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Archive for 23 junio 2011


“¡Dadme una cerveza y arreglaré el mundo!” No, esta frase no es mía, pero resume lo que los publicitas que se encargan de las campañas de jugo de cebada están intentando hacer. Un ejemplo: en 2009 Estrella Damm consiguió que nos enamorásemos de Formentera, que cantásemos hasta la saciedad Summercat de Billie the vision & the dancers y de que hayamos subido el listón de lo que esperamos de las vacaciones de verano. No contentos con ello, el año pasado y éste la marca de cerveza catalana no cesa en su empeño, pero esta vez no está sola, el resto de marcas se ha lanzado de cabeza para desbancarla en cuanto a música o puesta en escena. Aquí van algunas de las campañas.

Estrella Damm: lo dicho, en 2009 fue Formentera y en 2010 fuer Menorca y en ambos casos marcó algo así como la canción del verano en el ámbito publicitario (y también fuera de él). Éste año ha intentado repetir la jugada aunque, para mí, no lo  ha conseguido. La campaña de este año se centra en Cataluña, más concretamente en una de las señas de identidad en el ámbito culinario de la región: El Bulli y Ferran Adrià. El anuncio cuenta la historia de un aprendiz de cocinero que consigue un puesto en el prestigioso restaurante.

Siguen mostrándonos un lugar paradisíaco -en este caso la Costa Brava- y lo bien que lo puedes pasar en verano aunque estés trabajando. Pero a mi no me llega tanto como los anteriores, la canción no acompaña tampoco ya que es un tanto sosa (I wish that I could see you soon de Herman Düne). El mensaje final, sin embargo, me gusta. “A veces lo normal puede ser extraordinario”. Tienen razón, pero nada más. Era más fácil identificarse con estar de juerga que con alguien que va a trabajar a El Bulli…

Amstel: las últimas campañas de la cerveza holandesa se han centrado en la figura del hombre como principal consumidor de sus productos. Con “siente la llamada de la selva” aluden a la masculinidad y a la hombría. Si bien el anuncio de “ sabemos lo que queremos” resultaba graciosete, pero ya está. Los siguientes anuncios de Amstel han seguido la misma línea y cada vez con menos fuerza. Un ejemplo:

Sin duda a mí las campañas que más me gustaron de Amstel fueron los que ensalzaban la amistad de forma inverosímil, cono los anuncios dela laca y de la leña. Tenían gracia por lo absurdos que eran, además de divertidos.

Cruzcampo: este año se lleva la palma. Ha copiado la fórmula de Estrella Damm y le ha dado el toque que justamente le falta a la campaña de la marca catalana este año. La campaña se llama “no pierdas el sur” y la canción (desde aquí se puede descargar de forma gratuita y legal), un punto a su favor. A diferencia de Estrella Damm, Cruzcampo ha optado por una canción pegadiza en castellano.

La cerveza, que pertenece al grupo Heineken, tiene su sede en Sevilla. Por tanto, el sur al que alude la canción no es sólo metafórico, sino real: Andalucía.  Esta vez Cruzcampo se ha lucido, no como hizo en 2009 con la campaña “hecha en Andalucía“, campaña llena de topicazos innecesarios.

Heineken: sigo con el grupo. Este año la cerveza verde ha lanzado una campaña en la que cambia el eslogan tradicional, “piensa en verde”, por  “open your wold” (abre tu mundo).  Heineken se ha valido de su carácter más elitista (por así decirlo) y se ha lucido. Me gusta la campaña porque es diferente y entretiene. También tiene una canción con ritmo y la puesta en escena es impecable.

Un aire fresco y diferente, “con estilo” como apuntan en su web.

Mixta: la marca pertenece al grupo Mahou-San Miguel  y se ha caracterizado siempre por sus campañas desenfadas y totalmente irracionales. A mi la que más me gustó fue la de los pingüinos (spot “Optimixta“) y el de los delfines (spot “Intermitentex“). Pero más que estos anuncios, que siguen siendo iguales desde el lanzamiento de la línea, me llama la atención la campaña “Salvar al pato Willix”, en el que “metieron” a un pato en Youtube y hasta que no consiguió 1 millón de visitas no lo liberaron. Un viral bastante gracioso.

Una curiosidad, Mixta no tiene web propia, sólo esto.

Mahou: es la única cerveza que se ha valido de la crisis para intentar captar a nuevos consumidores con su campaña “o todos o ninguno”.

Además de la campaña de éste año de Mahou, que está bien, me gusta la iniciativa que desde hace unos años viene poniendo en marcha la marca madrileña: la wikipeli que ya va por su segundo edición (y ya la están copiando por tierras valencianas, concretamente los de Cinema Jove que este año han hecho la tweetpeli). La primera edición de la wikipeli (2009) dio como resultado el cortometraje Universos dirigido por José Corbacho, Juan Cruz y 3.257 internautas. Miedo fue el resultado de la segunda edición (2010) que contó con la participación de 6.034 personas y Jaume Balagueró.

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Por cierto, ni me gusta la cerveza, ni mucho menos me pagan por esto.

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La primera noción del tiempo la aprehendemos al nacer, es el intervalo entre los latidos del corazón de nuestra madre el que nos inicia en el concepto de tiempo. Tiempo en el que, años después, terminaremos encerrados al ritmo de las manecillas de un reloj. Pero no todo está perdido, estamos a tiempo de parar y dejar de ver pasar la vida a través de la ventanilla de un vagón de tren. Parémonos y aclaremos nuestra visión del horizonte. El movimiento slow preconiza esto: el disfrute de la vida minuto a minuto, segundo a segundo, pero no según el reloj que llevamos en la muñeca, sino según el ritmo de nuestro reloj interno.

Saborear y degustar cada bocado es parte de la filosofía slow

El movimiento slow surgió en la Plaza de España de Roma en 1986 cuando un periodista, Carlo Petrini, vio como sustituían un restaurante de “toda la vida” por un establecimiento de comida rápida. Ello hizo que se plantease las consecuencias del cambio alimentarios de la sociedad europea. Su respuesta no se hizo esperar: centro su interés en recuperar, proteger y potenciar el consumo de productos de temporada, frescos y autóctonos frente al auge de la comida rápida, y la defensa de los productores locales también se configuró como un pilar importante frente a la explotación intensiva de la tierra y los peligros que ello conlleva. Así nació un movimiento slow que, aunque comenzó unido a la gastronomía, en sus casi tres décadas de vida ha ido calando en todos los aspectos de la vida cotidiana, hasta el punto de que ya existen slow cities. También ha sido utilizado en publicidad, como la campaña  Encamados de Flex.

El movimiento slow tiene como lema vivir sin prisas pero sin pausas, controlar el ritmo, el tiempo interno de cada uno y vivir acorde con éste. Los valores que preconiza el movimiento son la recuperación de la tradición, la calidad y la excelencia, todo ello unido al respeto por el medio ambiente y la sostenibilidad.  Todo ello no quiere decir que los seguidores del movimiento estén en contra de los avances tecnológicos o del uso de la tecnología, simplemente priorizan un comportamiento centrado en el disfrute del momento, disfrutar del tiempo que le dedicas a cada cosa.

“Tiempo al tiempo” es un documental que se emitió en el espacio Documentos TV y que puede verse íntegro aquí, en el que se entrelazan diferentes testimonios de vidas slow en nuestro país. Se trata de un relato audiovisual cuyo ritmo se adecua perfectamente a la temática tratada. Los protagonistas nos cuentan como el tiempo ha dejado de ser su enemigo para pasar a ser su amigo. Llegó un día en sus vidas en el que se preguntaron: ¿es necesario vivir con tanta prisa? La respuesta fue no. Desde ese momento viven descubriendo y disfrutando de las cosas importantes de la vida.

Dejar atrás el estrés y vivir disfrutanto cada pequeño detalle

Para ser sincera, los que más me han llegado del documental son Juana y Hassan y su familia (también lo ha hecho la antropóloga brasileña y el hombre que tiene un jardín con plantas autóctonas, pero lo han hecho de otra manera). Juana me parece una mujer auténtica, que seguramente no tiene ni idea de qué es esto de la “vida slow”, pero que es la muestra de una vida tranquila y sin prisas. Hay una frase que dice en el documental que resume a la perfección la filosofía de la “gente slow”: “El que va apresa no es divertix”. De Hassan me quedo con su reflexión sobre el trabajo hecho a mano: “es curioso que cuando aquí [en España] alguien te ve trabajando a mano piensa que estás perdiendo el tiempo porque una máquina lo haría cinco veces más rápido.  Pero el trabajo a mano se disfruta más. Contemplas una construcción y puedes enorgullecerte porque es un trabajo hecho por ti”. También me quedo con que sus hijos le ayudan, se interesan por lo que él y su madre hacen, y ellos en lugar de enviarlos a ver la tele o a jugar con la videoconsola los dejan participar. Hay un dato demoledor que se recoge en el documental: 2 de cada 10 niños no juega a diario con sus padres. No quiero ni pensar cuál será la proporción de niños que juega diariamente con otros niños, con tanto ordenador, móvil, videojuego y televisión en casa me da escalofríos pensar que los niños sólo juegan entre ellos cuando están en el colegio.

Por último, me hago eco de unas palabras de la antropóloga de la Universidad de Valencia, Teodosia Lobato: “el concepto de tiempo no es sólo ese concepto físico, no se define solamente por ese concepto cronológico del reloj. Se estructura dentro de una experiencia, dentro de una vivencia y es el concepto de experiencia, de la vivencia que cada uno de nosotros cargamos”. Y es que el tiempo, no nos pertenece.

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Un día cualquiera, después de cenar, enciendes la televisión y te acomodas en el sofá para disfrutar de… nada. Canal tras canal, la programación es insulsa, repetitiva, poco atractiva, en definitiva, tiene poco que aportar aunque a veces nos da una sorpresa y nos regala un programa o una serie que merece la pena ver y seguir. Pero los días en que no es así, al final, acabas apagando la tele y cogiendo un libro para devorar en la cama o dejando la tele puesta de fondo mientras entablas una conversación sustancial o insustancial con la familia (que tampoco viene mal) o terminas cambiando la pantalla del televisor por la del ordenador y bajándote/viendo alguna serie o chateando con los amigos. La oferta televisiva cada vez está más homogeneizada y, por tanto, la variedad es poca. La situación cada vez es más preocupante, antes sólo podíamos disfrutar de una decena de canales, hoy gracias a la TDT tenemos a nuestra disposición una oferta de más de cincuenta y día tras día se repite la misma situación.

Hace unos días llegó a mis ojos un vídeo sobre la falta de norte (o de sur) de las televisiones públicas. Se trata de un fragmento de una conferencia que José Ignacio González dio en el Salón de Actos de RTVE en Prado del Rey el pasado 25 de mayo. Puesto que el realizador de TeleMadrid se centra en la televisión pública, yo haré lo propio. Pero antes, “¡pasen y vean!” las esclarecedoras palabras de González.

De la intervención del realizador de TeleMadrid me gustaría destacar varios aspectos. El primero es la defensa de Gonzalez de los contenidos sobre el mercado, hecho que deriva de la idea de que la televisión pública ha de pensar al espectador no como consumidor, sino como ciudadano y, por ello, no puede (o no debe) dejarse arrastrar por los valores que guían a los canales privados. También me quedo con las palabras que referencia del directo de HBO (enlace en inglés) sobre las razones del éxito de los contenidos de la cadena norteamericana: “no hacer caso de los criterios del mercado, respetar la inteligencia de la audiencia, tener unos valores literarios y cultivar el talento y la libertad creativa”. Y. por último, destaco la importancia que le da a la necesidad de una televisión cercana, glocal, que refleje la diversidad cultural y trabaje en pos de la cohesión social, una televisión en la que todos tengamos voz y que verdaderamente vertebre el espacio público. Una televisión, en definitiva, que esté al servicio de la comunidad.

Las palabras de José Ignacio González contrastan con las opiniones que varios expertos y economistas dieron la semana pasada en la Cadena SER. En la cadena privada se centraron, mayoritariamente, en aportar argumentos por los cuales las cadenas de televisión públicas deberían echar el cierre y así ayudar a sanear las cuentas de las Comunidades Autonómas. El despilfarro y la mala gestión fueron el eje central del discurso. Así, Antonio Munez, Fernándo Pérez Rollo o Francisco Longo abogaban por reducir el gasto de las televisiones públicas. Como el tema dio para varios programas, me centro en la tertulia de Hora 25 del 15 de junio (empieza a los ocho minutos). “Según un informe de la consultora Deloitte, en 2009 las cadenas autonómicas costaron 813 millones de euros en subvenciones, ingresaron 233 millones en publicidad y sus pérdidas ascienden a 772 millones de euros” apuntaba Àngles Barceló. Sin embargo, no se puede generalizar. Un ejemplo de ello es Canal Sur, cuyas cuentas están saneadas. Pero no me voy a centrar en este punto, sino en el caso de cuatro televisiones públicas cuya razón de ser se basa en un pilar tan básico e importante como la lengua. Estoy hablando de Canal 9, TV3, ETB y TGV. En el programa de radio citado, se hizo un repaso a estas y otras televisiones como TeleMadrid y Canal Sur, pero a diferencia de estas dos, las cuatro anteriores tienen un rasgo distintivo que las hace necesarias: la normalización lingüística, el uso de la lengua (valenciano/catalán, vasco y gallego) y, en algunos casos, la construcción de una conciencia nacional (principalmente en Cataluña).

La audiencia de las televisiones públicas autonómicas suele ser baja, aunque existen excepciones, como el caso de TV3 que es la cadena más vista en Cataluña, muy por encima de TeleCinco que es la segunda. Otro rasgo que las caracteriza es la configuración del ente público como grupo mediático compuesto por varias cadenas de televisión, portales de información y contenidos en Internet y emisoras de radio. Además, su programación no es estrictamente autonómica, un ejemplo de ello es que en los informativos suene hacerse eco de noticias de ámbito estatal e internacional. Por último (aunque se podría seguir), muchas de las televisiones públicas autonómicas se caracterizan por altas cuotas de endeudamiento, opacidad en las cuentas del ente público y por la manipulación política, siendo Canal 9 y TeleMadrid suelen ser los cabecillas del ranking.

Las preguntas que suscitan las cifras y rasgos señalados se pueden resumir en las tres siguientes: ¿Tiene sentido una red de televisiones públicas autonómicas? ¿Tiene sentido que continúen funcionando bajo el mismo modelo de financiación? ¿La privatización es la única solución? ¿Hace falta que una televisión autonómica tenga tres canales de televisión?

Sí, las televisiones públicas autonómicas tiene una importante labor que desarrollar, pero no lo hacen o no tanto como deberían. Se trata de un importante elemento de cohesión social que, en ocasiones, acaba al servicio del gobierno de turno con lo que su función acaba diluyéndose y reduciéndose a ser los altavoces del partido establecido en el parlamento autonómico. Y ya que hablamos de cortes y parlamentos regionales y, por ende, de subvenciones, tal como apuntó Pablo Carrasco (director general del ente radio televisión andaluza – Canal Sur-): “la televisión pública puede vivir sin publicidad si tiene un sistema de financiación bien planteado”. Es decir, podría copiarse el modelo de financiación de RTVE en las autonómicas si se fijasen unas bases clara para hacerlo. En estos momentos y dado la elevada dependencia a las subvenciones y a los inversores privados sería casi imposible, pero si es verdad que también faltan contenidos con los que poder generar ingresos. Y no sólo eso ya que, en cuanto a contenidos y programación, Enrique Bustamante, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, aseguraba en el mismo espacio radiofónico que el mejor modelo a seguir era el que se propuso en los 80’ para la televisión pública: un modelo, a semejanza del alemán, en el que la segunda cadena de TVE se convertiría en una cadena regionalizada. Con ello, las televisiones regionales y locales cubrirían exclusivamente un radio de información limitado, siendo La2 el escaparate nacional de cada pequeño espacio de cobertura, minimizando el despilfarro en delegaciones autonómicas de la cadena pública española y dinamizando los puestos de trabajo en el audiovisual de las CCAA.

Llegados al punto de la privatización, Esperanza Aguirre y MªDolores de Cospedal defienden en Madrid y Castilla La Mancha, respectivamente, la liberalización de las televisiones autonómicas. En Hora 25 se hicieron eco de las siguientes declaraciones de Aguirre: “no entiendo porque tiene que existir TeleMadrid, una televisión pública si no hay panaderías públicas”. Tampoco tiene mayor importancia teniendo en cuenta que lo mismo piensa la señora Aguirre de las escuelas públicas y de los hospitales públicos. Parece que cuando oye que algo es “público” le entra un sarpullido. En el punto de la privatización estoy un poco entre Pinto y Valdemoro, considero que depende de qué cadena de televisión pública se trate, podría mejorar su funcionamiento si fuese privada, pero en otros casos no lo veo así. Como digo, no creo que la privatización sea la panacea para todas y cada una de las cadenas públicas de televisión autonómicas. Lo que sí tengo claro (y puede que aquí sí pueda estar un punto que les ayudaría a solucionar sus problemas de financiación) es que una televisión autonómica no necesita disponer de más de un canal (a lo sumo dos, en casos excepcionales) para su funcionamiento. Si tenemos en cuenta que las autonómicas tienen unas cifras bajas de audiencia en sus canales principales, cuando hablamos de canales secundarios las cifras se desploman todavía más. Tal vez si centrasen sus esfuerzos en mejorar los contenidos de un canal y conseguir subir las audiencias podrían gestionar mejor los recursos de que disponen y no despilfarrar y endeudarse hasta las trancas queriendo mantener varios canales que no ve nadie.

Con el apagón analógico llegó el follón de los aparatos de TDT

No puedo terminar sin hablar de la BBC (enlace en inglés), paradigma de la televisión pública de calidad, ni sin hacer referencia a la TDT. En el primer caso, me gustaría destacar las palabras de su fundador, John Reith (enlace en inglés), quien enumeró los valores de la cadena: informar, educar (crea contenidos educativos desde 1952) y entretener siendo imparciales en lo que a tratamiento informativo y de actualidad se refiere. Es verdad que la cadena cuenta con cuatro canales, pero se financia a través de cánones y de la venta de productos audiovisuales de generación propia. En cuanto a la TDT –me centraré en la gratuita, de la de pago ya hablé aquí– al igual que ocurre con las autonómicas con tres canales: más no tiene porqué ser mejor. Ahora disponemos de más de cincuenta canales de televisión que dejan mucho que desear por la falta de contenidos. La mayoría de canales de TDT no tienen una programación definida y los programas que emiten son de baja calidad, por no hablar de la reposición de contenidos. Falta creatividad, falta considerar al espectador como un ser inteligente y no como un amasijo de carne sentado en el sofá que va a tragarse lo que pase por pantalla sin rechistar. Se dijo que con la TDT nacerían canales temático y, a excepción de los dedicados a deporte, los únicos propiamente temáticos son los de la teletienda…

Con diversos fragmentos de canciones que hacen referencia a la televisión, comenzó la tertulia de Hora 25, y yo termino con uno de esos fragmentos: “damos gracias a la tele por abrirnos sus canales, disfrazarnos las verdades y vender trivialidades” (no me preguntéis de quién es porque no lo he encontrado…). Espero que las banalidades, frivolidades, trivialidades y demás “idades” se queden en las televisiones privadas y que la televisión pública llegue algún día a ser, sin excepciones, sinónimo de calidad.

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Director: Charles Ferguson
Productores: Charles Ferguson, Jeffrey Lurie, Autrey Marrs, Christina Weiss Lurie y otros
Guión: Chad Beck, Charles Ferguson y Adam Bolt
Música: Alex Heffes
Narrador: Matt Damon
Año: 2010

Sinopsis:
Documental en el que se abordan las causas de la crisis económico-financiera global de la mano de algunas de las personas implicadas en la misma o que estuvieron al mando de las instituciones que no hicieron nada para remediarla. En el documental se apunta a un reducido número de personas como responsables últimos de la crisis que vivimos desde 2008 y que han sido los que han construido una gran estafa a nivel mundial que nos ha hecho llegar a la situación actual.

Comentario:
El documental se divide en cinco partes: cómo llegamos aquí, la burbuja (2001-2007), la crisis, responsabilidades y dónde estamos ahora. En cada una de ellas, Charles Ferguson va desgranando poco a poco las razones de la crisis y sus consecuencias. Pero, a diferencia de –inevitable acordarse de él- Michael Moore, (sí, hay más directores que filman documentales y, además, lo hacen bien), la presencia de Ferguson es omnipresente pero diluida: en ningún momento podemos verlo y tan sólo tenemos la oportunidad de escucharlo cuando realiza las entrevistas. Es Matt Damon el encargado de poner voz a la narración, con un tono más bien monótono pero acorde con la estructura narrativa.

Un documental sobre economía que no resulta excesivamente farragoso para no iniciados en la materia, en gran medida gracias a los gráficos, diagramas e ilustraciones que incluye. Ferguson decide comenzar poniendo un ejemplo a pequeña escala: Islandia, un país que pasó de ser la utopía que el resto del mundo quería alcanzar a ver como su sistema financiero entraba en bancarrota. Tras esta breve introducción, Ferguson se centra en explicar los motivos de la crisis en EEUU que, a fin de cuentas, son los mismos que en el resto del mundo.

Tras el visionado de Incide Job al espectador le queda la sensación de que es verdad aquello de que “el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”. El director no  sólo destripa la actual crisis económica, sino que hace referencia a anteriores como la de 1907 o el crack del 29. En el momento de atajar la crisis de 2008, Ferguson realiza un más que interesante recorrido por las diferentes etapas políticas de la administración americana y pone en el punto de mira a las corrientes neoliberalistas que se han impulsado desde distintos gobiernos desde hace décadas.

A través  de un sinfín de testimonios de economistas, periodistas, profesores universitarios, banqueros, políticos… el documental va desgranando los entresijos de la crisis. Ferguson muestra como la política y la economía se entrelazan para dilapidar el sistema financiero, pero también el democrático. Muestra como una crisis que se pudo haber evitado –porque se avisó de las posibilidades de la misma en repetidas ocasiones- ha provocado que millones de personas padezcan las consecuencias de los actos de unos pocos que, a cambio, han visto como sus arcas cada vez estaban más llenas.

Sin embargo, no todo son virtudes. El documental exime de culpa a las personas que, dejándose llevar por la euforia de los mercados, acabaron pidiendo préstamos que sabían que no podían devolver (o que no podrían hacerlo si la situación cambiaba). Aquí flojea el documental: está claro que gran parte de la culpa es de banqueros y grupos financieros, pero también del común de los mortales, porque a él también le pudo la avaricia y la codicia. Y estos términos me llevan a hacer referencia a un anécdota que Dominique Strauss-Kahn cuenta en el documental. El ex presidente del FMI se encontraba en una cena con altos mandatarios del gobierno norteamericano, la FED y directivos de los principales bancos del país. En un momento dado, uno de los banqueros dijo:

Todos aquí sabemos que lo que ha ocurrido se debe a nuestra codicia, pero la culpa no es nuestra, la culpa es vuestra por no regular Wall Street. La codicia es un sentimiento humano y ustedes deberían haberla puesto freno.

Frase atroz dicha por un banquero, por un representante y guardián del sistema financiero, defensor a ultranza del capitalismo que para eludir su culpa aboga por la regulación de los mercados y señala a la codicia como última culpable por ser inherente al ser humano y, por tanto, increpa a los defensores del intervencionismo de que ellos no han hecho nada para evitar la situación Evidentemente, si así se hubiese actuado (interviniendo en los mercados) él se hubiese quejado y con él el resto del sistema financiero. Una frase que muestra la hipocresía del sistema y de los altos cargos que lo articulan y defienden.

En definitiva, un documental fácil de ver, con un punto de ironía que consigue dibujarnos una sonrisa a la vez que hace que nos indignemos ante varios testimonios. Un documental que pone de manifiesto, además, cómo los gobiernos han centrado su actuación en ayudar al sistema económico financiero y no a aquellos que estaban sufriendo la crisis, a los ciudadanos a los que supuestamente representan. Un documental que hace que nos preguntarnos: Where’s my f*cking bailout?  (¿dónde está mi jodido rescate?)

Where's my f*cking bailout? o ¿dónde está mi jodido rescate?

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Ayer bajé a la “tienda de los chinos” que hay justo debajo de mi casa. El destino, la casualidad o vete a saber qué, hizo que justo al salir hubiese dos personas en la calle conversando acerca de la cada vez más visible presencia de chinos en España y el auge de tiendas y bares regentados por estos.

Iba a poner una foto de la Muralla, pero está muy vista. Por eso pongo esta

Cuando pienso en China me vienen a la cabeza dos cosas. La primera es una frase del guión de 55 días en Pekín (Nicholas Ray, 1963) que se encarga de decir Sir Arthur Robertson (David Niven) en el film y que alude a un comentario que Napoleón Bonaparte hizo allá por 1816: “Allí [en China] duerme un gigante. Dejémoslo que duerma, porque cuando despierte se moverá el mundo entero. Lenin y Alain Peyrefitte también se hicieron eco de la profecía napoleónica. La segunda es la teoría del caos y el efecto mariposa.

Es más que evidente que el gigante dormido ya ha despertado y que Napoleón tuvo vista al hacer el comentario. Jaime Llambías Wolff, profesor de la Universidad de York, comenta en un escueto texto (dadle a ver en html sin formato) la transformación del país. Varios datos significativos: en 2007 el PIB chino aumento un 12% (actualmente la cifra es un tanto menor, pero a pesar de la crisis sigue siendo superior al 8%), el número de universitarios ronda los 25 millones, la inversión en I+D se cifra en 42 millones de dólares… Además, el año pasado China desbancó a Japón como número dos en el ranking económico. Con todo esto, ha dejado de ser un país atractivo por sus bajos costes a articular una red de acuerdos y contratos con el resto del mundo que la convierten en uno de los mayores impulsos del crecimiento en la economía global. Un país caracterizado por la dicotomía comunismo en lo sociopolítico y capitalismo en lo económico que ha cambiado los arrozales por las grandes urbes abarrotadas de gente.

Cultivos chinos abancalados

Y llegados a este punto, siempre que se habla de crecimiento económico y de lo “bien” que va un país (en el caso chino no sólo lo pongo en comillas, sino en duda) me pregunto porqué se suele unir desarrollo económico a bienestar. No entiendo (y no será porque no han tratado de explicármelo mil veces) que la “mejor” manera de medir el bienestar de un país sea mediante el PIB per cápita. A mi me suena a unir la velocidad y el tocino. Detrás de los números y las magnitudes hay personas y con el PIB por habitante las personas son un simple número, nada más. Además, el crecimiento económico trae consigo cambios que no siempre pueden considerarse positivos. Ya que he empezado con China, pongo un ejemplo del país asiático. La pérdida de las raíces culturales se hace patente, aunque sea en pequeños detalles. Así, el pueblo chino se ha caracterizado siempre por ser muy respetuoso con los mayores, sin embargo, el respeto y los cuidados que años atrás se les profesaba a los ancianos y familiares más viejos se ha visto mermado hasta el punto de que el gobierno chino impulsó una ley para castigar a todos aquellos que no fuesen a visitar a sus padres. La Ley señala  que “los familiares no han de ignorar o aislar a los mayores, y deben visitarlos frecuentemente si no viven bajo el mismo techo”. Evidentemente este hecho está directamente relacionado con el crecimiento económico: la gente trabaja en la ciudad y tiene menos tiempo para visitar y cuidar a sus familiares. Resumiendo: ¿cuál es el precio que se paga por el crecimiento económico? ¿Es siempre positivo y merece la pena desligarnos de costumbres y aspectos culturales en pro de conseguir mayor poder adquisitivo?

Pero no me desvió más y continuó con el segundo pensamiento que me ronda la cabeza al nombrar a China: la teoría del caos y el efecto mariposa. Aquí me voy a lo prosaico. En varias ocasiones he oído que si todos los chinos saltasen a la vez se produciría un terremoto, pero… ¿alguien se ha planteado qué pasaría si a todos los chinos les diese por utilizar papel higiénico? ¿O qué pasaría si les diese a todos por comprarse un coche? Pues que con una población de 1,3 millones de habitantes (datos oficiales), en el primer caso se acabarían los árboles y en el segundo, los esfuerzos por mantener los acuerdos del protocolo de Kyoto se tornarían no sólo insuficientes (que ya lo son) sino también irrisorios. No me refiero a China ni a sus habitantes de forma despectiva, ni menospreciándolos ni nada que se le pueda parecer, pero apunto dos hechos que debido al fuerte crecimiento económico del país podrían darse y que, teniendo en cuenta su población, tendrían repercusión en el resto del mundo, por insignificantes que parezcan.

Termino volviendo a hacer referencia a la conversación que escuche en la calle sobre el auge de los negocios chinos. Hay gente que está en contra y los mira con malos ojos porque, además de copar el comercio del “todo a cien”, cada vez tienen más presencia en otros ámbitos comerciales y suelen dar trabajo “sólo” a sus compatriotas. A todos aquellos que se quejan de ello me gustaría que se parasen a pensar si ellos tendrían lo que hay que tener para irse a otro país a montar un negocio y hacer que funcione.

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Hace un mes cerré temporalmente las publicaciones en el blog para centrarme exclusivamente en estudiar para los exámenes de junio. Todavía me quedan dos, pero ya he hecho los “peores”, así que estoy más tranquila y con más tiempo. Ahora sólo queda esperar a ver las notas, pero de todos los exámenes he salido bastante contenta, así que espero que no haya sorpresas de última hora y pueda disfrutar del verano hasta que encuentre curro (que ya estoy en ello, pero como no es cosa de un día para otro, pues entre una cosa y otra me da que voy a tener tiempo para tostarme al sol, escribir y pintar. No está mal).

Como decía, el 30 de abril cerré el blog… ¡lo que yo no sabía es todo lo que iba a suceder en un mes! Dos días después, EEUU encuentra y mata a Bin Laden; Lorca sufre un terremoto y mueren ocho persona; los suecos se jactan de nuestra baja productividad en un programa de televisión, mientras un dibujante catalán (Aleix Saló) pone los puntos sobre las ies a la crisis económica con un vídeo y un libro; a mitad del mes de abril España despierta del letargo pesimista y se planta en la calle para exigir que cese el mangoneo político y que la democracia haga honor a su nombre; en las elecciones municipales y autonómicas, el PP barre al PSOE y algunos partidos minoritarios se benefician del hartazgo de la población; la Ministra de Defensa aparta temporalmente sus aspiraciones para presentarse como candidata a secretaria general del PSOE y Rubalcaba se postula como candidato apoyado por ZP; todavía quedan mujeres barbudas y exhibicionistas en Valencia; el Barça gana la Cuarta Copa de Europa, Font de Mora la lía parda con el valenciano… Visto lo visto (y es sólo un resumen de todo lo que ha ocurrido), no sé si volver a cerrar el blog otra vez a ver si el mundo sigue rodando tan rápido.  No, mejor no, que yo también quiero poder contar todo esto y mucho más.

Como no me puedo callar, aunque lo intente, voy a hablar un poco de todo ello. Empezaré por el principio:

Bin Laden ha muerto, el miedo no

Lo que más me llamó la atención del asesinato (nota para los medios de comunicación: no es lo mismo morirse que ser asesinado) del “terrorista más buscado” es la frialdad con la que los jefes de estado de medio planeta alabaron la acción del gobierno-ejército de EEUU. No lo voy a negar que si lo hubiesen capturado las repercusiones podrían haber sido mayores (por ahora continúan siendo las mismas que antes de su muerte) y si se le hubiese enterrado en lugar de arrojar su cadáver al mar (alegando que estaban siguiendo la tradición islámica…), su tumba podría haberse convertido en algo así como la Meca de la yihad, un lugar de peregrinación esencial para los terroristas islámicos. En eso el ejército yanqui fue muy listo. Pero… ¿se ha conseguido algo? No, en realidad no se ha avanzado prácticamente nada en la lucha contra el terrorismo islámico con el asesinato de la figura más mediática de Al-Qaeda. Según expertos en terrorismo internacional e islámico en particular, Bin Laden era sólo eso, la figura que a los ojos del mundo occidental dirigía el cotarro, pero no era el jefe de la organización, hacia tiempo que las decisiones se tomaban de forma autónoma (aunque coordinada) por los cabecillas de cada facción del grupo terrorista. Lo que si se ha conseguido es cerrar un ciclo para los estadounidenses: del 11-S de 2001 al 2 de mayo de 2011, se ha cerrado una década basada en el miedo, pero a pesar de ello, la raigambre de tal sentimiento es tan honda que lo que se ha logrado es diluir al enemigo aumentando con ello el sentimiento de indefensión. Los EEUU están eufóricos por tal hazaña, pero a largo plazo no han obtenido tranquilidad, sino mayor desasosiego que les va a posibilitar aumentar su confianza en el ejército y en las acciones que éste lleve a cabo para intentar frenarlo. Vamos, que el pez se sigue mordiendo la cola.

Los terremotos también ocurren en España

Nunca se había producido un terremoto en nuestro país que hubiese dejado víctimas mortales, hasta el acontecido en la localidad murciana de Lorca el pasado 11 de mayo. De repente, los medios de comunicación pasaron a mentar placas tectónicas y movimientos sísmicos. El terremoto de Japón les había convertido casi en expertos sobre el tema, pero no hay nada como que ocurra en casa para acabar de convertirlos en eruditos. No es que la cobertura que se hizo del terremoto fuese incorrecta, en general no lo creo, pero me mosquea no recordar ninguna mención a la zona sureste de España cuando ocurrió lo de Japón. En clases y clases de periodismo siempre se pone el acento en intentar acercar la información a los ciudadanos, porque una información lejana sin implicaciones cercanas acaba por no resultar interesante (ejemplo: 25 muertos en una isla perdida del pacífico a causa de una inundación no acaparará más de unos segundos o líneas en los medios -y eso si llega a aparecer-, sin embargo, si hay riesgo de inundaciones en España o Europa o si entre los muertos o desaparecidos hay españoles, la cosa cambia. Si, es crudo reconocerlo, pero así son las cosas).

La mirada sueca y Españistán

Saltó a las redes sociales un vídeo de un programa de televisión sueco en el que se jactaban de nuestra baja productividad. Nada nuevo, todo hay que decirlo. Pero la gente se indigno (después lo haría más).

¡Con lo que Suecia hizo por el turismo español! ¡Con lo que nuestro sol hizo por ellos y ahora nos hacen  esto! Una pega (pon meter el dedo en la llaga), en lugar de “olés” mal pronunciado, deberían de haber utilizado de fondo un pasodoble. ¡Olé!

Dejando las bromas a un lado, la evidencia es innegable: nuestro nivel de productividad es menor al de la media europea a pesar de que trabajemos más horas. Que tampoco es que el problema venga de ahora, ya venimos arrastrando este problema hace años, el origen está en las última décadas del siglo XX y en el modelo de crecimiento económico que se forjó y se ha mantenido hasta ahora. Antes de quejarnos y clamar al cielo lo malos que son los suecos y la imagen que están dando de nosotros, deberíamos de plantearnos qué hacer para mejorar. Pero es más fácil quejarse…

Y puestos ha hablar de vídeos, enlazo otro, el referente a Españistán de Aleix Saló. Imprescindible para sacarnos los colores ante la crisis.

Democracia real ¡ya! y las acampadas en las plazas públicas

Y ya que hablo de indignación y de cambiar situaciones que no nos gustan, aquí un gran ejemplo. Aquí hay mucho que contar y cada día más (como ha de ser). Pero para entendernos: el 15 de Mayo, una plataforma ciudadana denominada Democracia Real ¡Ya! para mostrar la indignación de los ciudadanos respecto a la política. Tras las manifestaciones que tuvieron lugar a lo largo y ancho del territorio español, en diversas ciudades se decidió seguir la movilización acampando allí, en plena calle para reclamar (además de atención) lo que se estaba reivindicando: una democracia real, sin tanto mangoneo. Como todavía sigue, por mucho que les pese a algunos, en lugar de comentar más voy a dejar algunos enlaces a vídeos al respecto: #spanishrevolution, Let the SOL in, #democraciarealya, etc. Sólo con hacer una búsqueda en la red se encuentran millones de referencias a ésta revolución pacífica que espero no se quede en nada.

La piel de toro se torna azul

Tras las elecciones del 22 de mayo, el PP ha arrasado en gran parte de España, tiñendo de azul el panorama político autonómico y municipal. El PSOE ha recibido un varapalo mucho mayor del esperado, consecuencia de que el electorado a utilizado el voto para culpar al ejecutivo de la crisis. Eso, por una parte, ya que por otra se encuentran las diferentes situaciones políticas de cada Comunidad Autónoma. De la valenciana, que es la que me toca, sólo comentar dos cosas:

1) El PSPV tiene lo que se ha merecido. El PP de Camps y Rita le han puesto en bandeja la posibilidad de hacer verdadera oposición (no sólo durante la campaña, sino desde hace algunos años), y el PSPV lo ha desaprovechado por activa y por pasiva. Un candidato que pocos conocen, un programa que parece no existir (por no decir directamente que no existe) y una dejadez que les han pasado factura por estar más pendientes en cohesionar el partido a nivel autonómico que en crear verdadera oposición, en luchar por ganar. Vamos, que se encuentran muy cómodos con la situación Camp-corrupción-eventos varios-despilfarro y piensan que aunque no hagan nada la gente acabará recurriendo a ellos ante la situación política valenciana. Pues así les ha ido.

2) El ascenso de Compromís, era de esperar. Ellos sí han ejercido de verdadera oposición. Además, han sabido llegar a los jóvenes a través de las redes sociales. Y, todo sea dicho, no se puede negar el innegable papel de Mónica Oltra, con sus apariciones en televisión (pseudodebate en Canal9 y Buenafuente) y sus camisetas que le han valido el apodo de “Lady samarreta”. Todo ello, a pesar de la barrera electoral del 5% (en lugar del 3% como en otras autonomías).

Chacón, Rubalcaba y las generales de 2012

Era de esperar: tras la debacle socialista en las elecciones municipales y autonómicas, la sucesión de ZP todavía estaba en el aire y había que ir despejando rumores. Chacón fue la primera en hablar y decir que no se presentará a las elecciones primarias para ser candidata del partido en las elecciones generales de 2012. Las razones alegadas pasan por anteponer el partido a la ambición personal. “Considero que hoy debo dar un paso atrás para que el partido dé un paso adelante”, dijo la Ministra de Defensa en su comparecencia ante los medios. Pero yo no me lo creo. Me explico: el PSOE sabe que la Chacón tiene tirón, suele ser una de los pocos miembros del ejecutivo que aprueba en las encuestas y en las próximas elecciones se avecina una derrota del PP (reacción natural ante los resultados de las autonómicas y municipales). El PSOE ve que con Chacón puede conseguir gobernar, pero no quiere quemar el cartucho tan rápido. Rubalcaba realizará su último acto por el partido (no quiero decir que deje la política tras las elecciones de 2012, eso no lo sé. Lo que sé es que ya tiene que cambiar mucho el tema en las primarias para que no sea él el que encabece la lista de los socialistas en 2012), será como una especie de acto de guerra, una estratagema para poder preparar una campaña potente para Chacón en 2016 (parecen las olimpiadas…). Así que, como digo, no me creo que la Ministra lo haga por el partido, lo hace porque el partido tiene un proyecto para ella a largo plazo y sería una lástima desaprovecharlo, así que la frase ha de leerse: “Considero que hoy debo dar un paso atrás para dentro de cinco años dar dos pasos adelante”.

¡Pasen y vean! La mujer barbuda y el hombre de la longaniza

Aquí dejo de lado la actualidad y voy a hablar de dos hechos que me han ocurrido durante este mes. El primero en una sucursal bancaria, y el segundo en el campus de Tarongers. Como siempre, por orden.

Un día voy al banco a sacar dinero y me atiende una mujer de unos  cuarenta y muchos. La mujer llevaba una camiseta sin mangas y el pelo muy largo y medio canoso. Mientras está realizando la operación y registrándola en el ordenador, levanta el brazo y… ¡horror! Tenía un palmo de peso en el sobaco… A mi me entraron escalofríos y sólo pensaba en que la mujer tocase poco mi dinero… A mi me da igual que la mujer no quiera depilarse, está en su derecho, pero trabajo cara al público y le exijo un mínimo: que no me de asco verla. Si quiere seguir así, que siga, pero que se ponga camisetas de manga corta, por el bien de la humanidad.

Y si la primera iba de una mujer, ésta va de un hombre. El día 2 de junio tenía examen a las 9 de la mañana y como suele se habitual que las clases estén abarrotadas y sea difícil encontrar un sitio, yo a las 7:30 de la mañana ya estaba camino de la Universidad. Cuál fue mi sorpresa al ver que, por la Avenida del Campus de Tarongers, medio escondido entre los coches, había un hombre dándole a la zambomba… Tanto a la chica que le dijo mil guarrerías, como al chico de la bici que se puso a decirle de guarro para arriba como a mí, se nos revolvieron las tripas. ¡Todavía quedan exhibicionistas por el mundo!

Guardiola y el nuevo ‘Dream Team’ made in La Masia

El Barça de Guardiola y los jugadores de La Masia siguen ofreciendo buen juego y sólo con ello se consiguen trofeos. Nada más que decir.

En Valencià, clar que no

“¡Font de Mora divisió!”. Me da que dentro de no mucho el Conseller d’Educació de la Generalitat Valenciana volverá a escuchar cánticos como este. ¿Pero es qué este hombre no se cansa de proponer sandeces? Primero fue el inglés, después el chino y ahora quiere que la línea en valenciano desaparezca de las aulas… ¿Señor Conseller, no seria mejor que los alumnos no estudiasen en barracones? ¿No sería mejor que la Comunidad Valenciana redujese su elevada tasa de fracaso escolar? Sé, porque la Conselleria se negó a contestarnos a estas preguntas durante la elaboración de un reportaje,  que todo esto no le interesa demasiado, pero tenga un poco de dignidad y deje “La llengua dels valencians” en su sitio o, puesto a pedir, dele el reconocimiento que merece (ya que no es ningún “defecto” hablarlo o que sea tu lengua materna).

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