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Posts Tagged ‘Canal 9’


Aquest va estar el primer pensament que va creuat la meua ment quan vaig vore, durant el Nadal, la promo del nou -i fallit- programa de Cuatro, XXS. D’entrada, dos ingredients deixaven molt que desitjar: una presentadora ‘malastruga’ i un col·laborador hiperactiu que pensa que té gràcia i no la té.  Parle de Pilar Rubio y Flippy. Si a això li afegim que el format imitava descaradament Humor Amarillo, el Grand Prix i ¡Guaypaut! queda clar clar que no hi ha lloc a la graella televisiva per a un programa que, en lloc de ser nou, és un refregit amb regust a vell…

Però, què em va fer recordar el grandíssim showman que fou Joan Monleon? Ho feu el format del programa. Un decorat gegantesc al qual les famílies -agrupades per equips- tenien que superar probes per aconseguir un premi final. Eixe mateix format, igualt, el fa ver servir en Joan Monleon a Canal9 molt anys enrere. No hi recorde el nom del programa, i a la web de Canal9 tampoc trobe cap vídeo -perquè l’arxiu que hi ha disponible deixa molt que desitjar, com ‘tot’ a la cadenaa excepció dels grans professionals que també hi ha- però hi tinc una prova gràfica que corrobora les meues paraules:

adfasdfgasdfLes comparacions són odioses, però cal fer-les. És innegable que, com a ganxo, era molt millor Monleon que el tàndem Rubio-Flippy. El valencià aportava frescor, naturalitat i molta, molta ironia amb un punt punyeter que no hi tenia preu. Va ser un visionari de la televisió: va ser un dels primers en fer un talk show a Espanya, va ser el primer en utilitzar l’erotisme con a element de captació d’espectadors masculins a un programa matinal (les monleonetes, una mena de mamaxixos valencianes, portaven grans vidrioles estratègicament  col·locades ressemblant uns pits grans), fou el primer en criticar -i guanyar diners amb això- les tradicions valencianes que més famosos ens han fet arran del món com la paella i les falles.

A guanyar diners, on estan? on estan?  o “li ha tocat la bajoca!”, són fràses mítiques que van passar a formar part de la cultura popular valenciana allà per finals del 80 i principis dels 90. Tot açò comparat amb dos presentadors com Pilar Rubio que el millor que ha fet -al menys que jo conega- ha estat aparèixer a Sé lo que hicísteis; i Flippy (al que tant sols he vist intentant fer gràcies a El hormiguero, acompanyat al mig pèl-roig-moreno de Pablo Motos -ací necessitaria fer un apart massa gran-), no podia tenir un bon final. Perquè el programa XXS no era en directe, ni tant sols en un fals directe, sinó que era un producte de la postproducció que, amb dos presentadors amb poc ganxo, no hi podia donar bons resultats.

Joan Monleon no va tenir sort amb el programa, com la versió actualitzada tampoc l’ha tingut (Cuatro ja va estrenar el programa con un especial per a tantejar l’audiència i el resultat fou un pèsim 3,2% de share…). He de reconèixer que el programa de Monleon si el vaig vore, però aquest no vaig tenir cap interés en fer-ho. Malgrat açò i la curta durada del mateix, ha estat be recordar certs formats i moments que varen marcar la televisió al nostre pais.

A més de recordarme al inimitable Joan Monleon, XXS també em va fer recordar altres programes que han intentat imitar l’èxit que ja tingueren anys enrere o que varen quedar a l’oblit. Per exemple, les versions de CQC (quan la millor va ser la de Wyoming), de Un, dos, tres o el remake de Cheers. Soc de les que pensen que encara hi ha molt per fer a la televisió, hi queda molt per explorar i experimentar. Per tant, no entenc que s’utilitzen velles idees ‘modernitzades’ per a fer nous programes. I no ho entenc tant si les versions anteriors van tindre èxit com si no. En temps de crisi, cal arriscar per a guanyar. Així que… fem rodar la paella!

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Un día cualquiera, después de cenar, enciendes la televisión y te acomodas en el sofá para disfrutar de… nada. Canal tras canal, la programación es insulsa, repetitiva, poco atractiva, en definitiva, tiene poco que aportar aunque a veces nos da una sorpresa y nos regala un programa o una serie que merece la pena ver y seguir. Pero los días en que no es así, al final, acabas apagando la tele y cogiendo un libro para devorar en la cama o dejando la tele puesta de fondo mientras entablas una conversación sustancial o insustancial con la familia (que tampoco viene mal) o terminas cambiando la pantalla del televisor por la del ordenador y bajándote/viendo alguna serie o chateando con los amigos. La oferta televisiva cada vez está más homogeneizada y, por tanto, la variedad es poca. La situación cada vez es más preocupante, antes sólo podíamos disfrutar de una decena de canales, hoy gracias a la TDT tenemos a nuestra disposición una oferta de más de cincuenta y día tras día se repite la misma situación.

Hace unos días llegó a mis ojos un vídeo sobre la falta de norte (o de sur) de las televisiones públicas. Se trata de un fragmento de una conferencia que José Ignacio González dio en el Salón de Actos de RTVE en Prado del Rey el pasado 25 de mayo. Puesto que el realizador de TeleMadrid se centra en la televisión pública, yo haré lo propio. Pero antes, “¡pasen y vean!” las esclarecedoras palabras de González.

De la intervención del realizador de TeleMadrid me gustaría destacar varios aspectos. El primero es la defensa de Gonzalez de los contenidos sobre el mercado, hecho que deriva de la idea de que la televisión pública ha de pensar al espectador no como consumidor, sino como ciudadano y, por ello, no puede (o no debe) dejarse arrastrar por los valores que guían a los canales privados. También me quedo con las palabras que referencia del directo de HBO (enlace en inglés) sobre las razones del éxito de los contenidos de la cadena norteamericana: “no hacer caso de los criterios del mercado, respetar la inteligencia de la audiencia, tener unos valores literarios y cultivar el talento y la libertad creativa”. Y. por último, destaco la importancia que le da a la necesidad de una televisión cercana, glocal, que refleje la diversidad cultural y trabaje en pos de la cohesión social, una televisión en la que todos tengamos voz y que verdaderamente vertebre el espacio público. Una televisión, en definitiva, que esté al servicio de la comunidad.

Las palabras de José Ignacio González contrastan con las opiniones que varios expertos y economistas dieron la semana pasada en la Cadena SER. En la cadena privada se centraron, mayoritariamente, en aportar argumentos por los cuales las cadenas de televisión públicas deberían echar el cierre y así ayudar a sanear las cuentas de las Comunidades Autonómas. El despilfarro y la mala gestión fueron el eje central del discurso. Así, Antonio Munez, Fernándo Pérez Rollo o Francisco Longo abogaban por reducir el gasto de las televisiones públicas. Como el tema dio para varios programas, me centro en la tertulia de Hora 25 del 15 de junio (empieza a los ocho minutos). “Según un informe de la consultora Deloitte, en 2009 las cadenas autonómicas costaron 813 millones de euros en subvenciones, ingresaron 233 millones en publicidad y sus pérdidas ascienden a 772 millones de euros” apuntaba Àngles Barceló. Sin embargo, no se puede generalizar. Un ejemplo de ello es Canal Sur, cuyas cuentas están saneadas. Pero no me voy a centrar en este punto, sino en el caso de cuatro televisiones públicas cuya razón de ser se basa en un pilar tan básico e importante como la lengua. Estoy hablando de Canal 9, TV3, ETB y TGV. En el programa de radio citado, se hizo un repaso a estas y otras televisiones como TeleMadrid y Canal Sur, pero a diferencia de estas dos, las cuatro anteriores tienen un rasgo distintivo que las hace necesarias: la normalización lingüística, el uso de la lengua (valenciano/catalán, vasco y gallego) y, en algunos casos, la construcción de una conciencia nacional (principalmente en Cataluña).

La audiencia de las televisiones públicas autonómicas suele ser baja, aunque existen excepciones, como el caso de TV3 que es la cadena más vista en Cataluña, muy por encima de TeleCinco que es la segunda. Otro rasgo que las caracteriza es la configuración del ente público como grupo mediático compuesto por varias cadenas de televisión, portales de información y contenidos en Internet y emisoras de radio. Además, su programación no es estrictamente autonómica, un ejemplo de ello es que en los informativos suene hacerse eco de noticias de ámbito estatal e internacional. Por último (aunque se podría seguir), muchas de las televisiones públicas autonómicas se caracterizan por altas cuotas de endeudamiento, opacidad en las cuentas del ente público y por la manipulación política, siendo Canal 9 y TeleMadrid suelen ser los cabecillas del ranking.

Las preguntas que suscitan las cifras y rasgos señalados se pueden resumir en las tres siguientes: ¿Tiene sentido una red de televisiones públicas autonómicas? ¿Tiene sentido que continúen funcionando bajo el mismo modelo de financiación? ¿La privatización es la única solución? ¿Hace falta que una televisión autonómica tenga tres canales de televisión?

Sí, las televisiones públicas autonómicas tiene una importante labor que desarrollar, pero no lo hacen o no tanto como deberían. Se trata de un importante elemento de cohesión social que, en ocasiones, acaba al servicio del gobierno de turno con lo que su función acaba diluyéndose y reduciéndose a ser los altavoces del partido establecido en el parlamento autonómico. Y ya que hablamos de cortes y parlamentos regionales y, por ende, de subvenciones, tal como apuntó Pablo Carrasco (director general del ente radio televisión andaluza – Canal Sur-): “la televisión pública puede vivir sin publicidad si tiene un sistema de financiación bien planteado”. Es decir, podría copiarse el modelo de financiación de RTVE en las autonómicas si se fijasen unas bases clara para hacerlo. En estos momentos y dado la elevada dependencia a las subvenciones y a los inversores privados sería casi imposible, pero si es verdad que también faltan contenidos con los que poder generar ingresos. Y no sólo eso ya que, en cuanto a contenidos y programación, Enrique Bustamante, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, aseguraba en el mismo espacio radiofónico que el mejor modelo a seguir era el que se propuso en los 80’ para la televisión pública: un modelo, a semejanza del alemán, en el que la segunda cadena de TVE se convertiría en una cadena regionalizada. Con ello, las televisiones regionales y locales cubrirían exclusivamente un radio de información limitado, siendo La2 el escaparate nacional de cada pequeño espacio de cobertura, minimizando el despilfarro en delegaciones autonómicas de la cadena pública española y dinamizando los puestos de trabajo en el audiovisual de las CCAA.

Llegados al punto de la privatización, Esperanza Aguirre y MªDolores de Cospedal defienden en Madrid y Castilla La Mancha, respectivamente, la liberalización de las televisiones autonómicas. En Hora 25 se hicieron eco de las siguientes declaraciones de Aguirre: “no entiendo porque tiene que existir TeleMadrid, una televisión pública si no hay panaderías públicas”. Tampoco tiene mayor importancia teniendo en cuenta que lo mismo piensa la señora Aguirre de las escuelas públicas y de los hospitales públicos. Parece que cuando oye que algo es “público” le entra un sarpullido. En el punto de la privatización estoy un poco entre Pinto y Valdemoro, considero que depende de qué cadena de televisión pública se trate, podría mejorar su funcionamiento si fuese privada, pero en otros casos no lo veo así. Como digo, no creo que la privatización sea la panacea para todas y cada una de las cadenas públicas de televisión autonómicas. Lo que sí tengo claro (y puede que aquí sí pueda estar un punto que les ayudaría a solucionar sus problemas de financiación) es que una televisión autonómica no necesita disponer de más de un canal (a lo sumo dos, en casos excepcionales) para su funcionamiento. Si tenemos en cuenta que las autonómicas tienen unas cifras bajas de audiencia en sus canales principales, cuando hablamos de canales secundarios las cifras se desploman todavía más. Tal vez si centrasen sus esfuerzos en mejorar los contenidos de un canal y conseguir subir las audiencias podrían gestionar mejor los recursos de que disponen y no despilfarrar y endeudarse hasta las trancas queriendo mantener varios canales que no ve nadie.

Con el apagón analógico llegó el follón de los aparatos de TDT

No puedo terminar sin hablar de la BBC (enlace en inglés), paradigma de la televisión pública de calidad, ni sin hacer referencia a la TDT. En el primer caso, me gustaría destacar las palabras de su fundador, John Reith (enlace en inglés), quien enumeró los valores de la cadena: informar, educar (crea contenidos educativos desde 1952) y entretener siendo imparciales en lo que a tratamiento informativo y de actualidad se refiere. Es verdad que la cadena cuenta con cuatro canales, pero se financia a través de cánones y de la venta de productos audiovisuales de generación propia. En cuanto a la TDT –me centraré en la gratuita, de la de pago ya hablé aquí– al igual que ocurre con las autonómicas con tres canales: más no tiene porqué ser mejor. Ahora disponemos de más de cincuenta canales de televisión que dejan mucho que desear por la falta de contenidos. La mayoría de canales de TDT no tienen una programación definida y los programas que emiten son de baja calidad, por no hablar de la reposición de contenidos. Falta creatividad, falta considerar al espectador como un ser inteligente y no como un amasijo de carne sentado en el sofá que va a tragarse lo que pase por pantalla sin rechistar. Se dijo que con la TDT nacerían canales temático y, a excepción de los dedicados a deporte, los únicos propiamente temáticos son los de la teletienda…

Con diversos fragmentos de canciones que hacen referencia a la televisión, comenzó la tertulia de Hora 25, y yo termino con uno de esos fragmentos: “damos gracias a la tele por abrirnos sus canales, disfrazarnos las verdades y vender trivialidades” (no me preguntéis de quién es porque no lo he encontrado…). Espero que las banalidades, frivolidades, trivialidades y demás “idades” se queden en las televisiones privadas y que la televisión pública llegue algún día a ser, sin excepciones, sinónimo de calidad.

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Hace un mes cerré temporalmente las publicaciones en el blog para centrarme exclusivamente en estudiar para los exámenes de junio. Todavía me quedan dos, pero ya he hecho los “peores”, así que estoy más tranquila y con más tiempo. Ahora sólo queda esperar a ver las notas, pero de todos los exámenes he salido bastante contenta, así que espero que no haya sorpresas de última hora y pueda disfrutar del verano hasta que encuentre curro (que ya estoy en ello, pero como no es cosa de un día para otro, pues entre una cosa y otra me da que voy a tener tiempo para tostarme al sol, escribir y pintar. No está mal).

Como decía, el 30 de abril cerré el blog… ¡lo que yo no sabía es todo lo que iba a suceder en un mes! Dos días después, EEUU encuentra y mata a Bin Laden; Lorca sufre un terremoto y mueren ocho persona; los suecos se jactan de nuestra baja productividad en un programa de televisión, mientras un dibujante catalán (Aleix Saló) pone los puntos sobre las ies a la crisis económica con un vídeo y un libro; a mitad del mes de abril España despierta del letargo pesimista y se planta en la calle para exigir que cese el mangoneo político y que la democracia haga honor a su nombre; en las elecciones municipales y autonómicas, el PP barre al PSOE y algunos partidos minoritarios se benefician del hartazgo de la población; la Ministra de Defensa aparta temporalmente sus aspiraciones para presentarse como candidata a secretaria general del PSOE y Rubalcaba se postula como candidato apoyado por ZP; todavía quedan mujeres barbudas y exhibicionistas en Valencia; el Barça gana la Cuarta Copa de Europa, Font de Mora la lía parda con el valenciano… Visto lo visto (y es sólo un resumen de todo lo que ha ocurrido), no sé si volver a cerrar el blog otra vez a ver si el mundo sigue rodando tan rápido.  No, mejor no, que yo también quiero poder contar todo esto y mucho más.

Como no me puedo callar, aunque lo intente, voy a hablar un poco de todo ello. Empezaré por el principio:

Bin Laden ha muerto, el miedo no

Lo que más me llamó la atención del asesinato (nota para los medios de comunicación: no es lo mismo morirse que ser asesinado) del “terrorista más buscado” es la frialdad con la que los jefes de estado de medio planeta alabaron la acción del gobierno-ejército de EEUU. No lo voy a negar que si lo hubiesen capturado las repercusiones podrían haber sido mayores (por ahora continúan siendo las mismas que antes de su muerte) y si se le hubiese enterrado en lugar de arrojar su cadáver al mar (alegando que estaban siguiendo la tradición islámica…), su tumba podría haberse convertido en algo así como la Meca de la yihad, un lugar de peregrinación esencial para los terroristas islámicos. En eso el ejército yanqui fue muy listo. Pero… ¿se ha conseguido algo? No, en realidad no se ha avanzado prácticamente nada en la lucha contra el terrorismo islámico con el asesinato de la figura más mediática de Al-Qaeda. Según expertos en terrorismo internacional e islámico en particular, Bin Laden era sólo eso, la figura que a los ojos del mundo occidental dirigía el cotarro, pero no era el jefe de la organización, hacia tiempo que las decisiones se tomaban de forma autónoma (aunque coordinada) por los cabecillas de cada facción del grupo terrorista. Lo que si se ha conseguido es cerrar un ciclo para los estadounidenses: del 11-S de 2001 al 2 de mayo de 2011, se ha cerrado una década basada en el miedo, pero a pesar de ello, la raigambre de tal sentimiento es tan honda que lo que se ha logrado es diluir al enemigo aumentando con ello el sentimiento de indefensión. Los EEUU están eufóricos por tal hazaña, pero a largo plazo no han obtenido tranquilidad, sino mayor desasosiego que les va a posibilitar aumentar su confianza en el ejército y en las acciones que éste lleve a cabo para intentar frenarlo. Vamos, que el pez se sigue mordiendo la cola.

Los terremotos también ocurren en España

Nunca se había producido un terremoto en nuestro país que hubiese dejado víctimas mortales, hasta el acontecido en la localidad murciana de Lorca el pasado 11 de mayo. De repente, los medios de comunicación pasaron a mentar placas tectónicas y movimientos sísmicos. El terremoto de Japón les había convertido casi en expertos sobre el tema, pero no hay nada como que ocurra en casa para acabar de convertirlos en eruditos. No es que la cobertura que se hizo del terremoto fuese incorrecta, en general no lo creo, pero me mosquea no recordar ninguna mención a la zona sureste de España cuando ocurrió lo de Japón. En clases y clases de periodismo siempre se pone el acento en intentar acercar la información a los ciudadanos, porque una información lejana sin implicaciones cercanas acaba por no resultar interesante (ejemplo: 25 muertos en una isla perdida del pacífico a causa de una inundación no acaparará más de unos segundos o líneas en los medios -y eso si llega a aparecer-, sin embargo, si hay riesgo de inundaciones en España o Europa o si entre los muertos o desaparecidos hay españoles, la cosa cambia. Si, es crudo reconocerlo, pero así son las cosas).

La mirada sueca y Españistán

Saltó a las redes sociales un vídeo de un programa de televisión sueco en el que se jactaban de nuestra baja productividad. Nada nuevo, todo hay que decirlo. Pero la gente se indigno (después lo haría más).

¡Con lo que Suecia hizo por el turismo español! ¡Con lo que nuestro sol hizo por ellos y ahora nos hacen  esto! Una pega (pon meter el dedo en la llaga), en lugar de “olés” mal pronunciado, deberían de haber utilizado de fondo un pasodoble. ¡Olé!

Dejando las bromas a un lado, la evidencia es innegable: nuestro nivel de productividad es menor al de la media europea a pesar de que trabajemos más horas. Que tampoco es que el problema venga de ahora, ya venimos arrastrando este problema hace años, el origen está en las última décadas del siglo XX y en el modelo de crecimiento económico que se forjó y se ha mantenido hasta ahora. Antes de quejarnos y clamar al cielo lo malos que son los suecos y la imagen que están dando de nosotros, deberíamos de plantearnos qué hacer para mejorar. Pero es más fácil quejarse…

Y puestos ha hablar de vídeos, enlazo otro, el referente a Españistán de Aleix Saló. Imprescindible para sacarnos los colores ante la crisis.

Democracia real ¡ya! y las acampadas en las plazas públicas

Y ya que hablo de indignación y de cambiar situaciones que no nos gustan, aquí un gran ejemplo. Aquí hay mucho que contar y cada día más (como ha de ser). Pero para entendernos: el 15 de Mayo, una plataforma ciudadana denominada Democracia Real ¡Ya! para mostrar la indignación de los ciudadanos respecto a la política. Tras las manifestaciones que tuvieron lugar a lo largo y ancho del territorio español, en diversas ciudades se decidió seguir la movilización acampando allí, en plena calle para reclamar (además de atención) lo que se estaba reivindicando: una democracia real, sin tanto mangoneo. Como todavía sigue, por mucho que les pese a algunos, en lugar de comentar más voy a dejar algunos enlaces a vídeos al respecto: #spanishrevolution, Let the SOL in, #democraciarealya, etc. Sólo con hacer una búsqueda en la red se encuentran millones de referencias a ésta revolución pacífica que espero no se quede en nada.

La piel de toro se torna azul

Tras las elecciones del 22 de mayo, el PP ha arrasado en gran parte de España, tiñendo de azul el panorama político autonómico y municipal. El PSOE ha recibido un varapalo mucho mayor del esperado, consecuencia de que el electorado a utilizado el voto para culpar al ejecutivo de la crisis. Eso, por una parte, ya que por otra se encuentran las diferentes situaciones políticas de cada Comunidad Autónoma. De la valenciana, que es la que me toca, sólo comentar dos cosas:

1) El PSPV tiene lo que se ha merecido. El PP de Camps y Rita le han puesto en bandeja la posibilidad de hacer verdadera oposición (no sólo durante la campaña, sino desde hace algunos años), y el PSPV lo ha desaprovechado por activa y por pasiva. Un candidato que pocos conocen, un programa que parece no existir (por no decir directamente que no existe) y una dejadez que les han pasado factura por estar más pendientes en cohesionar el partido a nivel autonómico que en crear verdadera oposición, en luchar por ganar. Vamos, que se encuentran muy cómodos con la situación Camp-corrupción-eventos varios-despilfarro y piensan que aunque no hagan nada la gente acabará recurriendo a ellos ante la situación política valenciana. Pues así les ha ido.

2) El ascenso de Compromís, era de esperar. Ellos sí han ejercido de verdadera oposición. Además, han sabido llegar a los jóvenes a través de las redes sociales. Y, todo sea dicho, no se puede negar el innegable papel de Mónica Oltra, con sus apariciones en televisión (pseudodebate en Canal9 y Buenafuente) y sus camisetas que le han valido el apodo de “Lady samarreta”. Todo ello, a pesar de la barrera electoral del 5% (en lugar del 3% como en otras autonomías).

Chacón, Rubalcaba y las generales de 2012

Era de esperar: tras la debacle socialista en las elecciones municipales y autonómicas, la sucesión de ZP todavía estaba en el aire y había que ir despejando rumores. Chacón fue la primera en hablar y decir que no se presentará a las elecciones primarias para ser candidata del partido en las elecciones generales de 2012. Las razones alegadas pasan por anteponer el partido a la ambición personal. “Considero que hoy debo dar un paso atrás para que el partido dé un paso adelante”, dijo la Ministra de Defensa en su comparecencia ante los medios. Pero yo no me lo creo. Me explico: el PSOE sabe que la Chacón tiene tirón, suele ser una de los pocos miembros del ejecutivo que aprueba en las encuestas y en las próximas elecciones se avecina una derrota del PP (reacción natural ante los resultados de las autonómicas y municipales). El PSOE ve que con Chacón puede conseguir gobernar, pero no quiere quemar el cartucho tan rápido. Rubalcaba realizará su último acto por el partido (no quiero decir que deje la política tras las elecciones de 2012, eso no lo sé. Lo que sé es que ya tiene que cambiar mucho el tema en las primarias para que no sea él el que encabece la lista de los socialistas en 2012), será como una especie de acto de guerra, una estratagema para poder preparar una campaña potente para Chacón en 2016 (parecen las olimpiadas…). Así que, como digo, no me creo que la Ministra lo haga por el partido, lo hace porque el partido tiene un proyecto para ella a largo plazo y sería una lástima desaprovecharlo, así que la frase ha de leerse: “Considero que hoy debo dar un paso atrás para dentro de cinco años dar dos pasos adelante”.

¡Pasen y vean! La mujer barbuda y el hombre de la longaniza

Aquí dejo de lado la actualidad y voy a hablar de dos hechos que me han ocurrido durante este mes. El primero en una sucursal bancaria, y el segundo en el campus de Tarongers. Como siempre, por orden.

Un día voy al banco a sacar dinero y me atiende una mujer de unos  cuarenta y muchos. La mujer llevaba una camiseta sin mangas y el pelo muy largo y medio canoso. Mientras está realizando la operación y registrándola en el ordenador, levanta el brazo y… ¡horror! Tenía un palmo de peso en el sobaco… A mi me entraron escalofríos y sólo pensaba en que la mujer tocase poco mi dinero… A mi me da igual que la mujer no quiera depilarse, está en su derecho, pero trabajo cara al público y le exijo un mínimo: que no me de asco verla. Si quiere seguir así, que siga, pero que se ponga camisetas de manga corta, por el bien de la humanidad.

Y si la primera iba de una mujer, ésta va de un hombre. El día 2 de junio tenía examen a las 9 de la mañana y como suele se habitual que las clases estén abarrotadas y sea difícil encontrar un sitio, yo a las 7:30 de la mañana ya estaba camino de la Universidad. Cuál fue mi sorpresa al ver que, por la Avenida del Campus de Tarongers, medio escondido entre los coches, había un hombre dándole a la zambomba… Tanto a la chica que le dijo mil guarrerías, como al chico de la bici que se puso a decirle de guarro para arriba como a mí, se nos revolvieron las tripas. ¡Todavía quedan exhibicionistas por el mundo!

Guardiola y el nuevo ‘Dream Team’ made in La Masia

El Barça de Guardiola y los jugadores de La Masia siguen ofreciendo buen juego y sólo con ello se consiguen trofeos. Nada más que decir.

En Valencià, clar que no

“¡Font de Mora divisió!”. Me da que dentro de no mucho el Conseller d’Educació de la Generalitat Valenciana volverá a escuchar cánticos como este. ¿Pero es qué este hombre no se cansa de proponer sandeces? Primero fue el inglés, después el chino y ahora quiere que la línea en valenciano desaparezca de las aulas… ¿Señor Conseller, no seria mejor que los alumnos no estudiasen en barracones? ¿No sería mejor que la Comunidad Valenciana redujese su elevada tasa de fracaso escolar? Sé, porque la Conselleria se negó a contestarnos a estas preguntas durante la elaboración de un reportaje,  que todo esto no le interesa demasiado, pero tenga un poco de dignidad y deje “La llengua dels valencians” en su sitio o, puesto a pedir, dele el reconocimiento que merece (ya que no es ningún “defecto” hablarlo o que sea tu lengua materna).

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Una de mis “pequeñas joyas de arte” insertada en los apuntes

Desempolvo los apuntes de primero de Periodismo y con ellos muchos recuerdos. Busco en concreto los de Teoría y Tecnología de la Comunicación Escrita y se me dibuja una sonrisa al ver entre las hojas dibujos de palmeras y caracolas (una vez llené una pesa entera con caracolas de Tipex… no es que la clase no me interesase, simplemente sucumbía lenta y plácidamente al descenso del periodo de atención activa).

Imparcialidad vs. Objetividad

Rebusco, como digo, entre los apuntes, para poder aportar una definición académica sobre imparcialidad y objetividad. Ahí va:

La objetividad es, para Francesc Burguet, la cualidad de los objetos y como tal se puede contraponer a la subjetividad que es, por ende, la propiedad característica de los sujetos. De ahí que el autor prefiera hablar de imparcialidad en lugar de objetividad. Además, la imparcialidad tiene implicaciones éticas y profesionales. El periodista, como sujeto, sólo puede aspirar a la imparcialidad. Es decir: no debe desinformar y ha de realizar bien su trabajo, contrastar la información que maneja, etc.  El autor remarca que el determinante de la imparcialidad es el ejercicio de la profesión periodística, el periodista como intérprete de la realidad y como redactor de la información.  Así, por muy imparcial que se quiera ser, detrás de toda noticia hay un sujeto, un punto de vista [no tiene porqué implicar manipulación] y el uso del estilo impersonal no garantiza la imparcialidad.  Ello lo garantizará la responsabilidad y la actitud ética que hay detrás de cada información comunicada.

Y todo esto ¿para qué? Evidentemente por las declaraciones que ésta mañana ha realizado Mª Dolores de Cospedal, número dos del PP y candidata a la presidencia de Castilla-La Mancha, en Los Desayunos de TVE1 (vídeo aquí).

Es hablar de parcialidad, falta de objetividad y, en definitiva, de manipulación y los ejemplos de varias televisiones públicas me rondan la cabeza. Sobresalen Canal9 y TeleMadrid. Sin embargo, si nos centramos en TVE, su historia también se ha visto ensombrecida por la sombra de la manipulación informativa y el partidismo. Ana Pastor zanjaba el tema sentenciando: “Las encuestas y premios recibidos por esta casa no dicen que sea la televisión de otras épocas”. ¡Cuánta razón!

Cospedal arremete contra TVE  mientras Aguirre le da una colleja a Rajoy

Y con el lógico respeto a la presunción de inocencia penal. Creo que, cuando un juez sospecha que un político a utilizado su cargo para su proyecto personal, existen responsabilidades políticas que hay que sustanciar (sic y, aunque tiene sentido así, creo que quiso decir subsanar) y así lo hemos hecho en el Partido Popular de Madrid y ésta lista es otra prueba de ello (Fuente: elmundo.es).

Estas eran las palabras de Esperanza Aguirre al respecto de la composición de la lista electoral del PP de la Comunidad Madrileña. Tal y como ha comentado en Los desayunos Nativel Preciados, Aguirre es muy “hábil” y, esto ya lo añado yo, sabe darle a Mariano Rajoy dónde más le duele. El dirigente del PP ha actuado como marioneta ante la cúpula de los populares valencianos desde que el pasado verano Camps anunciase que sería él el candidato a la Presidencia de la Generalitat por el PP antes de que Génova se hubiese pronunciado al respecto. Rajoy tuvo entonces que tragarse a Camps con patatas. Pero la historia viene de antes, de mucho antes, del momento en que Rajoy fue elegido secretario general del PP. De ahí nacen también los extraños episodios de pataleta de Costa y las declaraciones de sus familiares al respecto de tirar de la manta del PP valenciano.

Vuelvo a las declaraciones de Aguirre que la política valenciana es un camino sin retorno. Lo que hace falta, por parte de todos los partidos políticos, es dejarse de esgrimir diferentes criterio hacia los imputados dependiendo de si son de su partido o del de la oposición. Y, aquí, vuelvo a  Cospedal, quien ésta mañana  ha vuelto al mismo argumento de siempre: “hay que ir caso por caso”. El” ¡y tú más!” continúa y no va a hacer ningún bien a ningún partido, ni mucho menos a la política en general.

Los políticos suelen ver la parcialidad y la manipulación de los demás, pero no la propia.  Y aquí vuelvo a la entrevista de ésta mañana.  Miguel Ángel Liso, director Editorial del Grupo Zeta, ha preguntado Mª Dolores de Cospedal sobre su opinión al respecto de la acusaciones de manipulación y parcialidad que el PP viene vertiendo desde hace unos meses sobre TVE. Cospedal, después de asegurar que la campaña del PP contra el prestigio de TVE tiene menos repercusión de la que al partido le gustaría, ha dado su opinión: “no se ve la imparcialidad que debería tener una televisión pública como TVE. No está siendo desde el punto de vista informativo, una televisión pública como debería de ser”. Tras la intervención de Cospedal y por las alusiones evidentes, Ana Pastor le increpa ahora sobre el modelo a seguir y le sugiere algunos como Canal9, TeleMadrid o CanalSur. Cospedal sólo dice que el modelo es la imparcialidad (que no es un modelo en sí, sino una característica del mismo) y la secretaria general del PP le responde: “una televisión pública pagada por los impuestos de todos los ciudadanos, la televisión pública nacional, debería presumir de que todos sus servicios informativos y sus instrumentos (¡!), programas de información política sean de una objetividad meridiana y una imparcialidad meridiana”, y apostilla: “creo que a veces las informaciones de TVE dejan mucho que desear en el ámbito de lo político”.

Ana Pastor aparentemente zanjó el tema aludiendo a las buena opinión de los espectadores y de los propios periodistas sobre TVE y dio paso a Esther L. Palomera (periodista de La Razón, Cadena COPE e Intereconomía) quién verdaderamente acabó por sentenciar la disputa: si las críticas no tienen el eco que el PP quiere, tal vez es que todos los medios son partidistas y poco objetivos en lo tocante a política.

Sé que es un debate muerto y sin interés real, pero es un debate clave, puesto que los medios de comunicación son el eje central de la formación de una opinión pública verdaderamente informada y capaz de posicionarse en el ámbito político con todas las consecuencias.

Finalizo con una última vuelta a las palabras de Burguet al decir que el estilo impersonal no es signo de imparcialidad y enlazo con Cospedal quien ha remarcado, cuando se le increpaba al respecto de su opinión a cerca de TVE, que ella trata de hablar de forma tranquila y respetuosa, contestando a las preguntas de los contertulios. Otro argumento que se va el desagüe. Por el momento, muy pocos argumentos de los partidos políticos (no del bipartidismo, sino del conjunto) se salvan, espero que la situación cambie durante el año que nos queda para las generales. A un mes de las autonómicas y locales no espero milagros.

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