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Archive for the ‘Economía’ Category


Podría hacer un análisis de la actual situación económica de España. Hablar de la prima de riesgo y sus máximos históricos; de cómo la cotización de Bankia cae en picado tras su salida y regreso al parqué; de lo que nos costará la nacionalización de la cuarta entidad financiera española; también podría comentar la entrevista de Monserrat Domínguez a Alberto Ruíz Gallardón; la rueda de prensa del presidente del gobierno, Mariano Rajoy (la primera y con preguntas desde la llegada del PP al Gobierno el pasado 20 de noviembre),  o la entrevista en Los desayunos de TVE1 que Ana Pastor le ha hecho al secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz. Otra opción sería centrarme en los recortes en sanidad y educación y en los llamados viernes negros españoles (no confundir con el estadounidense, allí no hay recortes, sino compras y ventas), e incluso podría  hablar de la fuga de cerebros españoles. Pero no lo voy a hacer.

Y no lo voy a hacer porque no voy a ser yo quien hable de estos temas, sino que será una niña canadiense y un televisivo cocinero español los que pondrán los puntos sobre las ies respecto a la actualidad económica internacional y nacional.

Me sorprende que sea una niña canadiense la que vuelva a levantar la voz para dejar las cosas claras. En 1992 fue Severn Cullis-Suzuki, con trece años, la encargada de silenciar durante casi siete minutos a los representantes de la ONU durante la “Cumbre de la Tierra” de Río de Janeiro. Aquí el vídeo (subtitulado).

Ahora le ha tocada el turno a una compatriota, de tan sólo 12 años. Su nombre es Victoria Grant y se ha atrevido a pronunciar su discurso en el Public Banking Institute de Estados Unidos con frases como: “estamos siendo robados y timados por el sistema bancario y un Gobierno cómplice” o “he descubierto que los bancos y el Gobierno se han confabulado para esclavizar  financieramente a la gente”.

Para ser sinceros, me cuesta creer que el discurso lo haya escrito una niña de 12 años, ella o un grupo de niños de su edad, dada la complejidad de la temática. Pero gracias a su juventud, vuelve a suceder lo que ocurrió con Severn Cullis-Suzuki: el efecto de un discurso directo y sincero sobre un tema que aparentemente se aleja de las preocupaciones infantiles, tiene una repercusión mayor que si lo hubiese pronunciado un Premio Novel de economía (lo de  Paul Krugman y sus vaticinios es otra cosa).

Más cerca y llegando a muchos hogares españoles, Karlos Arguiñano demostraba que, además de contar chistes malísimos, no tiene pelos en la lengua a la hora de criticar a los banqueros y políticos de éste país.

De Arguiñano no me gustó que dejase entrever que a los inmigrantes hay que tratarlos bien porque ahora los españoles vamos a convertirnos en inmigrantes (de nuevo). Pero quitando eso, lo que dice lo pensamos muchos españoles y nadie se había atrevido a decirlo tan claro en televsión. Además, no es la primera vez que el cocinero da rienda suelta a sus opiniones en antena. Todo empezó cuando el Real Madrid se negaba a que la Copa del Rey se jugase en su campo, entonces Arguiñano insinuó que si la Copa fuese del Generalísmo, Florentino Pérez (presidente del club blanco) no habría tenido ningún problema en dejar que el partido se celebrase en su campo. Vamos, que con muchas palabras lo llamó fascista. Aquí el vídeo.

Ambos demuestran que con un discurso directo y utilizando un lenguaje cercano y fácil de entender (incluso en el caso de Victoria Grant que habla sobre los entresijos del sistema bancario canadiense) se puede trasladar información económica de forma sencilla. El dibujante Aleix Saló también lo dejó claro con sus cómics sobre la crisis y quienes nos han metido en ella.  Deberían de aprender de todos ellos ciertos políticos, banqueros y también periodistas (entre los que me incluyo) y dejar de utilizar un lenguaje encriptado, enrevesado, oscurantista y plagado de tecnicismos.

PD: Ya que la cosa va de vídeos, el Financial Times ha utilizado uno de Barrio Sésamo y el Monstruo de las galletas para ilustrar como ve a Bankia. Aquí el texto en inglés. Os dejo también la noticia dela web de RTVE en la que se hacen eco de ello y de las  similitudes que FT encuentra entre España e Irlanda.

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El viernes 6 de Enero de 2012, Juan Echanove se pasó por los micrófonos de Hora25 (Cadena SER) para charlar con Àngels Barceló. Durante su paso por el programa, el actor habló sobre la ilusión de la noche de Reyes y contó alguna anécdota sobre una Navidad que pasó en Argentina. Sin embargo, yo me quedé con “la mirada” del madrileño. Se trata de un pequeño relato entre lo onírico cargado de ironía a modo de “apariciones marianas” en el que Echanove repasa alguno de los acontecimientos de actualidad más relevantes de la semana.

Aquí podéis oír un pequeño estracto de Hora 25 (editado) donde aparece el fragmento del que hablo.

Una mirada diferente, fresca y con humor a la actualidad. Un punto más a favor del programa. Como me ha gustado, he buceado por la web de la Cadena SER para buscar otras intervenciones de Juan Echanove y he seleccionado la siguiente (el presentador es Pedro Blanco):

Programa Hora25 Especial Navidad (empieza a partir del minuto 20 al 35)

Sí, algo de deformación profesional tenía que haber en mi elección. Una parte muy grande de la crisis la tiene la banca, tal y como señala Echanove. Nada nuevo. Pero sí lo es que un banquero se preocupe no sólo por obtener beneficios y de procurarse una pensión de cifras desorbitadas. Ahora resulta que entre la basura creció una flor. Vale, me ha quedado demasiado cursi, lo que quiero decir es que tras la imagen de tiburones de las finanzas, también hay algún banquero honrado (en peligro de extinción, pero ‘haberlos haylos’).

Echanove habla de José Luis García-Lomas Hernández presidente de la Caja Rural de Jaen (en 2011 otorgó 40.000 creditos), de 71 años. El hombre no participó en la burbuja del ladrillo y ahora va a contribuir a reducir el déficit de la administración autonómica andaluza. Un hombre que da en el clavo -como cualquier persona que tenga dos dedos de frente- y dice que la culpa de que las Cajas de Ahorro (principalmente y por su forma de gobierno) sean las entidades que peor paradas hayan salido, la tienen los políticos que han formado parte de sus consejos de administración.  Eso, y la avaricia. Vale, no será nuevo, pero que lo reconozca un banquero y que lo haga hablando sin parecer un gurú de la economía -que de gurú no tienen nada…-, es mucho.

Y, hablando de avaricia, del sistema financiero y de todo esto. A mí hace unos meses que me ronda una malicia por la mente. Hace tres años que se nos está bombardeando con términos económicos que ni sabiamos que existían. Uno de los que más quebraderos de cabeza ha creado es el de “prima de riesgo” unidas a los vaivenes de las agencias de calificación (cuyas actuaciones Echanove acaba por denominar ‘terroristas’). Traducido al castellano de andar por casa: la prima de riesgo es el tipo de interés de la deuda del país emisor con respecto al tipo de interés del país que se toma como muestra. Para mí que lo he liado más, pero vamos, se trata de la diferencia entre los intereses de la deuda de dos países. A más riesgo de impago, mayor tipo de interés y a la inversa, a menor riesgo de impago, menor tipo de interés.  Todo ello se refleja en la bolsa y, por tanto, viene a mostrar la confianza de los inversores en el país.

A lo que voy. La malicia que me ronda la mente viene a ser algo así: si la crisis se inició de la manera -aparentemente- tan simple de formar ‘paquetes’ de inversión en los que al final nadie sabía que había dentro (no se conocía el riesgo o la falta del mismo de cada uno de los productos que componían el paquete). Los que vendían los fondos de inversión, vendían productos cuyo riesgo ellos mismos desconocían. Pues bien, ahora ya no se ‘comercia’ ni con hipotecas subprimes ni con productos tóxicos (al menos, eso es lo que dicen). Ahora lo que se lleva es jugar con la deuda de los países. Comprar y vender deuda. ¿Alguien se ha parado a pensar de que se puede liar otra de igual -o mayor- magnitud y que sí supondría el colapso de la economía de los países por tratarse de deuda soberana?

Me explico (y si alguien me corrige, mucho mejor). Si la dueda que cada país compra -o que compran inversores privados- se mezclase con deuda de otros países con diferentes primas de riesgo y ‘la locura’ llegase hasta el punto de especular con las ganacias futuras por los interes ajenos y se vendiese deuda a razón de lo que se va a ganar y lo que se va a perder por el juego de los intereses (algo así como un vender y empaquetar deuda y especular con los intereses de la misma a razón de la obtención de beneficios de la deuda de otros país) al final podría ocurrir lo mismo que con las subprime: nadie sabría exactamente hasta qué punto su país se vería perjudicado por la quiebra de otro estado. Total, que estaríamos en la misma situación que con las hipotecas subprime, pero a lo bestia. Y que eso pueda siquiera ser real… como poco acojona.

Los hombres se piensan inmortales aunque se sepan contingentes y efímeros.

Así termino, con una cita de Manuscrito hallado en un libro de Joseph Conrad (Jorge Luis Borges) que comenta Echanove en el segundo podcast.

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Hace unos meses, Toyota nos machacó con la campaña: “¿Y si puedieras tenerlo todo por un euro más?” (Saatchi&Saatchi). Así fue como la multinacional japonesa relanzó al mercado el modelo Auris. La idea era sencilla: un chico conquista a una chica sólo con un euro y la aparición estelar de Raphael cantando “Como yo te amo”.

En el anuncio, el chico se gasta un euro para conseguir crear una escena romántica en la que no falta el cielo estrellado, las vistas de la ciudad a lo lejos, un sendero iluminado por luciérnagas que bailan al son de la actuación musical. No sé si será por el atracón de Raphael que nos embuchan Navidad tras Navidad en televisión a ritmo de “El tamborilero“, pero lo cierto es que el cantante tiene un gran tirón publicitario y, aunque pueda chirriar un poco en la escena, constituye un buen reclamo para la campaña. Pero hoy no toca hablar de música, sino de euros. ¿Qué es un euro? Para el departamento de Marketing y Publicidad de Toyota es un fuerte atractivo para conseguir que sus productos se venden en mayor cantidad. El objetivo es claro: hacer una gran oferta por una cantidad simbólica. Pero, si nos dan por un euro lo que cuesta aproximadamente, 2.800€… ¿dónde está el truco?

El precio del Toyota Auris (con equipamiento mínimo) es, según el anuncio, de 14.950€ y con todo incluido pasa a ser de 14.951€. Al telespectador avispado se le puede pasar una pregunta por la mente: ¿me están dando gato por liebre y si lo compro sin equipar estoy pagando por los que lo compran equipado? Pues, en parte sí. Pero sólo en parte. Toyota no ha inventado nada en esta campaña, lo que ha hecho ha sido exprimir dos conceptos económicos que suelen interrelacionarse: la discrecinalidad y la elasticidad de la demanda.

Cuando se habla en términos discrecionales se hace referencia a la variación que produciría un aumento o disminución de una unidad de precio (en este caso, pero puede ser de trabajo, de bienes, etc) sobre la cantidad vendida final, definición que se equipara a la de elasticidad precio de la demanda (que a su vez se relaciona con el concepto de elasticidad renta de la demanda). En definitiva, se trata de saber como influye un cambio mínimo en el precio en la cantidad vendida de un bien. En el caso de los vehículos, nos encontramos ante bienes normales (podríamos considerarlo también como un bien de lujo). Ello significa que cuando aumenta la renta del consumidor, éste está dispuesto a comprar/demandar una cantidad mayor de dicho bien. Lo que intentaba Toyota era demostrar empíricamente que en el caso de el modelo Auris, un aumento de un euro en el precio -a cambio de la equipación completa del vehículo que, no lo olvidemos, a la empresa gratis no le sale- provoca un aumento proporcionalmente mayor de las ventas de dicho producto y ello reporta mayores beneficios a la compañía que si se vendiese el vehículo a su precio real todo equipado. Esta es la razón de seleccionar una cantidad simbólica de dinero. Ahora bien, a pesar de lo irrisorio de la cantidad, todavía quedarán consumidores que no paguen un euro más por llevarse el coche en régimen de “todo incluido”. ¿Por qué?Porque hay clientes que son más sensibles que otros a las variaciones de los precios y una variación tan ínfima puede suponer un retroceso en su demanda de un modelo concreto de vehículo. Para estos consumidores, la empresa japonesa mantiene el precio normal: un euro más barato y así intenta evitar que se vayan  a la competencia (e incluso que se decanten por otro de sus modelos). Aquí está actuando de forma similar a si discriminase los precios, aunque no lo hace de forma pura.

Antes he comentado que en parte los que pagan menos están pagando más, vamos, que se está dando gato por liebre. Esto se une a la (pseudo)discrimanción de precios que se lleva a cabo. Los que pagan menos están sufragando, en parte, parte de lo que dejan de pagar los que pagan un euro más. Parece un trabalenguas, pero lo que quiero decir es que, tanto unos como otros, en realidad no pagan un euro más o un euro menos. Hablo sin conocer datos exactos y asimilando éste caso concreto al de cualquier discriminación típica de precios. Pongamos por caso la venta de entradas de cine (también serviría el menú de un restaurante, la venta de billetes de avión, o cualquier otro ejemplo en el que hubiese una diferencia de precio dependiendo del consumidor -bien por descuento, horario, comodidades…- siendo el producto el mismo). Como estudiante en cualquier cine al comprar la entrada obtengo un descuento inmediato en el precio del producto del que no se pueden beneficiar los no estudiantes. Lo que yo dejo de pagar, en parte, lo pagan los que no son estudiantes cuando van al cine. Algo similar a lo que pasa el día del espectador: el resto de la semana se cubre la diferencia de precio del día con descuento. Pues aquí parecido. Supongo que los 2.799€ que Toyota deja de ingresar por equipar totalmente el Auris se sufragan en parte por aquellos que pagan un euro menos (quieren la versión normal) y, no lo olvidemos, también por los que quieren la versión extendida (ya que el precio base del vehículo es el mismo). Finalmente, y como siempre, la empresa no va a perder dinero. Eso sí, en este caso  ha conseguido enmascarar todos estos intrincados conceptos económicos en un anuncio de 30 segundo. A los profesores de Microeconomía les suele llevar mucho más.

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Un día cualquiera, después de cenar, enciendes la televisión y te acomodas en el sofá para disfrutar de… nada. Canal tras canal, la programación es insulsa, repetitiva, poco atractiva, en definitiva, tiene poco que aportar aunque a veces nos da una sorpresa y nos regala un programa o una serie que merece la pena ver y seguir. Pero los días en que no es así, al final, acabas apagando la tele y cogiendo un libro para devorar en la cama o dejando la tele puesta de fondo mientras entablas una conversación sustancial o insustancial con la familia (que tampoco viene mal) o terminas cambiando la pantalla del televisor por la del ordenador y bajándote/viendo alguna serie o chateando con los amigos. La oferta televisiva cada vez está más homogeneizada y, por tanto, la variedad es poca. La situación cada vez es más preocupante, antes sólo podíamos disfrutar de una decena de canales, hoy gracias a la TDT tenemos a nuestra disposición una oferta de más de cincuenta y día tras día se repite la misma situación.

Hace unos días llegó a mis ojos un vídeo sobre la falta de norte (o de sur) de las televisiones públicas. Se trata de un fragmento de una conferencia que José Ignacio González dio en el Salón de Actos de RTVE en Prado del Rey el pasado 25 de mayo. Puesto que el realizador de TeleMadrid se centra en la televisión pública, yo haré lo propio. Pero antes, “¡pasen y vean!” las esclarecedoras palabras de González.

De la intervención del realizador de TeleMadrid me gustaría destacar varios aspectos. El primero es la defensa de Gonzalez de los contenidos sobre el mercado, hecho que deriva de la idea de que la televisión pública ha de pensar al espectador no como consumidor, sino como ciudadano y, por ello, no puede (o no debe) dejarse arrastrar por los valores que guían a los canales privados. También me quedo con las palabras que referencia del directo de HBO (enlace en inglés) sobre las razones del éxito de los contenidos de la cadena norteamericana: “no hacer caso de los criterios del mercado, respetar la inteligencia de la audiencia, tener unos valores literarios y cultivar el talento y la libertad creativa”. Y. por último, destaco la importancia que le da a la necesidad de una televisión cercana, glocal, que refleje la diversidad cultural y trabaje en pos de la cohesión social, una televisión en la que todos tengamos voz y que verdaderamente vertebre el espacio público. Una televisión, en definitiva, que esté al servicio de la comunidad.

Las palabras de José Ignacio González contrastan con las opiniones que varios expertos y economistas dieron la semana pasada en la Cadena SER. En la cadena privada se centraron, mayoritariamente, en aportar argumentos por los cuales las cadenas de televisión públicas deberían echar el cierre y así ayudar a sanear las cuentas de las Comunidades Autonómas. El despilfarro y la mala gestión fueron el eje central del discurso. Así, Antonio Munez, Fernándo Pérez Rollo o Francisco Longo abogaban por reducir el gasto de las televisiones públicas. Como el tema dio para varios programas, me centro en la tertulia de Hora 25 del 15 de junio (empieza a los ocho minutos). “Según un informe de la consultora Deloitte, en 2009 las cadenas autonómicas costaron 813 millones de euros en subvenciones, ingresaron 233 millones en publicidad y sus pérdidas ascienden a 772 millones de euros” apuntaba Àngles Barceló. Sin embargo, no se puede generalizar. Un ejemplo de ello es Canal Sur, cuyas cuentas están saneadas. Pero no me voy a centrar en este punto, sino en el caso de cuatro televisiones públicas cuya razón de ser se basa en un pilar tan básico e importante como la lengua. Estoy hablando de Canal 9, TV3, ETB y TGV. En el programa de radio citado, se hizo un repaso a estas y otras televisiones como TeleMadrid y Canal Sur, pero a diferencia de estas dos, las cuatro anteriores tienen un rasgo distintivo que las hace necesarias: la normalización lingüística, el uso de la lengua (valenciano/catalán, vasco y gallego) y, en algunos casos, la construcción de una conciencia nacional (principalmente en Cataluña).

La audiencia de las televisiones públicas autonómicas suele ser baja, aunque existen excepciones, como el caso de TV3 que es la cadena más vista en Cataluña, muy por encima de TeleCinco que es la segunda. Otro rasgo que las caracteriza es la configuración del ente público como grupo mediático compuesto por varias cadenas de televisión, portales de información y contenidos en Internet y emisoras de radio. Además, su programación no es estrictamente autonómica, un ejemplo de ello es que en los informativos suene hacerse eco de noticias de ámbito estatal e internacional. Por último (aunque se podría seguir), muchas de las televisiones públicas autonómicas se caracterizan por altas cuotas de endeudamiento, opacidad en las cuentas del ente público y por la manipulación política, siendo Canal 9 y TeleMadrid suelen ser los cabecillas del ranking.

Las preguntas que suscitan las cifras y rasgos señalados se pueden resumir en las tres siguientes: ¿Tiene sentido una red de televisiones públicas autonómicas? ¿Tiene sentido que continúen funcionando bajo el mismo modelo de financiación? ¿La privatización es la única solución? ¿Hace falta que una televisión autonómica tenga tres canales de televisión?

Sí, las televisiones públicas autonómicas tiene una importante labor que desarrollar, pero no lo hacen o no tanto como deberían. Se trata de un importante elemento de cohesión social que, en ocasiones, acaba al servicio del gobierno de turno con lo que su función acaba diluyéndose y reduciéndose a ser los altavoces del partido establecido en el parlamento autonómico. Y ya que hablamos de cortes y parlamentos regionales y, por ende, de subvenciones, tal como apuntó Pablo Carrasco (director general del ente radio televisión andaluza – Canal Sur-): “la televisión pública puede vivir sin publicidad si tiene un sistema de financiación bien planteado”. Es decir, podría copiarse el modelo de financiación de RTVE en las autonómicas si se fijasen unas bases clara para hacerlo. En estos momentos y dado la elevada dependencia a las subvenciones y a los inversores privados sería casi imposible, pero si es verdad que también faltan contenidos con los que poder generar ingresos. Y no sólo eso ya que, en cuanto a contenidos y programación, Enrique Bustamante, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, aseguraba en el mismo espacio radiofónico que el mejor modelo a seguir era el que se propuso en los 80’ para la televisión pública: un modelo, a semejanza del alemán, en el que la segunda cadena de TVE se convertiría en una cadena regionalizada. Con ello, las televisiones regionales y locales cubrirían exclusivamente un radio de información limitado, siendo La2 el escaparate nacional de cada pequeño espacio de cobertura, minimizando el despilfarro en delegaciones autonómicas de la cadena pública española y dinamizando los puestos de trabajo en el audiovisual de las CCAA.

Llegados al punto de la privatización, Esperanza Aguirre y MªDolores de Cospedal defienden en Madrid y Castilla La Mancha, respectivamente, la liberalización de las televisiones autonómicas. En Hora 25 se hicieron eco de las siguientes declaraciones de Aguirre: “no entiendo porque tiene que existir TeleMadrid, una televisión pública si no hay panaderías públicas”. Tampoco tiene mayor importancia teniendo en cuenta que lo mismo piensa la señora Aguirre de las escuelas públicas y de los hospitales públicos. Parece que cuando oye que algo es “público” le entra un sarpullido. En el punto de la privatización estoy un poco entre Pinto y Valdemoro, considero que depende de qué cadena de televisión pública se trate, podría mejorar su funcionamiento si fuese privada, pero en otros casos no lo veo así. Como digo, no creo que la privatización sea la panacea para todas y cada una de las cadenas públicas de televisión autonómicas. Lo que sí tengo claro (y puede que aquí sí pueda estar un punto que les ayudaría a solucionar sus problemas de financiación) es que una televisión autonómica no necesita disponer de más de un canal (a lo sumo dos, en casos excepcionales) para su funcionamiento. Si tenemos en cuenta que las autonómicas tienen unas cifras bajas de audiencia en sus canales principales, cuando hablamos de canales secundarios las cifras se desploman todavía más. Tal vez si centrasen sus esfuerzos en mejorar los contenidos de un canal y conseguir subir las audiencias podrían gestionar mejor los recursos de que disponen y no despilfarrar y endeudarse hasta las trancas queriendo mantener varios canales que no ve nadie.

Con el apagón analógico llegó el follón de los aparatos de TDT

No puedo terminar sin hablar de la BBC (enlace en inglés), paradigma de la televisión pública de calidad, ni sin hacer referencia a la TDT. En el primer caso, me gustaría destacar las palabras de su fundador, John Reith (enlace en inglés), quien enumeró los valores de la cadena: informar, educar (crea contenidos educativos desde 1952) y entretener siendo imparciales en lo que a tratamiento informativo y de actualidad se refiere. Es verdad que la cadena cuenta con cuatro canales, pero se financia a través de cánones y de la venta de productos audiovisuales de generación propia. En cuanto a la TDT –me centraré en la gratuita, de la de pago ya hablé aquí– al igual que ocurre con las autonómicas con tres canales: más no tiene porqué ser mejor. Ahora disponemos de más de cincuenta canales de televisión que dejan mucho que desear por la falta de contenidos. La mayoría de canales de TDT no tienen una programación definida y los programas que emiten son de baja calidad, por no hablar de la reposición de contenidos. Falta creatividad, falta considerar al espectador como un ser inteligente y no como un amasijo de carne sentado en el sofá que va a tragarse lo que pase por pantalla sin rechistar. Se dijo que con la TDT nacerían canales temático y, a excepción de los dedicados a deporte, los únicos propiamente temáticos son los de la teletienda…

Con diversos fragmentos de canciones que hacen referencia a la televisión, comenzó la tertulia de Hora 25, y yo termino con uno de esos fragmentos: “damos gracias a la tele por abrirnos sus canales, disfrazarnos las verdades y vender trivialidades” (no me preguntéis de quién es porque no lo he encontrado…). Espero que las banalidades, frivolidades, trivialidades y demás “idades” se queden en las televisiones privadas y que la televisión pública llegue algún día a ser, sin excepciones, sinónimo de calidad.

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Director: Charles Ferguson
Productores: Charles Ferguson, Jeffrey Lurie, Autrey Marrs, Christina Weiss Lurie y otros
Guión: Chad Beck, Charles Ferguson y Adam Bolt
Música: Alex Heffes
Narrador: Matt Damon
Año: 2010

Sinopsis:
Documental en el que se abordan las causas de la crisis económico-financiera global de la mano de algunas de las personas implicadas en la misma o que estuvieron al mando de las instituciones que no hicieron nada para remediarla. En el documental se apunta a un reducido número de personas como responsables últimos de la crisis que vivimos desde 2008 y que han sido los que han construido una gran estafa a nivel mundial que nos ha hecho llegar a la situación actual.

Comentario:
El documental se divide en cinco partes: cómo llegamos aquí, la burbuja (2001-2007), la crisis, responsabilidades y dónde estamos ahora. En cada una de ellas, Charles Ferguson va desgranando poco a poco las razones de la crisis y sus consecuencias. Pero, a diferencia de –inevitable acordarse de él- Michael Moore, (sí, hay más directores que filman documentales y, además, lo hacen bien), la presencia de Ferguson es omnipresente pero diluida: en ningún momento podemos verlo y tan sólo tenemos la oportunidad de escucharlo cuando realiza las entrevistas. Es Matt Damon el encargado de poner voz a la narración, con un tono más bien monótono pero acorde con la estructura narrativa.

Un documental sobre economía que no resulta excesivamente farragoso para no iniciados en la materia, en gran medida gracias a los gráficos, diagramas e ilustraciones que incluye. Ferguson decide comenzar poniendo un ejemplo a pequeña escala: Islandia, un país que pasó de ser la utopía que el resto del mundo quería alcanzar a ver como su sistema financiero entraba en bancarrota. Tras esta breve introducción, Ferguson se centra en explicar los motivos de la crisis en EEUU que, a fin de cuentas, son los mismos que en el resto del mundo.

Tras el visionado de Incide Job al espectador le queda la sensación de que es verdad aquello de que “el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”. El director no  sólo destripa la actual crisis económica, sino que hace referencia a anteriores como la de 1907 o el crack del 29. En el momento de atajar la crisis de 2008, Ferguson realiza un más que interesante recorrido por las diferentes etapas políticas de la administración americana y pone en el punto de mira a las corrientes neoliberalistas que se han impulsado desde distintos gobiernos desde hace décadas.

A través  de un sinfín de testimonios de economistas, periodistas, profesores universitarios, banqueros, políticos… el documental va desgranando los entresijos de la crisis. Ferguson muestra como la política y la economía se entrelazan para dilapidar el sistema financiero, pero también el democrático. Muestra como una crisis que se pudo haber evitado –porque se avisó de las posibilidades de la misma en repetidas ocasiones- ha provocado que millones de personas padezcan las consecuencias de los actos de unos pocos que, a cambio, han visto como sus arcas cada vez estaban más llenas.

Sin embargo, no todo son virtudes. El documental exime de culpa a las personas que, dejándose llevar por la euforia de los mercados, acabaron pidiendo préstamos que sabían que no podían devolver (o que no podrían hacerlo si la situación cambiaba). Aquí flojea el documental: está claro que gran parte de la culpa es de banqueros y grupos financieros, pero también del común de los mortales, porque a él también le pudo la avaricia y la codicia. Y estos términos me llevan a hacer referencia a un anécdota que Dominique Strauss-Kahn cuenta en el documental. El ex presidente del FMI se encontraba en una cena con altos mandatarios del gobierno norteamericano, la FED y directivos de los principales bancos del país. En un momento dado, uno de los banqueros dijo:

Todos aquí sabemos que lo que ha ocurrido se debe a nuestra codicia, pero la culpa no es nuestra, la culpa es vuestra por no regular Wall Street. La codicia es un sentimiento humano y ustedes deberían haberla puesto freno.

Frase atroz dicha por un banquero, por un representante y guardián del sistema financiero, defensor a ultranza del capitalismo que para eludir su culpa aboga por la regulación de los mercados y señala a la codicia como última culpable por ser inherente al ser humano y, por tanto, increpa a los defensores del intervencionismo de que ellos no han hecho nada para evitar la situación Evidentemente, si así se hubiese actuado (interviniendo en los mercados) él se hubiese quejado y con él el resto del sistema financiero. Una frase que muestra la hipocresía del sistema y de los altos cargos que lo articulan y defienden.

En definitiva, un documental fácil de ver, con un punto de ironía que consigue dibujarnos una sonrisa a la vez que hace que nos indignemos ante varios testimonios. Un documental que pone de manifiesto, además, cómo los gobiernos han centrado su actuación en ayudar al sistema económico financiero y no a aquellos que estaban sufriendo la crisis, a los ciudadanos a los que supuestamente representan. Un documental que hace que nos preguntarnos: Where’s my f*cking bailout?  (¿dónde está mi jodido rescate?)

Where's my f*cking bailout? o ¿dónde está mi jodido rescate?

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Ayer bajé a la “tienda de los chinos” que hay justo debajo de mi casa. El destino, la casualidad o vete a saber qué, hizo que justo al salir hubiese dos personas en la calle conversando acerca de la cada vez más visible presencia de chinos en España y el auge de tiendas y bares regentados por estos.

Iba a poner una foto de la Muralla, pero está muy vista. Por eso pongo esta

Cuando pienso en China me vienen a la cabeza dos cosas. La primera es una frase del guión de 55 días en Pekín (Nicholas Ray, 1963) que se encarga de decir Sir Arthur Robertson (David Niven) en el film y que alude a un comentario que Napoleón Bonaparte hizo allá por 1816: “Allí [en China] duerme un gigante. Dejémoslo que duerma, porque cuando despierte se moverá el mundo entero. Lenin y Alain Peyrefitte también se hicieron eco de la profecía napoleónica. La segunda es la teoría del caos y el efecto mariposa.

Es más que evidente que el gigante dormido ya ha despertado y que Napoleón tuvo vista al hacer el comentario. Jaime Llambías Wolff, profesor de la Universidad de York, comenta en un escueto texto (dadle a ver en html sin formato) la transformación del país. Varios datos significativos: en 2007 el PIB chino aumento un 12% (actualmente la cifra es un tanto menor, pero a pesar de la crisis sigue siendo superior al 8%), el número de universitarios ronda los 25 millones, la inversión en I+D se cifra en 42 millones de dólares… Además, el año pasado China desbancó a Japón como número dos en el ranking económico. Con todo esto, ha dejado de ser un país atractivo por sus bajos costes a articular una red de acuerdos y contratos con el resto del mundo que la convierten en uno de los mayores impulsos del crecimiento en la economía global. Un país caracterizado por la dicotomía comunismo en lo sociopolítico y capitalismo en lo económico que ha cambiado los arrozales por las grandes urbes abarrotadas de gente.

Cultivos chinos abancalados

Y llegados a este punto, siempre que se habla de crecimiento económico y de lo “bien” que va un país (en el caso chino no sólo lo pongo en comillas, sino en duda) me pregunto porqué se suele unir desarrollo económico a bienestar. No entiendo (y no será porque no han tratado de explicármelo mil veces) que la “mejor” manera de medir el bienestar de un país sea mediante el PIB per cápita. A mi me suena a unir la velocidad y el tocino. Detrás de los números y las magnitudes hay personas y con el PIB por habitante las personas son un simple número, nada más. Además, el crecimiento económico trae consigo cambios que no siempre pueden considerarse positivos. Ya que he empezado con China, pongo un ejemplo del país asiático. La pérdida de las raíces culturales se hace patente, aunque sea en pequeños detalles. Así, el pueblo chino se ha caracterizado siempre por ser muy respetuoso con los mayores, sin embargo, el respeto y los cuidados que años atrás se les profesaba a los ancianos y familiares más viejos se ha visto mermado hasta el punto de que el gobierno chino impulsó una ley para castigar a todos aquellos que no fuesen a visitar a sus padres. La Ley señala  que “los familiares no han de ignorar o aislar a los mayores, y deben visitarlos frecuentemente si no viven bajo el mismo techo”. Evidentemente este hecho está directamente relacionado con el crecimiento económico: la gente trabaja en la ciudad y tiene menos tiempo para visitar y cuidar a sus familiares. Resumiendo: ¿cuál es el precio que se paga por el crecimiento económico? ¿Es siempre positivo y merece la pena desligarnos de costumbres y aspectos culturales en pro de conseguir mayor poder adquisitivo?

Pero no me desvió más y continuó con el segundo pensamiento que me ronda la cabeza al nombrar a China: la teoría del caos y el efecto mariposa. Aquí me voy a lo prosaico. En varias ocasiones he oído que si todos los chinos saltasen a la vez se produciría un terremoto, pero… ¿alguien se ha planteado qué pasaría si a todos los chinos les diese por utilizar papel higiénico? ¿O qué pasaría si les diese a todos por comprarse un coche? Pues que con una población de 1,3 millones de habitantes (datos oficiales), en el primer caso se acabarían los árboles y en el segundo, los esfuerzos por mantener los acuerdos del protocolo de Kyoto se tornarían no sólo insuficientes (que ya lo son) sino también irrisorios. No me refiero a China ni a sus habitantes de forma despectiva, ni menospreciándolos ni nada que se le pueda parecer, pero apunto dos hechos que debido al fuerte crecimiento económico del país podrían darse y que, teniendo en cuenta su población, tendrían repercusión en el resto del mundo, por insignificantes que parezcan.

Termino volviendo a hacer referencia a la conversación que escuche en la calle sobre el auge de los negocios chinos. Hay gente que está en contra y los mira con malos ojos porque, además de copar el comercio del “todo a cien”, cada vez tienen más presencia en otros ámbitos comerciales y suelen dar trabajo “sólo” a sus compatriotas. A todos aquellos que se quejan de ello me gustaría que se parasen a pensar si ellos tendrían lo que hay que tener para irse a otro país a montar un negocio y hacer que funcione.

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Hace un mes cerré temporalmente las publicaciones en el blog para centrarme exclusivamente en estudiar para los exámenes de junio. Todavía me quedan dos, pero ya he hecho los “peores”, así que estoy más tranquila y con más tiempo. Ahora sólo queda esperar a ver las notas, pero de todos los exámenes he salido bastante contenta, así que espero que no haya sorpresas de última hora y pueda disfrutar del verano hasta que encuentre curro (que ya estoy en ello, pero como no es cosa de un día para otro, pues entre una cosa y otra me da que voy a tener tiempo para tostarme al sol, escribir y pintar. No está mal).

Como decía, el 30 de abril cerré el blog… ¡lo que yo no sabía es todo lo que iba a suceder en un mes! Dos días después, EEUU encuentra y mata a Bin Laden; Lorca sufre un terremoto y mueren ocho persona; los suecos se jactan de nuestra baja productividad en un programa de televisión, mientras un dibujante catalán (Aleix Saló) pone los puntos sobre las ies a la crisis económica con un vídeo y un libro; a mitad del mes de abril España despierta del letargo pesimista y se planta en la calle para exigir que cese el mangoneo político y que la democracia haga honor a su nombre; en las elecciones municipales y autonómicas, el PP barre al PSOE y algunos partidos minoritarios se benefician del hartazgo de la población; la Ministra de Defensa aparta temporalmente sus aspiraciones para presentarse como candidata a secretaria general del PSOE y Rubalcaba se postula como candidato apoyado por ZP; todavía quedan mujeres barbudas y exhibicionistas en Valencia; el Barça gana la Cuarta Copa de Europa, Font de Mora la lía parda con el valenciano… Visto lo visto (y es sólo un resumen de todo lo que ha ocurrido), no sé si volver a cerrar el blog otra vez a ver si el mundo sigue rodando tan rápido.  No, mejor no, que yo también quiero poder contar todo esto y mucho más.

Como no me puedo callar, aunque lo intente, voy a hablar un poco de todo ello. Empezaré por el principio:

Bin Laden ha muerto, el miedo no

Lo que más me llamó la atención del asesinato (nota para los medios de comunicación: no es lo mismo morirse que ser asesinado) del “terrorista más buscado” es la frialdad con la que los jefes de estado de medio planeta alabaron la acción del gobierno-ejército de EEUU. No lo voy a negar que si lo hubiesen capturado las repercusiones podrían haber sido mayores (por ahora continúan siendo las mismas que antes de su muerte) y si se le hubiese enterrado en lugar de arrojar su cadáver al mar (alegando que estaban siguiendo la tradición islámica…), su tumba podría haberse convertido en algo así como la Meca de la yihad, un lugar de peregrinación esencial para los terroristas islámicos. En eso el ejército yanqui fue muy listo. Pero… ¿se ha conseguido algo? No, en realidad no se ha avanzado prácticamente nada en la lucha contra el terrorismo islámico con el asesinato de la figura más mediática de Al-Qaeda. Según expertos en terrorismo internacional e islámico en particular, Bin Laden era sólo eso, la figura que a los ojos del mundo occidental dirigía el cotarro, pero no era el jefe de la organización, hacia tiempo que las decisiones se tomaban de forma autónoma (aunque coordinada) por los cabecillas de cada facción del grupo terrorista. Lo que si se ha conseguido es cerrar un ciclo para los estadounidenses: del 11-S de 2001 al 2 de mayo de 2011, se ha cerrado una década basada en el miedo, pero a pesar de ello, la raigambre de tal sentimiento es tan honda que lo que se ha logrado es diluir al enemigo aumentando con ello el sentimiento de indefensión. Los EEUU están eufóricos por tal hazaña, pero a largo plazo no han obtenido tranquilidad, sino mayor desasosiego que les va a posibilitar aumentar su confianza en el ejército y en las acciones que éste lleve a cabo para intentar frenarlo. Vamos, que el pez se sigue mordiendo la cola.

Los terremotos también ocurren en España

Nunca se había producido un terremoto en nuestro país que hubiese dejado víctimas mortales, hasta el acontecido en la localidad murciana de Lorca el pasado 11 de mayo. De repente, los medios de comunicación pasaron a mentar placas tectónicas y movimientos sísmicos. El terremoto de Japón les había convertido casi en expertos sobre el tema, pero no hay nada como que ocurra en casa para acabar de convertirlos en eruditos. No es que la cobertura que se hizo del terremoto fuese incorrecta, en general no lo creo, pero me mosquea no recordar ninguna mención a la zona sureste de España cuando ocurrió lo de Japón. En clases y clases de periodismo siempre se pone el acento en intentar acercar la información a los ciudadanos, porque una información lejana sin implicaciones cercanas acaba por no resultar interesante (ejemplo: 25 muertos en una isla perdida del pacífico a causa de una inundación no acaparará más de unos segundos o líneas en los medios -y eso si llega a aparecer-, sin embargo, si hay riesgo de inundaciones en España o Europa o si entre los muertos o desaparecidos hay españoles, la cosa cambia. Si, es crudo reconocerlo, pero así son las cosas).

La mirada sueca y Españistán

Saltó a las redes sociales un vídeo de un programa de televisión sueco en el que se jactaban de nuestra baja productividad. Nada nuevo, todo hay que decirlo. Pero la gente se indigno (después lo haría más).

¡Con lo que Suecia hizo por el turismo español! ¡Con lo que nuestro sol hizo por ellos y ahora nos hacen  esto! Una pega (pon meter el dedo en la llaga), en lugar de “olés” mal pronunciado, deberían de haber utilizado de fondo un pasodoble. ¡Olé!

Dejando las bromas a un lado, la evidencia es innegable: nuestro nivel de productividad es menor al de la media europea a pesar de que trabajemos más horas. Que tampoco es que el problema venga de ahora, ya venimos arrastrando este problema hace años, el origen está en las última décadas del siglo XX y en el modelo de crecimiento económico que se forjó y se ha mantenido hasta ahora. Antes de quejarnos y clamar al cielo lo malos que son los suecos y la imagen que están dando de nosotros, deberíamos de plantearnos qué hacer para mejorar. Pero es más fácil quejarse…

Y puestos ha hablar de vídeos, enlazo otro, el referente a Españistán de Aleix Saló. Imprescindible para sacarnos los colores ante la crisis.

Democracia real ¡ya! y las acampadas en las plazas públicas

Y ya que hablo de indignación y de cambiar situaciones que no nos gustan, aquí un gran ejemplo. Aquí hay mucho que contar y cada día más (como ha de ser). Pero para entendernos: el 15 de Mayo, una plataforma ciudadana denominada Democracia Real ¡Ya! para mostrar la indignación de los ciudadanos respecto a la política. Tras las manifestaciones que tuvieron lugar a lo largo y ancho del territorio español, en diversas ciudades se decidió seguir la movilización acampando allí, en plena calle para reclamar (además de atención) lo que se estaba reivindicando: una democracia real, sin tanto mangoneo. Como todavía sigue, por mucho que les pese a algunos, en lugar de comentar más voy a dejar algunos enlaces a vídeos al respecto: #spanishrevolution, Let the SOL in, #democraciarealya, etc. Sólo con hacer una búsqueda en la red se encuentran millones de referencias a ésta revolución pacífica que espero no se quede en nada.

La piel de toro se torna azul

Tras las elecciones del 22 de mayo, el PP ha arrasado en gran parte de España, tiñendo de azul el panorama político autonómico y municipal. El PSOE ha recibido un varapalo mucho mayor del esperado, consecuencia de que el electorado a utilizado el voto para culpar al ejecutivo de la crisis. Eso, por una parte, ya que por otra se encuentran las diferentes situaciones políticas de cada Comunidad Autónoma. De la valenciana, que es la que me toca, sólo comentar dos cosas:

1) El PSPV tiene lo que se ha merecido. El PP de Camps y Rita le han puesto en bandeja la posibilidad de hacer verdadera oposición (no sólo durante la campaña, sino desde hace algunos años), y el PSPV lo ha desaprovechado por activa y por pasiva. Un candidato que pocos conocen, un programa que parece no existir (por no decir directamente que no existe) y una dejadez que les han pasado factura por estar más pendientes en cohesionar el partido a nivel autonómico que en crear verdadera oposición, en luchar por ganar. Vamos, que se encuentran muy cómodos con la situación Camp-corrupción-eventos varios-despilfarro y piensan que aunque no hagan nada la gente acabará recurriendo a ellos ante la situación política valenciana. Pues así les ha ido.

2) El ascenso de Compromís, era de esperar. Ellos sí han ejercido de verdadera oposición. Además, han sabido llegar a los jóvenes a través de las redes sociales. Y, todo sea dicho, no se puede negar el innegable papel de Mónica Oltra, con sus apariciones en televisión (pseudodebate en Canal9 y Buenafuente) y sus camisetas que le han valido el apodo de “Lady samarreta”. Todo ello, a pesar de la barrera electoral del 5% (en lugar del 3% como en otras autonomías).

Chacón, Rubalcaba y las generales de 2012

Era de esperar: tras la debacle socialista en las elecciones municipales y autonómicas, la sucesión de ZP todavía estaba en el aire y había que ir despejando rumores. Chacón fue la primera en hablar y decir que no se presentará a las elecciones primarias para ser candidata del partido en las elecciones generales de 2012. Las razones alegadas pasan por anteponer el partido a la ambición personal. “Considero que hoy debo dar un paso atrás para que el partido dé un paso adelante”, dijo la Ministra de Defensa en su comparecencia ante los medios. Pero yo no me lo creo. Me explico: el PSOE sabe que la Chacón tiene tirón, suele ser una de los pocos miembros del ejecutivo que aprueba en las encuestas y en las próximas elecciones se avecina una derrota del PP (reacción natural ante los resultados de las autonómicas y municipales). El PSOE ve que con Chacón puede conseguir gobernar, pero no quiere quemar el cartucho tan rápido. Rubalcaba realizará su último acto por el partido (no quiero decir que deje la política tras las elecciones de 2012, eso no lo sé. Lo que sé es que ya tiene que cambiar mucho el tema en las primarias para que no sea él el que encabece la lista de los socialistas en 2012), será como una especie de acto de guerra, una estratagema para poder preparar una campaña potente para Chacón en 2016 (parecen las olimpiadas…). Así que, como digo, no me creo que la Ministra lo haga por el partido, lo hace porque el partido tiene un proyecto para ella a largo plazo y sería una lástima desaprovecharlo, así que la frase ha de leerse: “Considero que hoy debo dar un paso atrás para dentro de cinco años dar dos pasos adelante”.

¡Pasen y vean! La mujer barbuda y el hombre de la longaniza

Aquí dejo de lado la actualidad y voy a hablar de dos hechos que me han ocurrido durante este mes. El primero en una sucursal bancaria, y el segundo en el campus de Tarongers. Como siempre, por orden.

Un día voy al banco a sacar dinero y me atiende una mujer de unos  cuarenta y muchos. La mujer llevaba una camiseta sin mangas y el pelo muy largo y medio canoso. Mientras está realizando la operación y registrándola en el ordenador, levanta el brazo y… ¡horror! Tenía un palmo de peso en el sobaco… A mi me entraron escalofríos y sólo pensaba en que la mujer tocase poco mi dinero… A mi me da igual que la mujer no quiera depilarse, está en su derecho, pero trabajo cara al público y le exijo un mínimo: que no me de asco verla. Si quiere seguir así, que siga, pero que se ponga camisetas de manga corta, por el bien de la humanidad.

Y si la primera iba de una mujer, ésta va de un hombre. El día 2 de junio tenía examen a las 9 de la mañana y como suele se habitual que las clases estén abarrotadas y sea difícil encontrar un sitio, yo a las 7:30 de la mañana ya estaba camino de la Universidad. Cuál fue mi sorpresa al ver que, por la Avenida del Campus de Tarongers, medio escondido entre los coches, había un hombre dándole a la zambomba… Tanto a la chica que le dijo mil guarrerías, como al chico de la bici que se puso a decirle de guarro para arriba como a mí, se nos revolvieron las tripas. ¡Todavía quedan exhibicionistas por el mundo!

Guardiola y el nuevo ‘Dream Team’ made in La Masia

El Barça de Guardiola y los jugadores de La Masia siguen ofreciendo buen juego y sólo con ello se consiguen trofeos. Nada más que decir.

En Valencià, clar que no

“¡Font de Mora divisió!”. Me da que dentro de no mucho el Conseller d’Educació de la Generalitat Valenciana volverá a escuchar cánticos como este. ¿Pero es qué este hombre no se cansa de proponer sandeces? Primero fue el inglés, después el chino y ahora quiere que la línea en valenciano desaparezca de las aulas… ¿Señor Conseller, no seria mejor que los alumnos no estudiasen en barracones? ¿No sería mejor que la Comunidad Valenciana redujese su elevada tasa de fracaso escolar? Sé, porque la Conselleria se negó a contestarnos a estas preguntas durante la elaboración de un reportaje,  que todo esto no le interesa demasiado, pero tenga un poco de dignidad y deje “La llengua dels valencians” en su sitio o, puesto a pedir, dele el reconocimiento que merece (ya que no es ningún “defecto” hablarlo o que sea tu lengua materna).

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