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Archive for the ‘Música’ Category


And so it is
Just like you said it would be

Suele haber alguien que nos dice que las cosas no serán como esperamos. La historia se repite cada vez que no le creemos, pero no hay nada que hacer. Tiene razón y nada va a cambiar si no hacemos el esfuerzo necesario para que así sea.

No love, no glory
No hero in her sky

Incluso cuando hacemos ese esfuerzo, nada nos asegura que el cambio vaya a ser, a la larga, mejor. ¿Cuántas veces nos equivocamos intentando arreglar las cosas y al final terminan peor de lo que estaban? Sin embargo, hay que seguir intentándolo. ¡Qué más dará el resultado! Lo importante es el proceso, los momentos de cambio. La calma no siempre es positiva, pero el desorden del cambio nos hace más fuertes, nos prepara para afrontar los siguientes cambios con más energía.

 I can’t take my mind…
‘Til I find somebody new

En cada nuevo cambio, nos encontramos con nuevos amigos, compañeros, conocidos, desconocidos… Algunos están de paso y otros han llegado para quedarse. Todos nos aportan algo: ya sea positivo o negativo, pero todos dejan huella en nosotros. Lo único que no hay que permitir es que nos diluyan entre su paso, nos anulen hasta el punto de perdernos y no saber regresar. Lo único que no hay que permitir es que nos arrastren a la tranquilidad de la conformidad. O, al menos, mantener siempre tendida la mano hacia los que nos llevan hacia caminos nuevos.

Pd. Tanto el fotograma como la canción (The Blower’s Daughter de Damien Rice) pertenecen a la película Closer (2004), una historia coral a cuatro bandas protagonizada por Julia Roberts, Jude Law, Natalie Portman y Clive Owen. De la película me gustó el principio y el final, del resto salvo poco. Eso sí, admiro a Natalie Portman por los cambios bruscos de look que preceden a cada nueva película. En ésta con el pelo corto, moreno o rojo, e incluso con pelucas de colores (ahí ya no me gusta porque la peluca es rosa…). ¡Qué valor el de ésta chica! Y qué suerte tiene la condená que todos los peinados le quedan bien…

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Maybe nothing of it could have happened if I hadn’t lived in the city. In a city, where no one knows who you are, all is possible.

It was autumn. Nowhere had brown leaves on the floor, neither picturesque parks to photograph. There were only steel and glass. Grey colour covered everything, until a day, on the corner of main street, she appeared under a red hat. Since that day, during a week, I saw her leaning on a streetlight. Everytime she walked down the street, my heart beat and my hands were becoming shaky as a glass of water about to overflow. My mind invented a lot of story. One of them began whit a glass of rum with coke and a Bloody Mary’s without Tabasco. Nothing must be real. Neither names. She chose Jaqueline and I chose Hector. Then, we went to an older and distant place, called for everyone “Hotel of Infidels” when its real name always was “Hotel City”. There, we take off the mask and in the dark, we were ourselves. We thought that invent a new language could be a perfect ending to a perfect day. The first word we invented was “good bye”. We weren’t sorry because we had to go, it was easy because each other knew that our hearts will never be our home.

But anything of that happened and after a week, the woman with the red hat disappeared and all continue its way. Why? Because I had lived in a city and I hadn’t the courage to do something. Yes, a city is the place of everything can happen, but I’m not that kind of guy who feels the life. I used to wait for a sign to follow my dreams, but with the red hat woman, never appeared.

Sorry for the mistakes (maybe there are a lot). If you found one (or more), please leave me a comment. Thanks!

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Hace ya casi un mes y todavía no he hablado de ello. No por falta de ganas, sino más bien por falta de conexión a Internet (porque lo que era tiempo, hasta hace poco, tenía para aburrir). Así que, para no alargarlo más, hoy toca un relato “peculiar” sobre lo que fue el FIB 2011 desde mi punto de vista.

Preparadas (y equipadas) para los conciertos del sábado

Durante el viaje en coche hacia Benicàssim parecía que iba a llover y no nos íbamos a asar durante todo el fin de semana. Pero las cuatro gotas mal contadas que cayeron sirvieron para lo contrario que refrescar el ambiente: acabaron haciéndolo más sofocante y nosotras terminamos asándonos como pollos en una freiduría. Tras un pequeño ‘deja vú’ con la Guardia Civil y toparnos de frente con el recinto de conciertos, tuvimos un pequeño malentendido con los campings y las pulseras, pero se solucionó fácilmente: dos horas después de nuestra llegada y cruzando unas 3 veces el dichoso puente rojo. Vamos ya por las 6 de la tarde y por fin estamos en el camping.

[Nótese que yo llevaba desde las 6:30 de la mañana despierta para coger el tren y llevaba sin echarme nada al gaznate desde las 9:30.]

Al fin encontramos un pequeño hueco para nuestra mini-tienda (lo de mini no es capricho mío, más de uno y de dos nos preguntó cómo podíamos dormir dos con colchonetas y trastos en una tienda tan diminuta). Justo enfrente teníamos unas chicas de Chile  y por las otras dos partes (porque la tercera daba al camino) estábamos rodeadas de guiris. Lo de montar la tienda no fue nada complicado. El problema vino a la hora de clavar las piquetas. Ni un alma cándida pasaba por allí y allá que fui yo, bajo un sol de justicia, con mi maña y poca fuerza. Como ya he dicho, no había comido desde hacía más de 7 horas y a la segunda piqueta casi me desmayo… El resultado fue: una piqueta bien clavado, dos a medias y otras sin poner. Visto el panorama, no está mal para ser la primera vez.

Tras comer, aproximadamente, a las 7 de la tarde, no dirigimos al recinto de los conciertos. Nosotras llevábamos el horario de los mismo sacados de una web, pero nos enteramos que allí los vendían (creo que a 0,5€ o algo así) y que para conseguir vender más dentro del recinto sólo ponían los horarios del día, no de los días siguientes… El viernes nos esperaban, nada más y nada menos, seis conciertos. A los primeros que vimos fue a Nudozurdo (vale, tocar no tocan mal, pero no sé cómo cantan porque al principio no sabía en qué idioma lo hacían –y eso que sabía que cantaban en castellano- pero es que después cuando pillaba palabras sueltas se oían tan bajito que vete a saber…). Después fuimos a indagar y vimos a Paris Riots y The Undertones. El concierto de los primeros, aunque corto, estuvo muy bien. Los segundos me recordaban a la típica banda de rock de los 70 (no era difícil dilucidar que realmente eran una banda de los setenta -y con 35 años de giras a sus espaldas- si tenemos en cuenta que la edad media de sus componentes estaba cercana a los 50). Sonaban a eso mismo, a rock del de siempre, a buen rollo y a querer mostrar lo que es la buena música. Raudas y veloces volvimos al escenario Maravillas para coger sitio para ver a los Strokes, sí, faltaban horas, pero ya lo dice el refrán: más vale prevenir que curar. Allí disfrutamos de Brandon Flowers que, que queréis que os diga, a mi me gusta más en The Killers que sólo. Es que sólo suena muy… muy… igual y poco cañero. Terminó el concierto con una canción de The Killers (Mr Brightside), pero no fue suficiente para redimir el hartazgo que llevaba una encima. Después llegó Elbow. Yo había escuchado el disco y la verdad es que el tío tiene una voz que acojona, pero en directo no me impresionó tanto la voz, aunque si la que la gente estuviese tan entregada y que nos dirigiese a su aire haciéndonos corear “oes” y mover los brazos a su antojo. Y después… The Strokes que habrieron con New York City Cops y desbordaron todas las expectativas. Después de su concierto (en el que no hubieron vises, pero sí una canción de Nirvana de fondo cuando se marcharon del escenario –Territorial pissings,-) tocaba descansar.

[Antes de continuar, hago un inciso para descojonarme de la crónica de Antena3 sobre los conciertos del viernes (anonadada me hallo) y darle una ovación y hacerle la ola a la crónica de Rolling Stone sobre los mismos. La de Rolling Stone del sábado no me gusta, así que no la pongo.]

Continúo. Vuelta a la mini choza, nos tentaron las duchas y las hipercongeladas botellas de agua de litro y medio que vendían en el camping. Sucumbimos a las segundas y cenamos un bocata de tortilla, nos “acomodamos” en la tienda e intentamos dormir. Yo casi salgo a hacerle un altar a un chaval que puso a unos en su sitio. No sé qué hora sería, porque no tenía fuerzas ni para mirar el reloj, sólo sé que se escuchaba de fondo un remix de Take me out (o Do you want to, que segura tampoco estoy) de Franz Ferdinand y que unos no paraban de dar berridos sin ton ni son hasta que un chico les cantó las cuarenta  y se callaron (la verdad es que y pensé que iba a ser peor el remedio que la enfermedad, pero no fue así). A las 9:30 de la mañana, un calor asfixiante nos indicó que el sol había empezado a posarse sobre nuestra pequeña tienda de campaña y con la rodilla medio jodida por haber dormido mal, salí de la tienda escopetada. ¡Aquello era infernal! No sé como había gente que tenía la tienda al sol y seguí durmiendo… Eso sí, el agua (fría, of course) de las duchas era lo mejor. Al principio costaba meterse, pero una vez dentro ¡hubiese estado allí horas! Pero tampoco había que pasarse. Así que nos fuimos al pueblo y, además de sorprendernos de que es muy pequeño (pero muy, muy pequeño, que cuando digo que tenía tres calles… no me equivoco tanto), nos sorprendió que en lugar de la típica tapa (véase olivas, frutos secos, etc.) nos pusieran para acompañar dos refrescos, sendos cruasanes.

La hora de la comida fue otro episodio. Encontramos un bar que regentan unos chinos, pero no de comida china. El chico que nos atendió era del pueblo y claro, como éramos las únicas españolas por allí pues nos trató muy bien y nos dio agua fría (¡la china te cobraba más si la querías fría!). Los chicos que se sentaron a nuestro lado eran más que interesantes…  Y después de comer, tocaba dormir la siesta. Nunca hay que perder las buenas costumbres, aunque nadie nos dijo que sería tan complicado encontrar dónde dormir sin pasar calor, cosa que al final no conseguimos demasiado. Pero todavía nos quedaban fuerzas para el día grande. Fue ponernos la camiseta de los Arctic y cargarnos de energía.

Como el día anterior (bueno, no exactamente, que el sábado tuvimos visita y todo), nuestros primeros pasos en el recinto nos condijeron hacia el escenario Maravillas. Por el camino fuimos interceptadas por unas chicas que promocionaban (léase, vendían) un invento un tanto “peculiar”: unos cucuruchos de cartón para que las chicas podamos mear en cualquier parte. Los que me conocen saben que mi cara es un poema ante cualquier situación y lo hago sin malicia, pero la verdad es que me hubiese gustado ver la cara que puse porque no sabía ni qué decir ante tal producto… Llegamos al escenario y estaba Tame Impala (no hay mucho que decir). Después fuimos al escenario Fiberfib donde el día anterior habíamos descubierto a Paris Riots y ahora salíamos despavoridas ante la aberración de Astrud&Col·lectiu Brossa. Y de otro que también nos fuimos, aunque un poco más tranquilamente, fue de Spectrals. Así volvimos sobre nuestros pasos al escenario Maravillas para ver a Lori Meyers por enésima vez, tocando lo de siempre y haciendo los mismos comentarios. Estos tíos están hasta en la sopa ya mí me cansan. Cuando hagan algo nuevo que me avisen. Bueno, la verdad, no hace ni falta. Tras los españoles llegaron Mumford&Sons con su peculiar sonido folk. He de reconocer que durante el concierto pensé (y dije) que le pegaba bien que pasase una bola de esas de arbusto seco de las películas del oeste… Fuera bromas, suenan bien. Bien, más que bien sonaron los Arctics justo después, pero antes, un alto en el camino, justo el suficiente como para comprar unos Kebabs por 6 eurazos. No, no eran caros si tenemos en cuenta que eran rollos y no cerraban de la cantidad ingente de carne y cebolla (porque el resto de verdura escaseaba) que contenían. En ese mismo alto en el camino y gracias a nuestras camisetas del susodicho grupo de Sheffield nos encontramos con un madrileño que había perdido a sus amigos y tuvimos una corta pero intensa conversación en inglés. Tras señalar, pulgar en alto, nuestras camisetas y decir “good, good” preguntó lo siguiente:
–         Where’re you from?
–         We’re from Spain
–         ¡Nos ha jodio!

Esta no fue la única conversación que mantuvimos, evidentemente, pero fue graciosa la cara que se nos quedó a todos al ver que éramos españoles y pensábamos que no. Justo antes de comenzar el concierto y de los Arctics y a pesar de que él también llevaba la camiseta del grupo puesta, nos dijo que le parecían un poco prepotentes, que Alex Turner lo era y que iba de Dios. Volvió a comentarlo cuando pusieron Sexy thing para salir al escenario. Después se trago sus palabras y reconoció la evidencia. Uno más para el redil.

Esto no es nada comparado con la gente que llegó a haber el sábado en el escenario Maravillas

Me centro en el concierto y voy terminando que esta entrada se está haciendo eterna. El ritmo que marcaron los Arctic Monkeys no era trepidante, era casi imposible de seguir. Las canciones duraban unos dos minutos y sin apenas descanso fueron enlazando unas con otras. Brutal. Los había visto ya, pero ésta vez fue mejor que la anterior y eso que ya no tocan Balaclava (creo que no lo hicieron porque si de por sí la canción ya es rápida, Turner se ahogaría intentando pronunciar más rápido de lo que ya lo hace) y siguen sin tocar Mardy boom, bueno, me empiezo a acostumbrar a ello… Ahora bien, lo de verle bailar La macarena, sí, sí, la canción de Los del Rio, ¡no tiene precio! Que nadie se espere que la baile con entusiasmo y pasión, pero bailarla, la baila. Después de una hora de concierto, llego el momento de irse del escenario y volver –convirtiéndose en el único grupo que vi que tocó vises y cuyo concierto fue más largo- para acabar con la poca voz que nos quedaba (y con mi pobre rodilla) y  currarse el mejor final posible. Y 505 de colofón, para no perder la costumbre. Eso sí, tengo tres pegas (y no son ni de las canciones ni del grupo, sino de la gente): primero, se montaron dos corrillos a derecha e izquierda de guiris borrachos y pasados hasta no se sabe dónde pegándose empujones como salvajes que daba miedo (sobre todo por encontrarnos justo entre ambos), una cosa es pegar empujones y querer pasar aunque no haya hueco y otra es monta un ring de lucha libre; segundo, personas que lanzáis vete a saber qué líquido (no quiero ni pensarlo) por encima de la gente… si es cerveza, no la malgastéis y si no lo es… ¡Metéroslo por donde os ha salido!, y, tercero, descamisados-hipermegasudados me da asco que os refreguéis en mis brazos al pasar…

Como he dicho antes, vuelvo al madrileño con el que comenzamos en inglés y terminamos entre inglés y castellano. Después del concierto nos fuimos con él y conocimos a sus amigos, a un canario que estaba pirado, a dos gallegos con un acentazo que flipas, a un australiano pasadete y pesado al que no le entendía nada (y ni creo que él mismo supiese qué estaba diciendo –tampoco se daba cuenta de que iba enseñando medio de todo por allí…-), y a varios galeses. Pasamos un buen rato por allí viendo a Russian binoculars y a Squeleton entre otros personajes de la noche. Pero la noche tocaba a su fin y volvimos a nuestra peque tienda. Yo dormí como un tronquete y no me desperté hasta que el sol abrasador de las 9:30 de la mañana me envió directa a la ducha. Ese día tocaba recoger y ver los últimos conciertos… Daba mucha pena irse…

La verdad es que el tercer día fue light, pero lo agradecí en parte porque mi rodilla no daba para más. No podía saltar, ni casi hablar de lo reventada que estaba. Eso sí, la siesta que nos pegamos fue buenísima (ya tenemos sitio para la próxima vez, si la hay…). En cuanto a conciertos, vimos sólo dos: 1) The Coronas from Ireland (lo de la procedencia viene por un pequeño problema con The Coronas españoles por tener registrado su nombre y demás rollos burocráticos y de propiedad), fueron todo un descubrimiento, y 2) CatPeople, era la segunda vez que los veía y me gustaron menos que la anterior. El disco deja que desear quitando dos o tres canciones, seguramente también tiene que ver que un concierto con el sol fuera… no es lo mismo.

Hasta aquí mi estancia en la decimoséptima edición del FIB. Quedaron grupos por ver (principalmente Beirut –en la estela de Kusturica- y Arcade Fire –que sólo me gustan cuando cantan en inglés y no en francés, pero bueno-) en el tintero, bien por coincidir en horario o por tocar el domingo por la noche… Pero quejarme de ello, no me quejo. De mi paso por los conciertos de Benicàssim tengo que añadir que me sorprendió ver a familias acudir en comandita: padre, madre e hijo adolescente e, incluso, padre, madre y niño con chupete (¡!) También me sorprendió ver a gente mayor. Léase, mayores de 50 tacos. Se me hace imposible imaginar a mi padre en semejante fregao. Por lo demás, tan sólo añadir que la organización se lo curra bastante y que, a pesar de las aglomeraciones masivas en los conciertos de los cabezas de cartel, se puede estar más o menos a gusto disfrutando de los conciertos. La pega: el precio de las entradas… pero merece la pena pagarlo por los grupos y por la calidad del sonido.

PD: la entrada no tiene casi fotos (ni mucho menos vídeos) porque sino sería mucho más eterna de lo que ya es.

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There are many things to complain to, but take it easy, don’t pull out your gun. We aren’t in the far west, even when it seems to.

We really live  in an asphalt jungle. Here is more important to take care of your boxing gloves.

And remember, late at night when no one can hear your thoughts, it’s time to enjoy the forbidden.

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Three good bands: Social Distortion (California, USA),  Cat People (Vigo, Spain) and Sex Museum (Madrid, Spain). There’s a lot of good music for keep discovering.

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En primer lugar, son los dos directores de cine que más me han desconcertado y cada uno de forma diferente. David Lynch me dejó sin saber qué decir tras ver Mulholland Drive (y sigo sin saber exactamente de qué va o cómo describirla).

El Quijote de Gilliam en una escena de Lost in La Mancha

Por su parte,  Terry Gilliam (sin s), me creó pesadillas tras ver a los ogros que asustaban a Don Quijote en su intento frustrado de rodar las historia del hidalgo español que se quedó en el  making off titulado Lost in La Mancha. El “documental” bien podría haber servido para realizar un squetch sobre rodajes al estilo Monty Phyton… Después de ver Lost in La Mancha, cada vez que Gilliam se enrola en un nuevo proyecto cruzo los dedos (y seguro que no soy la única). Pero vuelvo al tema de hoy y dejo de lado la similitud que yo les pueda ver para centrarme en responder a la pregunta que da título al post.

Terry Gilliam y David Lynch han dirigido conciertos de rock. Sí. El proyecto se llama Unstaged (YouTube, American Express y VEVO) y se basa en la idea de unir varias disciplinas artísticas (en éste caso la música y el cine) en una y darle visibilidad a través de Internet. El primer concierto con director se realizó en agosto de 2010 con Terry Gilliams y Arcade Fire como protagonistas. Lynch dirigió el concierto de Duran Duran en marzo de éste año (23/03/11). Otro que se ha unido al proyecto fue Spike Lee que dirigió a John Legend y The Roots, o Kenny Ortega con Sugarland (aquí la mezcla antes de verlo es extraña: el tío es coreógrafo y directo de High School Musical y del documental sobre Michael Jackson This is it – unir ambos en una misma frase ya acojona-). Los conciertos se pueden ver en vivo por Internet (no es mala idea, aunque no se puede compara con un directo) y los internautas pueden decidir si habrá bis y desde qué cámara/ángulo quieren ver el concierto en cada momento.  Aquí se puede ver el resultado y aquí cómo se lo pasan de bien antes del concierto Gilliam y Arcade Fire (no tengo ni idea de porqué aparece Andrew Garfield).

Total que yo todavía no sé qué hace el director además de poner su nombre y que quede bonito en el proyecto. Porque el tema de encuadres y demás tiene sentido si en el montaje final que da significado a lo que se grava y en directo no va a cortar y decirles que repitan esto o aquello porque no ha quedado como él quería… Además, si los internautas van cambiando de un lado a otro como les viene en gana la figura del director se queda sólo para el vídeo final y no durante el directo (vamos, lo de siempre, no se está haciendo nada nuevo).

Resumiendo, ambos forman parte de Unstaged y yo sigo sin saber en qué consiste dirigir un concierto de rock de ésta forma: ¿les van a decir qué cantar, cómo moverse, cómo hablar? Vería más lógico que dirigiesen un videoclip. Eso sería algo interesante de ver.

Termino con el videoclip de Arcade Fire, The Suburbs (darle aquí para verlo…) que, puesto a buscar parecidos, el paseo en bici inicial me recuerda a “Verano Azul”, el resto evidentemente no.

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No, no hablo del album de Iggy Pop quien, por cierto, actuará en los Jardines de Viveros en Valencia el 9 de julio (las entradas salen a la venta el 21 de marzo por 40€). Tampoco hablo de un pub de San Diego (EEUU) con el mismo nombre (¿por la publicidad me pagaran algo?). Hablo de los Arctic Monkeys.

Brick by Brick es la primera canción que se conoce de su cuarto album Suck it and see (la traducción la hacéis vosotros que no queda muy decorosa…).  La banda de Sheffiel colgó el vídeo de la nueva canción el 4 de marzo en su página web y desde ese momento todo son opiniones encontradas. Y barbaridades varias.

Aquí tenéis el vídeo. Juzgar por vosotros mismo y, como siempre, se aceptan todo tipo de opiniones. Yo ahora doy la mía.

La letra (escasa) de la canción aquí.

¿Se están volviendo más americanos? Puede, un poco surferetes están. Aunque suena bien. ¿Más comerciales que con Humbug? Sí, sin duda, la frase: “I wanna rock’n’roll” es todo un comodín, como ponerle de título a una canción “My generation”.

La primera vez que la escuché no parecían los Arctics, pero esto es como no decir nada porque todavía hoy cada vez que oigo Humbug no me parecen los Artics. Ahí está la gracia. Si siempre hiciesen lo mismo sería un aburrimiento. Ya está bien de martirizarlos diciendo que han perdido el norte, que para qué buscar otro sonido si ellos ya tenían uno. Pues joder, para eso mismo: para no encasillarse y dar siempre lo mismo que después nos quejamos de todo. Al final me tengo que poner seria.  Además, si me pongo a buscarle parecido suena de lenta como Cornerstore que, mira tu por donde es de Humbug pero, sin embargo diferente. Si, suena rara, pero suena bien. Vuelven con fuerza las guitarras y falta letra, no lo voy a negar. Suena sesentero y la voz de Alex Turner espero que se oiga más clara en el resto de canciones. Pero es un adelante, es un: “Seguimos aquí. Estamos trabajando en algo nuevo y diferente”. Creo que un buen aperitivo de un álbum que espero impaciente.

Algunos incluso comparar los dos singles que The Strokes ha sacado (el disco sale el 20 de marzo) con éste de Arctic Monkeys. Under Cover of Darkness todavía, pero You’re so right no sé por dónde cogerla… Así que sí, estoy de acuerdo con ellos (y eso sabiendo que no me tengo que meter en estos fregaos). Además, Brick by Brick es pegadiza y engancha. Eso siempre es un punto a su favor (el otro es el sonido de la guitarra).

Y ahora, algunas burradas que he podido leer al respecto de la canción: suena a The Doors o a The Who (así, en genérico… pues hombre, no), se parece a Jimmy The Exploder de White Stripes (éste se ha tirado a la piscina sin flotador, porque que alguien me diga dónde está el parecido) , a Doorman de Stereophonics (más de lo mismo), a Kasabian (en general no, pero si te pones a hilar fino le puedo ver un mínimo parecido con Fire por aquello de las repeticiones y el tono calmado), a The Beatles (aquí puede que algo, no sé hasta que punto, pero esto es casi sacrílego), The Coral (otro que va a lo bestia. A mi estos me suenan más country que roqueros, pero a saber), Supergrass (si es porque el vídeo de Alright empieza con un disco girando en un gramófono… sí o por el tono de St. Petersburg…). En la mitad he aceptado pulpo como animal de compañía, porque hay que rebuscar y todo ello teniendo en cuanta lo que he oído de cada uno, que nadie se mosquee.

PD. No sé qué obsesión tienen los Arctic Monkeys con los ladrillos, ya van dos canciones en las que aparecen: Old yellow bricks y Brick by brick.

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Unas 30.000 personas bailaron, se dejaron la voz y se mojaron ayer en la cuarta edición del MTV Winter Valencia 2011. Los culpables: Sum 41 y My Chemical Romance (para que nos vamos a negarlo, The Welcome Dinasty estaban de más -mo-nó-to-nos- y los DJ’s, para mi gusto, también).  La lluvia amenazaba con aguar los conciertos y en algunos momentos fue así, algunos abandonaron el recinto a la primera de cambio, otros resistimos como pudimos. Mereció la pena.

En ésta edición, la cuarta y posiblemente la última en Valencia, hubo un poco de todo: desde globos de colores gigantes, pantallas inservibles en el techo, escenario mal colocado, punteos de canciones sin cantar (Smoke on the Water, Master of Puppets y Seven Nation Army. Sum 41 nos dejó con las ganas de escuchar sus versiones), salidas/entradas mal situadas… Lo de siempre y un poco más. Allá voy.

Grupos musicales: buena combinación entre los canadienses Sum 41 y los norteamericanos My Chemical Romance, pero han tratado de “electronizar” los conciertos con los DJ’s (para gustos los colores). En lugar de eso podrían haber invertido mejor en montar bien el escenario y las pantallas. También en las actividades de dentro del recinto: este año no había nada, mientras que en las tres ediciones anteriores había carpas con videoconsolas y demás.

He nombrado varias veces el escenario y es hora de hablar claro: no me gusta dónde lo ubicaron. La gracia de años anteriores era que estuvieses donde estuvieses (más cerca o más lejos) podías seguir la actuación desde las pantallas e incluso desde los accesos a las “piscinas plastificadas” que estaban más altos. Este año al “integrarlo en la arquitectura de la Ciudad de las Artes y las Ciencias “, según la organización, lo que han conseguido ha sido que se pierda visibilidad.

No hay que ser un lumbrera para ver esto claro

El dibujo representa la visibilidad y el aforo que permite cada una de las posiciones del escenario. En las fotos se ve la diferencia.

MTV Winter 2011, ¿dónde están las pantallas? (izq). MTV Winter 2008-2010 (drch)

Éste año, la gente sólo podía agolparse en el centro -más estreño por mucho escenario de 30×13 y 16 metros de altura- para poder ver bien. O ver algo. Porque la genial idea de poner las pantallas a la altura del escenario es para dar un premio. Las pantallas cumplen una misión (o deben hacerlo): permitir a la gente que está más lejos ver lo que pasa en el escenario. Si no están más altas o si las que están en el techo sólo se usan para hacer publicidad del concierto y de la Generalitat… pues pierden su sentido. Eso es lo que pasó ayer. Los que estaban por el final se conformarían oyendo la música, porque dudo que viesen algo.

Otra queja, ésta la llevo repitiendo desde la primera edición que trajo a HIM y The Cure: dos entradas/salidas para más de 30.000 personas es una falta de previsión total. Nunca ha pasado nada, pero como pase… Ah! La limitación del aforo está bien para  evitar aglomeraciones exageradas, pero no hacía falta cambiar el escenario de lugar (me reafirmo en lo dicho).

Y ahora que ya me he quedado a gusto, voy a lo importante, las actuaciones.

SUM 41, a pesar de que el cantante tenía la voz un poco cascadilla, estuvo bien. Subieron a seis personas al escenario para que pudiesen disfrutar de su actuación muy de cerca. También hubo guiños a grandes grupos del rock como Deep Purple, Metallica y White Stripes (lo-lololololo-lo). Buena música. No los conocía demasiado (léase:  sólo conocía Screaming Bloody Murder) , pero me gustaron. Llegados a éste punto, ¿alguien me explica por qué la gente se iba tras su actuación en lugar de quedarse a ver MCR? Yo todavía no lo entiendo, aunque no me voy a quejar demasiado porque gracias a ello conseguí estar más cerca del escenario y sin guiris altos con sudaderas con capucha…

My Chemical Romance… brutal. Empezaron con Na na na y terminaron con Cancer. Soltaron globos gigantes de colores durante I’m not OK (I promise). Otras canciones que sonaron fueron: Sing, Destroya, Planetary, The only hope for me is you, Teenagers, Welcome to the black parade, Mama… y Helena con la que desbordaron a todo el mundo.  Para su actuación, montaron una pasarela con la que se acercaban más al público , así que todavía estábamos más cerca…

Lo que no les perdono a ninguno de los dos es que no hubiesen bises. En todas las ediciones anteriores hubo y, además, los conciertos fueron más largos (¡el de Arctics duró hora y media!)

Resumiendo. Lo bueno: My Chemical Romance y Sum 41 en el escenario. Lo malo: el escenario y la organización-distribución de entradas/salidas del recinto. Si alguien tiene algo más que añadir, éste es el momento. Ah! Se me olvidaba. Tengo unas cosas más que añadir y quejarme. Que el concierto se celebre un sábado no quiere decir que vaya a ir más gente, para muestra un botón: el MTV Winter 2009 con Franz Ferdinand, Mando Diao y Star Sailor tuvo más asistentes que las ediciones celebradas en sábado. Tampoco ayuda que se haga cerca de Fallas y que, por ello, casi le tengan que cambiar el nombre a MTV Spring… Las primeras ediciones fueron mejores -como ya he dicho- y el cartel estaba más currado. Aquí faltaba un grupo internacional más. Si lo que se pretende es amortizar de alguna manera el millón de euros que le cuesta a la Generalitat el evento… ¡hay que currárselo más!

Dio para mucho la cuarta edición del MTV Winter. Cuarta edición en la que estuve al pie del cañón, como manda la tradición. El cartel lo merecía, a pesar de ser aceptable pero mejorable. La compañía, como siempre, buenísima. ¿Dónde estábamos? Pues cerca del de la sombrilla roja y de uno que se moría (dixit) cada vez que My Chemical Romance cantaba una canción (lo que murió fue su voz a mitad de concierto…). Por cierto, tengo un gemelo que me duele una burrada. El otro está bien, gracias por preguntar.

Lo bueno: My Chemical Romance en el escenario. Todaví no comprendo porqué hubo tanta gente que cuando Sum 41 acabó su actuación se marcharon. Aunque por otro lado me alegro, porque así me pude acercar más al escenario y tener más espacio.

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