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Posts Tagged ‘Costa-Gavras’


Es ley de vida. Los jóvenes llegan pisando fuerte y acaban relegando a los mayores a un segundo plano. El mundo del cine no es alieno a este hecho, pero las actrices y actores ‘maduros’ también tiene su hueco en el séptimo arte. La hija del realizador franco-griego Costa-Gavras (Z, 1969), Julie Gavras (La culpa la tiene Fidel, 2006) lo demuestra en su segundo largometraje uniendo a dos grandes de la interpretación, Isabella Rossellini (Terciopelo Azul, David Lynch, 1986) y William Hurt (Dark city, Alex Proyas, 1998), en Tres veces 20 años (Late Bloomers, 2012). Una comedia ligera y en ocasiones demasiado simétrica que, a pesar de las buenas intenciones,  está plagada de lugares comunes que deslucen el resultado final.

Mary (Isabella Rossellini) y Adam (William Hurt) no son la típica pareja joven que atraviesa dificultades. Han superado juntos la crisis de los 30, los 40, los 50, y ahora, a punto de cumplir los 60, ambos se enfrentan a una nueva crisis existencial de forma diferente. Él quiere sentirse útil en su trabajo y buscar nuevos horizontes en su vida profesional, se siente joven y decide cambiar su forma de vestir para que los demás también lo piensen. Ella, por el contrario, acepta las arrugas que se dibujan en su rostro y trata de no convertirse en un ser invisible a los ojos de los demás manteniendo su entusiasmo y vitalidad. Dos formas distintas de entender la misma realidad que acabarán por colisionar y llevar a la pareja al borde de la separación.

“La cinta funciona en lo cómico y flojea en los momentos dramáticos. El resultado final no acaba de convencer”

La experiencia frente a la inmadurez de la adolescencia, la cercanía de la muerte frente a la obsesión por la juventud, la visión de uno mismo frente a la que el resto tiene de nosotros. Estos son algunos de los temas que Julie Gavras hilvana plano a plano entre la sutil ironía y la tragedia. Sin embargo, el resultado final no acaba de convencer. La cinta funciona en lo cómico y flojea en los momentos dramáticos. Los gags que se van sucediendo como puntadas a lo largo de la película dibujan una sonrisa, e incluso alguna que otra carcajada, en el espectador,  pero los momentos en los que la tensión debería ser protagonista, el sopor puede llegar a aparecer.

Tampoco ayuda a diluir la sensación de pesadez, la simetría de la historia cuando ambos personajes deciden vivir sus vidas por separado. Ni mucho menos el montaje plano contra plano y sin ningún ardid visual que, por su sencillez, acaba por cansar.

En definitiva, una película sin ninguna malicia, que viene a poner de manifiesto que hay vida después de los 60 y que existen temas, como la vejez, a los que el cine todavía no ha dado la importancia que merecen. Una película que, a pesar de no ser redonda, no defraudará al espectador que se acerque a verla sin más pretensión que la de entretenerse.

Crítica publicada en el portal CineCrítico.es el 13/04/2012.

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