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Posts Tagged ‘Asuntos Propios’


Jalabad, 1997. Una periodista británica sube al coche de un joven afgano que no deja de manosear su Kaláshnikov. La carretera de Kabul es una ilusión óptica plagada de piedras y desfigurada por los desfiladeros y barrancos del terreno. El afgano conduce a la curtida periodista por lugares que no aparecen en ningún mapa.  La noche se cierne sobre el desierto cuando llega el momento de realizar el primer registro. Todo bien, pueden continuar su viaje hacia la guarida de Osama Bin Laden. No es la primera vez que la periodista realiza una entrevista de tal envergadura, pero ésta vez será diferente. Será diferente porque no va a importar lo que se diga, sino lo que se haga. Atraerá más la atención del público que la periodista se rompa una uña durante el trayecto que las respuestas que obtenga del entrevistado.

La historia que cuento es ficticia en cuanto a su protagonista. No fue una periodista, sino el periodista Robert Fisk (The Independent) el que realizó la entrevista a Bin Laden y posteriormente puso sobre el papel sus impresiones en el primer capítulo de La gran guerra por la civilización. La conquista de Oriente Próximo. Es evidente que a lo que verdaderamente hago referencia es a la entrevista que Ana Pastor realizó ayer en Los Desayunos de TVE al presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad. No estoy comparando la entrevista de Fisk con la de Pastor, pero sí pongo el acento en el trato diferente, en la mediatización de una anécdota que ha acabado quitando el protagonismo a lo verdaderamente relevante.

He exagerado un poco al inicio, pero es que estoy harta de tanto protagonismo y frivolidad barata. La propia Ana Pastor corrigió a Toni Garrido cuando éste conectó en directo con ella por la tarde en el programa Asuntos Propios (RNE). Ana Pastor destaca que el protagonista es Ahmadineyad, no ella; que la entrevista se ha realizado en una televisión pública que apuesta por la información, y que el hecho del pañuelo es simbólico y por ello no debe eclipsar la entrevista (lo importante no es el velo). Además, me quedo con la reflexión que hace sobre que una entrevista es igual sea quién sea el entrevistado.

Conexión desde Teheran con Ana Pastor en Asuntos Propios (RNE)

Como dice Garrido: Ana Pastor es un ejemplo, un ejemplo de buen periodismo, de humildad y profesionalidad. El periodista nunca es la noticia. En ningún medio, ni siquiera en televisión.

La entrevista completa se puede ver aquí.

Lo que los espectadores e internautas hemos podido ver es un verdadero duelo de titanes. Un político, de por sí, suele ser difícil de entrevistar porque es una persona acostumbrada a ello y, además, suele tener un discurso invariable, cerrado: no se salen del guión o no suelen hacerlo porque ello no sólo les incumbe a ellos como personajes públicos, sino a la institución que representan y al partido político al que pertenecen. Y repito y sigo manteniendo, una entrevista es igual sea quien sea el entrevistado, pero los políticos en intentar que el periodista no haga su trabajo, sino que siga la línea que ellos quieren. No ocurre sólo con políticos, aunque es el ejemplo más visible. Ahora bien,tratándose del presidente de un país islámico, siendo la periodista mujer (esto sólo tiene importancia por lo anterior) y analizando la entrevista, puedo afirmar (sin ningún tipo de duda) que estamos ante una entrevista brillante.

A Mahmud Ahmadineyad se le puede calificar de mucha maneras y se le puede criticar mucho, pero lo que no se puede negar es que sabe enfrentarse a un periodista. No voy a entrar en ese aspecto puesto que tampoco tengo un dominio sobre el mundo islámico suficiente para ello y prefiero no hablar de temas que desconozco. Eso sí, me gustaría destacar varias de sus respuestas en la entrevista.

Es inevitable tener la sensación de haber oído el discurso de Ahmadineyad antes, no me refiero al mundo islámico, sino a occidente. Es un calco al discurso anticomunista de los EEUU durante la Guerra Fría. Se trata del discurso del telón de acero traducido a la dicotomía oriente-occidente. El presidente iraní es todo un profesional a la hora de  balones fuera, de culpar al otro de los propios males. Las acusaciones del dirigente iraní son correctas, muestran la doble moral occidental: primar los intereses económicos y políticos frente a los sociales, es decir, primero el dolar (petróleo, materias primas…) y después el pueblo (cuando las cosas se vuelven en su contra). Sin embargo, el discurso de Ahmadineyad son toda una clase de cómo darle la vuelta a la tortilla: si occidente ataca sus actuaciones, él se encara a occidente recordándole que él tiene parte de culpa en la situación y que puso de su parte para que ahora las cosas sean como son. Una y otra vez, el presidente iraní ha insistido en la procedencia del apoyo y las armas con las que ahora se están matando en países como Libia. Ha sido claro al asegurar que EEUU y Europa tienen la culpa (o al menos parte de ella) en la situación y que una intervención militar directa en la zona empeoraría las cosas, como ya se vio en Iraq y Afganistan. Asimismo, ha afirmado que es el pueblo “el que tiene la soberanía y el que gobierna tiene que respetar los derechos del pueblo”. No creo que sea el más adecuado para dar lecciones de soberanía popular a otros teniendo en cuenta que varios dirigentes de la oposición se encuentran desaparecidos (como bien le recordó Ana Pastor en la entrevista), aunque sigue siendo significativo que sea él quien pronuncie dichas palabras.

Otro aspecto a resaltar es el ataque hacia la democracia occidental que realiza Ahmadineyad. El sistema democrático occidental es débil en muchos países donde está instaurado y en la mayoría del resto de países no se trata de una democracia propiamente dicha, sino más bien se trata de democracias aparentes bajo las que se esconden dictaduras de partido que contagia todo el sistema. Por ello, pocos, muy pocos países en el mundo pueden hablar de DEMOCRACIA e Irán no es, ni de lejos, uno de ellos.

Por último, destaco la valentía de Ana Pastor al recordarle al presidente iraní que ” los periodistas en España, no sé aquí, no estamos acostumbrados a responder preguntas, sino a hacerlas”. Valentía no por ser mujer y estar ante un dirigente islámico (que también), sino por defender su profesión y el ejercicio de la misma según las reglas del juego: la libertad de expresión y el trabajo bien hecho.

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