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Archive for 18/06/14


Columna radiófonica emitida el 18 de junio de 2014 en el programa “Pa’ que veas” de Radio Monóvar (sección ‘En el punto de mira’)

¿Quién vigila al vigilante? George Orwell se planteó esta pregunta en una de sus novelas más famosas titulada 1984. En la obra, el vigilante omnisciente y omnipotente, llamado “Gran Hermano“, era el principal elemento de unión entre el control, el miedo y el poder.

Cierto es que el escritor británico reflexionaba sobre estas cuestiones en un contexto muy diferente al actual: en el marco de la Segunda Guerra Mundial y con la amenaza de los totalitarismos en pugna en Europa. Pero a día de hoy seguimos encontrando organismos, instituciones y otros entes supranacionales que se encargan de velar, sobre todo, por el correcto funcionamiento de la economía. De ellos, al igual que ocurría con el Gran Hermano orweliano, sólo vislumbramos su poder y capacidad de control, sabemos que vigilan con lupa cada céntimo que gastamos y tememos las repercusiones que sus políticas económicas tendrán sobre nuestros bolsillos; pero conocemos poco o nada de sus intenciones o de quién maneja realmente los hilos.

Pues bien, hace unos días uno de esos elementos encargados de velar porque Europa funcione con la misma perfección que un reloj suizo, decidió echarle la culpa a un vigilante subalterno. Me refiero a las declaraciones en las que el presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, responsabilizaba al Banco de España de la crisis económica española.

No soy sospechosa de alabar la labor de las instituciones económicas en la gestión de la crisis, pero con la Troika y Bruselas marcando las directivas a seguir y la escasa autonomía del Banco de España, resulta curioso escuchar afirmaciones como las de Barroso en las que la autocrítica brilla por su ausencia. ¡Cómo si algún país europeo se hubiese anticipado a la crisis! Ni Alemania se ha librado de las consecuencias.

En un contexto en el que se suceden los supervisores, cuando uno falla y no se remedia, el error se agranda. Así, si el Banco de España tuvo la culpa, su homólogo europeo y, en última instancia, la Comisión, también son culpables. En Europa, la pescadilla siempre se muerde la cola.

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