuviese puesto un sombrero, me lo quitaría por el magnífico guión de Aaron Sorkin. Sentía curiosidad por ver qué había hecho el creador de El Ala Oeste de la Casa Blanca con el guión de una película peculiar y diferente sobre la red social más conocida, Facebook. Maestro, ya que en los Globos de Oro la película se ha salido (mejor película, mejor director, mejor guión y mejor banda sonora), allá va la crítica.

Sinopsis (spoilers): La red social (The Social Network) cuenta cómo nació, envuelta en polémica, la red social Facebook. Fue el 11 de enero de 2004, cuando Mark Zuckerberg, un estudiante de Harvard, después de que lo deje su novia (Erica, interpretada por Rooney Mara) y de que colapse la red intenta del campus, decide montar un sitio Web que conecte a las “colegas” de la universidad. La idea no surge a la primera. Cuando su novia lo deja, guiado por el despecho, bloguea a la vez que crea una Web en la que se puede votar a la chicas de su campus. Es una manera de vengarse de su novia y del resto de féminas. Debido a la mala imagen que le crea la Web y gracias a la misma, contactará con unos estudiantes pertenecientes a una fraternidad que le proponen que desarrolle un sitio Web para conectarse con los de la hermandad y los del campus como signo de distinción y de exclusividad. Zuckerberg va más allá y en lugar de desarrollar la idea inicial que le proponen, el monta Facebook con la ayuda de sus amigos (uno pone el dinero, el otro le ayuda a programar y a vender la Web…). Aquí empiezan los problemas, las demandas, la fama y el éxito.

Crítica: David Fincher se rodea de un elenco de actores jóvenes y no excesivamente conocidos (Jesse Eisenberg, Andew Garfield, Justin Timberlake) para llevar a la gran pantalla un guión de Aaron Sorkin basado en el libro Millonarios por accidente, de Ben Mezrich. Todo ello bañado con una banda sonora potente a cargo de Trent Reznor y Atticus Ross. El resultado: impecable.

No se trata de una película de adolescentes universitarios que se la pasan de fiesta en fiesta, que en parte también –pero no al estilo convencional-, se trata de una película sobre el apabullante y rápido éxito de un sitio Web que llega por sorpresa y que conlleva problemas para su creador. El creador, Mark Zuckerberg (Jesse Eisenberg), es un tío inteligente, muy inteligente, pero con escasas capacidades de comunicación y socialización (o al menos, da esa imagen). Es un chico al que el éxito de Facebook le viene demasiado grande. Y es aquí, en medio del éxito y queriéndose aprovechar de la debilidad o falta de personalidad de Zuckerberg, intenta encauzarlo y llevarlo por dónde él quiere. Se trata del creador de Napster, otro joven que revolucionó la red y que en el film está interpretado por Justin Timberlake. Su interpretación sorprende gratamente. Sean Parker (Timberlake) llega a Facebook para aprovecharse del éxito de Zuckerberg. Intenta apartar a éste de sus (pocos) amigos. En definitiva, que intenta aprovecharse de la situación con el beneplácito del creador de Facebook que lo ve como un gurú a seguir con los ojos cerrados. El papel Eduardo Saverin, interpretado por Andrew Garfield, también es brillante: se trata del amigo que financia los servidores y demás de Facebook en sus inicios, además de ser el mejor amigo de Zuckerberg. Y, parafraseando el guión, es que el chico (el creador de Facebook) no es que sea gilipollas, pero se empeña en serlo.

Ya que hablamos del guión, Sorkin ha creado una historia verosímil, llena de diálogos inteligentes, rompedores y con mucha fuerza. La prepotencia de Timberlake, la indiferencia y racionalidad excesiva de  Eisenberg, lo emocional de Garfield… todo encaja, se ve como un conjunto coherente. Se nota la pluma magistral de Sorkin detrás de cada palabra, de cada silencio.

El aspecto técnico, está cuidado y el resultado es perfecto. Tanto la dirección, como la fotografía, vestuario (aquí no era demasiado difícil conseguir un buen resultado. Por cierto, me gustó el estilismo de Zuckerberg cuando sale de la facultad corriendo, en pleno invierno, con pantalón corto, chanclas y calcetines….) y la banda sonora. Todo ello ayuda a que veamos un mundo real, verosímil, creíble que concuerda con las expectativas que tenemos.

Valoración: No sé si se merecerá todos los premios que se está llevando (y los que se llevará) porque no he visto el resto de películas, pero la verdad es que la película está muy bien. La prepotencia de los protagonistas, la maestría del guión, la complejidad narrativa de trasladar el mundo de la red a la gran pantalla. La red social es entretenida, coherente, inteligente y su ritmo no decae en ningún momento. Una buena película.

 

Curiosidad: En la página web oficial de la película si pones el puntero sobre la imagen del jabalí se despliega una especie de menú en el que se lee un trocito de la sinopsis del film. Pues bien, hay un error: no es 2007, sino 2003 (aunque naciese en 2004) cuando se empieza a gestar Facebook. Si le das a la opción de leer más la información es la correcta.

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Como ya he comentado arriba, La Red Social se hizo con 4 premios. Se quedó fuera de varios grandes (aunque se llevó la mayoría), entre ellos los de mejor actor, cantadísimo para Collin Firth, y el de mejor actriz (tampoco fue ninguna sorpresa) para Natalie Portman. Una de las cosas buenas de la gala fue volver a ver, recuperado, a Michael Douglas, cuya aparición llegó a eclipsar el premio a toda una carrera que le dieron a Robert DeNiro. Una de las cosas malas, para más de uno, fueron las bromas del presentador. Pero no iba yo ha hablar de esto, sino que iba a referirme a la parte más frívola: el vestuario, la alfombra roja.

Para mí las mejores vestidas fueron: Olivia Wilde (iba de princesa, el vestido era increible y el estilismo sencillo que el vestido ya lo era todo -aunque los zapatos eran horribles-), Sandra Bullock (algunos dirán que el cambio de look no es apropiado y mil cosas, pero me gustaba tanto el nuevo peinado con el vestido) y Eva Longoria (pelo y vestido, perfectos).

Las peores vestidas fueron: Halle Berry (no se sabe si es un vestido extraño o que va en ropa interior…),  Helena Bonham-Carter (fiel a su extravagante estilo, fue de sí misma con un zapato de cada color, pero es que es rara de narices) y January Jones (¿trikini con flecos? Los padres fueron originales con el nombre: Enero…).

Otras mal vestidar fueron: Cristina Aguilera (está bien que vayas de Burlesque y que promociones y demás, pero…), Natalie Portman (¿quién le diría que se pusiese el floripondio entre las tetas?), Jennifer López (ese vestido blanco con gasilla….), Michele Williams (estampado de mercadillo -y no me malinterpreteis que lo digo porque con lo que le ha costado… podría ser mucho más bonito-), Julianne Moore (intento de quimono rosa) o Angelina Jolie (vestido color turquesa con hombreras… ¡qué repelús!).

Eso es todo por hoy.

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El señor “información privilegiada” ha vuelto. Estamos en el año 2008, Gordon Gekko (Michael Douglas) lleva siete años fuera de la cárcel después de ocho años de condena por blanqueo de dinero, fraude financiero y asociación ilícita. Esta solo, pero no ha perdido su brillantez. ¿Es buena la codicia? es el título del libro que ha preparado en la cárcel y que le da la oportunidad de volver a las andadas. Así comienza Wall Street 2: el dinero nunca duerme, secuela de la interesante Wall Street (1987). Si la primera parte le valió una estatuilla dorada a Michael Douglas, esta segunda parte espero que ni se mencione en los Oscar porque se queda en un intento de Oliver Stone por explicar y demoler a los culpables de la burbuja inmobiliaria y la especulación en los mercados. La primera parte era real y contaba con una trama ordenada. Aquí encontramos a Gekko en estado puro, sobre todo cuando empieza a urdir sus tejemanejes y, básicamente, en cualquiera de sus apariciones ante la cámara. Excepto durante los últimos quince minutos de la película… Pero vayamos por pasos que hay mucha tela que cortar.

Stone con el elenco principal de la película

El texto es un tanto técnico (un poco solo). Stone pone en boca de los protagonistas lenguaje financiero que no acaba de explicar del todo: subprime, apalancamiento, activos tóxicos, riesgo moral… Y lo del riesgo moral… parece que lo utiliza más por lo de “moral” que por otra cuestión. Tiene parte de razón, pero hay mucho más. Volviendo al lenguaje, es verdad que encaja en el contexto, pero la película no es sólo para economistas y al intentar explicar mucho en poco tiempo –por que se desvía del tema– no quedan del todo claros los conceptos. Si en la primera parte conocíamos relativamente bien el funcionamiento de los mercados, aquí esa parte se difumina en la trama sentimentaloide-familiar y queda un poco extraña. El mensaje de Wall Street 2 es que de los errores no se acaba de aprender nunca, vamos, que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra y que la culpa la tenemos todos (en la primera el mensaje era más cruento y directo), pero de ahí a mezclar churras con merinas… un paso.

No sé porqué Stone se ha empecinado en incluir la vertiente paterno-sentimental en la cinta. El dinero es dinero, los negocios son negocios y de eso va Wall Street, pero Wall Street 2 acaba edulcorada por la relación entre Jake Moore (Shia Labeouf que hace de “tiburón bueno y ético”) y Winnie (Carey Mulligan –en el papel de la hija de Gekko-). El intento por que la relación entre Jake y Winnie (¿no había un nombre más cursi?) y los intento de Jake por reconciliar a Winie con su padre, sean el hilo conductor de la cinta no acaba de cuajar. Además, la relación que se crea entre Douglas y Labeouf… Vale, sí, Jake tiene pinta de pardillete, pero no me creo que con lo perspicaz que es para los negocios la cague al no distinguir ni estar prevenido de lo que va hacer Gekko. Y tampoco cuela el desenlace feliz de la película, sobre todo por la constante negativa de Winie a estar en contacto con su padre y a sospechar de todos sus actos: sabe que detrás siempre hay algo. Me remito una y otra vez al final, pero es que es… desastroso. Y en éste caso no es culpa de no saber cómo ponerle el punto y final a la película, como digo, el problema parte del planteamiento general de la cinta: ¿por qué mete Stone a la familia en esta entrega si en Wall Street no sabíamos nada de Gekko más allá de sus negocios? No comprendo el afán por romantizar la trama. Pero no sólo mete a la familia de Gekko, sino también a la de Labeouf (Susan Sarandon encarna a su madre). Esa parte de la cinta no está bien estructurada y hace que el resto falle. Era innecesario ver la parte sentimental del “gran tiburón de Wall Street”. El mensaje de la primera entrega había sido justamente que los inversores y grandes hombres de negocio no tienen ni escrúpulos ni corazón. ¿Por qué tenía que cambiar ahora? Es totalmente incoherente. Las burbujas y crisis económico-financieras nacen de la especulación y de la falta de escrúpulos de los inversores (desde el que pone el dinero hasta el que lo recibe, pasando por el que lo gestiona y el resto de estratos intermedios).

Pero, volvamos al guión. No le voy a negar cierto punto de brillantez. Indudablemente, cuando Michael Douglas aparece en la pantalla, la cinta se revaloriza. La conferencia de Gekko en la Universidad Fordham no tiene desperdicio. Frases como: “Alguien me recordó que en su día dije: ‘la codicia es buena’, ahora parece que es legal” e incluso la explicación que da sobre la burbuja inmobiliaria en EEUU y su relación con la codicia, envidia y la especulación. El símil del apalancamiento y el dinero con esteroides es muy bueno. Otro punto bueno de esa intervención de Douglas es que Stone no culpa sólo a los bancos, sino que culpa a todos, al conjunto de la sociedad, de la crisis (bueno, da más caña a los bancos, pero no se tapa los ojos ante la evidencia). Otra fase para recordar es la siguiente: “La madre, el origen de todos los males es la especulación (…). Estamos ante un modelo financiero en quiebra, no funciona. Es sistémico, es maligno y es global, igual que el cáncer. Se trata de una enfermedad y debemos combatirla”. Jodidamente brillante. Más puntos bueno del diálogo: la conversación de Gekko y Jake en el metro.

Un punto a favor de la película es la banda sonora: muy adecuada, ajustada al ritmo de la trama y al sentido de las imágenes (¿siempre queda bien decirlo cuando la cinta no te acaba de gustar, no?). Más cosas que me han gustado: la referencia a la crisis de los tulipanes en Holanda a principios del siglo XVII.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, no voy a negar la evidencia: lo único que me ha gustado de la película es Michael Douglas. Shia Labeouf está bien y no me disgusta, pero por culpa del papel de tontillo-espabilado que hace no me acaba de llegar. Sobre Carey Mulligan… su papel lo veo innecesario. El resto de banqueros y hombres de negocios me gusta como hacen su papel, tienen fuerza y son creibles. El resto, en general, me ha decepcionado bastante, esperaba mucho más de un director como Stone y de una temática tan en boga en la actualidad y de la que se podría haber hecho algo mucho mejor. “El dinero nunca duerme” hubiese sido un subtítulo más adecuado para la primera parte que para esta descafeinada segunda entrega. En Wall Street teníamos codicia, dinero, placer por la venganza, rabia, inteligencia, suspicacia, avaricia…en Wall Strett 2 tenemos sentimentalismo, dinero y venganza en caliente. Demasiado poco para lo que esperaba. Por ésta vez (espero que no sirva de precedente) estoy de acuerdo con Boyero: la cinta “no posee la tensión, la energía y la fascinante maldad que chorreaba su antecesora”.

PD: Por cierto, ¿qué fijación tiene Stone con la Nintendo? Aparece la palabra en varios puntos de la película, ¿será por que la pela es la pela?

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Sí, se acabaron los exámenes y hoy es carnaval, pero tengo la garganta jodidilla… así que ya que estoy en casa, aprovecho.Estas son algunas de las pelis que he visto “últimamente” (desde la última vez que hable de cine… -no están todas, pero me ha salido un buen resumen-): 

Brokeback Mountain


Actuaciones brillantes, guión muy bien escrito y perfectamente dirigida. La verdad es que vi la película porque estaba harta de oír a la gente decir que le gustaba y yo sin verla. Iba predispuesta a que fuese una película más de esas que la gente no para de comentar, pero que en realidad no aportan demasiado (“oooh! ¿serà tan buena como dicen o sólo será un bodrio más al que le van a dar un montón de premios?). Finalmente me rendí a la obviedad

En busca de la felicidad

Predecible y mil cosas más, pero a mi me encantó. Es muy bonita y el crío lo borda, todo hay que decirlo.Y qué decir de Will Smith… todo un talento en bruto que poco a poco ha ido puliéndose y demostrando que él vale para el oficio. Buena para pasar el rato, sin complicaciones. A ver si veo la de 7 vidas que por lo que he leído es más o menos del mismo estilo.

Ed Wood y La gran aventura de Pee Wee

Una de cal y otra de arena… La gran aventura de Pee Wee es insufribles, infumable, un tostón en toda regla, mala de narices. Ed Wood, comparándola con la anterior, es buenísima, pero sin comparar deja mucho que desear. Tan solo se salvan algunas partes de la peli, como el final o los momentos en que aparece Martin Landau, mágnífico. Pero poco más. Si a las pelis de Tim Burton no se les busca demasiado (digo esto no porque no me gusten sus pelis, todo lo contrario, sino porque suele prevalecer la imagen, la escenografía, a la historia y a veces no aporta nada), a estan no intenten encontrarles nada.

La vida de Brian (Revisión)


Me propuse verla en inglés (subtitulada, of course), pero ñás cabás, no pillaba una, aun así la vi en inglés. ¡Qué decir de ésta película! Monty Python’s en estado puro. Es una de las mejores comedias de la historia (y eso que son ingléses…) y no es para menos, desde que empieza hasta que acaba no paras de reír. Hay escenas que son todo un clásico:  el pesebre, la lapidación (¡¡Jehova, Jehova!!), “una limosna para un ex-leproso”,  momento Pijus Magníficus e Incontinencia, Incontinencia Suma, la mención a los romanos y a sus aportaciones socioculturales, el mudo, los profetas… Buenísima.

Los crímenes de Oxford


Nada del otro mundo. Entretenida y perfecta para una tarde de sábado que llueve y/o hace frío y no apetece salir de casa. Aunque no lo parezca (porque no lo parece) la peli es de Alex de la Iglesia y es una buena copia del modelo inglés (tanto americano como británico) de hacer pelis de intriga.

La mirada de Ulises

Cine de prosa frente a cine de poesia. Difícil elección. Theo Angelopoulos se decantó por éste último (como en la mayoría de sus películas) para abordad la problemática de la identidad europea. Sí, un tema complicadísimo de plasmar en imágenes y por eso la peli es dificil de ver y entender si uno sólo está acostumbrado a la bazofía (con alguna escepción) que nos llega de Hollywood.

Cuando vi la película por primera vez (un viernes a las 8 de la mañana) se me indigestó un poco, pero en el segundo visionado pude captar muchas más cosas y entendí que no es tan árida como puede parecer. Angelopoulos realiza un apasionante viaje por la historia (intrahistória, podríamos decir) de Europa a través de un pretexto cinematográfico tan inocente como la búsqueda de unas bobinas de las primeras película de los hermanos Mannakis, que el protagonista presupone que son las primeras imágenes grabadas en los Balcanes. Un largo viaje de la mano de Angelopoulos y Harvey Keytel. Un viaje que recomiendo a los que se vean capaces de verla (es subtitulada porque está grabada, entre otros idiomas, en griego).

Puede parecer pedante, si alguien ha visto la peli y le ha parecido un bodrio, todo lo que acabo de decir, pero mira, a mí me lo medio parecia y ahora me gusta. Cosas que tiene la vida. 

Quemar después de leer

La imagen la he puesto adrede, porque eso es lo que me pasó en el cine: no paré de reír y, cuando termino, quería más  y más película. Quemar después de leer es la mejor seña de identidad del humor de los Coen. Un humor, todo sea dicho, muy peculiar y que a nadie suele dejar indiferente. Brad Pitt borda su papel de idiota (sí, con todas las letras) y te partes cada vez que aparece en pantalla (Oh-my-god! o Ousborne, Ousborne Cox? … inigualables…). Desternillantes sin igual, los momentos en los que habla el jefazo de la CIA: “Avíseme… no sé, cuando tenga sentido”. Malkovich impresionante (mira que me gusta a mi como actua este hombre una barbaridad) y Clooney brillante. Frances McDormand también está magnífica en su papel. En definitiva, una peli tarada, llena de humor negro y de situaciones inverosímiles que te enganchan. Los Cohen tratan al espectador como a un ser inteligente (aunque, tal y como reza el slogan de la cinta: La inteligencia es relativa) y mira que la peli daba pie para muchas cosas. Se agradece chicos.

Salí del cine con la sensación de haber invertido 5 euros en un buen rato y con ganas de juerga y canchondeo, así que el buen rollo continuó en el metro y en el piso. Un buen día adornado con una buena película. Muy recomendable.

Líbranos del mal

Escalofriante documental sobre la pasividad de la Iglesia Católica ante las acusaciones de pederastia que recaían sobre un sacerdote irlandés afincado en EEUU. Si queréis verla (os costará encontrarla, aviso) os aconsejo que os mentalicéis para oír testimonios espeluznantes.Os dejo aquí el enlace a la opinión que dejé en el foro de la revista de cine ACCIÓN.

Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores

“¡Es una bruja! A mí me convirtió en grillo… ¡pero mejoré!” Absurda, al estilo Monty Python’s y, a mi parecer, un poco floja. Me explico. Es muuuy absurda (bastante normal…) pero en algunos momentos es aburrida y eso no es algo que se espere de una peli de estos locos británicos. Destacaría la escena inicial del caballo, los caballeros que dicen Mi y después Ni y a veces Mi, la cueva del conejo, el caballero luchador del bosque, el momento del castillo casto y puro, la bella doncella que aguarda en el castillo a que su príncipe la rescate del casamiento, y el caballo de Troya… Aunque, por encima de todo, destaco el momento de la bruja y el diálogo del Rey Arturo con el campesino: “¡Me están reprimiendo!¡Me están reprimiendo!… ¡Ahá!… Lo véis… Es la violencia inherente al sistema”.

Lo peor es el final, es malo malo malo (los últimos cinco minutos me los pasé dando cabezazos…)

Conte d’été (Cuento de verano)

Tras los primero siete minutos de interminable silencio con los que empieza esta obra maestra (vale, tal vez me estoy pasando, pero la historia que cuenta no puede ser más real) te enganchas. Rohmer te seduce guiándote tras la cámara a través del verano en la costa francesa, de la mano de un joven indeciso y enamorado. Muy recomendable.

Me gustaría poder dejar aquí un trocito traducido de la canción de la pirata (sí, sí, “la” pirata), pero lamentablemente no recuerdo como era y no tengo la peli para poder escucharla de nuevo…

Collinwood

Caos. Pienso que es la mejor palabra para describir la trama del film. A mi padre le gustó porque no paraba de reír y eso que, a pesar de ser cómica, no es hilarante. Es entretenida y mantiene el ritmo.

Valquiria

Fue mi merecido descanso entre exámenes.

Conseguir que una historia de la cual sabes el final  (“las operaciones militares nunca salen como se planean”) te enganche, no es un logro, es un milagro y Brian Singer lo consigue. Por ello y por la increíble interpretación de Cruise (no es santo de mi devoción, pero esta vez me rindo a sus pies) y del magnífico plantel de secundarios (Kenneth Branagh, Bill Nighy, Tom Wilkinson, Carice Van Houten, Eddie Izzard, Cristian Berkel, Thomas Kretschman…).

La ambientación está muy currada, tanto en lo referente a decorados como a vestuario. No se les escapa ni un detalle (o al menos yo no me di cuenta). La película no se hace larga en ningún momento y no cae en la sensiblería ni demagogia fácil a la que nos tiene acostrumbradas cintas de temática similar.

Por cierto, os recomiendo que visitéis la página web de la película y disfrutéis del material extra que allí se encuentra (el seguimiento del complot, un eje cronológico muy bien elaborado, biografía de los participantes -reales- en el complot, etc. El material audiovisual se limita al trailer y fotos, como es normal).

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Eso es todo. Para la semana que viene espero ir al cine a ver Australia en valenciano… se me hará raro oír a Kidman y a Jackman con otra voz, pero bueno, todo sea por la pela! (CINEMA EN VALENCIÀ)

Música de los bilbainos Zenttric (se pueden descargar algunos temas desde su web): Si no vas a venir, Limousine, Martes, Contrario, Vas, voy…

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Don’t make me stress, please!Últimamente tengo muchas cosas que hacer (será por eso que estoy por aquí), pero hay cosas que me indignan y un impulso irrefrenable se apodera de mi y hace que mis manos, cual “Cosa“, se precipiten sobre el teclado a lo Jerry Lewis en el sublime esquech de la máquina de escribir [que rimbombante suena todo esto, no?] 

La cosa va de música y de un tipejo (o varios, puesto que el anonimato no me permite dirigirme ni siquiera de forma directa al/los sujeto/s en cuestión) que, por lo que he estado leyendo en su blog -voy por partes- lo único que sabe hacer es poner a la gente a parir… Y no me fastidiaría, evidentemente, si no se metiese con un grupo que a mi me gusta. Si sólo se metiese con él, no me importaría, pero no, el señorito@ (o los susodichos) no dejan títere con cabeza (por no dejar no deja ni las cuerdecitas…) y más de un@ se llevaría las manos a la cabeza al leer tales despropósitos.La gente, que ya no sabe como aumentar las visitas y los comentarios a su blog y mira… Porque te puedes meter con todo el mundo, siempre y cuando lo hagas con respeto y no lo hagas por hacer algo, sin más, porque sí, de forma mecánica. Está bien que no te gusten las letras de un grupo, perfecto, yo podría enumerar varios que odio y no lo hago (¿tal vez por qué lo que escribo no tiene tanta difusión? No creo, me las suelto al vuelo…), pero este tío –intuición femenina que es un tío seguro– no sabe ni de lo que habla. Como dijo Jack “el destripador” vamos por partes…

[Para no herir sensibilidades y, de paso, no hacerme mala sangre, seguré con el suspense]

El pequeño destripador de todo bicho viviente que se pone por delante y que, ¡válgame Dios!, se atreve a dedicarse a la música, comenta -como si tal cosa- que las letras del grupo no le gustan, entre otras cosas porque le parecen ñoñas, repetitivas y sin fondo (es sólo un resumen) y además, dice que hace (enteradete, en todo caso: hacen) discos como churros (?? cuatro años sin sacar disco nuevo…). Los adjetivos que adornar la entrada van desde hortera a plasta, pasando por “cara de vinagre” o basura (ya sé que es un sustantivo). Evidentemente, todo esto lo hace bajo la máscara de “es lo que dicen y yo voy a decir que todo no es malo”. Autopsia interesante doctor, el problema es que no da pie con bola.

En realidad, lo que más me molesta es lo de que las letras no tienen contenido (lo de ñoñas… bueno, más que ñoñas yo diria sentimentales, romanticonas y cosas así, pero vamos que teniendo en cuenta que las mejores baladas son de heavy metal…). ¿No tiene contenido una canción que habla de la realidad? Diciendo las cosas claras (y no como yo en esta entrada), sin rodeos (si… ya sé). Parece que no. Pues mira, chico, si quieres canciones profundas (te podría recomendar unos cuantos temas de tu grupo ‘preferido’ para callarte la boca) siempre te queda ese grupo -o solista, dependiendo del momento- que de tan profundo, profundo, profundo, profundo, profundo…copia trocitos de otros (ups! menos mal que no dije que plagia…). Sí, Bun… Ana Rosa Quintana.

Tantos blogs interesantes que leer y voy a parar a este… Sigo diseccionando, ahora toca dejar entrever la procedencia del blog.

En palabras del profesor Romero alias “el hombre que susurra a los estudiantes los martes a las 8 de la mañana”, pertenece al nuevo diario gratuito que se puede conseguir en la facultad. Para más pistas, no se trata de ABC… Uff, Romero, pobre hombre. Sí, me da lástima. No tiene un buen recuerdo de mí y lo sé, pero ¿qué quieres que te diga? Sólo hay dos cosas (además de tomar apuntes -o de copiarlos de todo bicho viviente que tenga alrededor-) que puedo hacer en sus clases: dormirme o descojonarme (¿qué le pondrán la Nesquik?). Que conste que ésto último no lo hago queriendo, fue un ataque repentino de los míos, con abdominales involuntarios incluidos… No lo podía remediar, era como si me estuviesen haciendo cosquillas durante la hora y media que duró la clase. ¿A ver si “Cosa” estaba por allí?


He aquí la prueba del delito por gentileza de mi cámara
y “Peeepa” currando de fotógrafa. A Vero y a mi todavía nos duraba la risa.

¡Ostras, qué tarde es! Los Reyes a punto de llegar, House-cada vez lo veo más guapete- esperando en la parrilla de Cuatro para mañana (hoy) por la noche…

¡Y yo con estos pelos!

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película y test


PERSONA

¿Ambigua? ¿Sólo ambigua? Yo más bien diria rara, no, mejor, RARA (entendiendo que mi concepto de raro es muy amplio, pero esta peli posiblemente sea la que más se ajusta a él…). Si alguien me la puede explicar con ¿”coherencia”? No sé si es la palabra más adecuada, porque lo poco que he captado de la película (le voy a seguir dando vueltas) me da a entender que la coherencia en algunos momentos es mejor dejarla de lado… Bueno, si alguien quiere intenterlo, puede.

Voy a destacar uno de los fragmentos del monólogo, digo guión de la película:

“Toda la ansiedad que llevamos con nostoros, nuestros sueños frustrados, la incomprensible crueldad, nuestro temor a la extinción, la dolorosa mirada interior a nuestra condición terrenal, han erosionado lentamentre nuestra esperanza y cualquier otra salvación. El bramido de nuestra fe y la duda contra la oscuridad y el silencio es una de las pruebas más terribles de nuestro abandono y de nuestro aterrorizado e indescriptible conocimiento”.

 

Os dejo aquí el enlace a un interesante proyecto sobre la película realizado por una compañera de clase (me picó la curiosidad y por eso la he visto…).

 

 

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Y hoy, para no ser menos que ayer, he vuelto a bucear por la red y me he topado con este test de trainspoitting-personalidad -está en inglés-. Yo todavía no he visto la pelí, pero prometo verla pronto (ahora ya sí, de verdad de la buena).

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